Portada » Seguro de desempleo e indemnización por despido: qué propone Idesa para el sistema laboral

Seguro de desempleo e indemnización por despido: qué propone Idesa para el sistema laboral

La “mochila austríaca” es un término muy conocido en el mundo de las consultoras y especialistas en recursos humanos y en temas laborales: hace referencia a un modelo que aplicó ese país para reducir el costo de las indemnizaciones por despido y mejorar la empleabilidad.

¿En qué consiste? En un aporte mensual que se realiza como contribución patronal en el salario y que va conformando una especie de caja a la que el empleado puede recurrir en caso de que cese en sus funciones.

El beneficio que persigue es en función de lo que haya acumulado en esa cuenta –por eso, la metáfora de “mochila”–, a lo que se suma después la posibilidad de cobrar un seguro por desempleo.

La principal ventaja que se destaca de este sistema es que favorece la creación de empleo formal y que elimina los problemas de judicialización: como ya está garantizada la indemnización en una caja propia para cada trabajador, se elimina la distinción entre despidos con causa o sin causa.

En los últimos meses, este modelo ganó espacio de debate en la opinión pública argentina, luego de que el empresario textil, Teddy Karagozian, propusiera adaptarlo a la realidad local y armar una “mochila argentina”.

El proyecto de Karagozian es que las empresas hagan una contribución patronal a la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) de entre dos por ciento y 8,33 por ciento sobre el salario, dependiendo de la antigüedad promedio de la compañía.

Así, en caso de despido, sería la Anses la que se encargue de abonar el monto. E incluso el trabajador lo mantendría a su favor si decide renunciar y cambiar de trabajo, llevándose consigo esa “mochila” de ingresos.

Fortalezas y debilidades

En este marco, el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) analizó en un webinar los pro y los contra de esta iniciativa, y dio a conocer, desde su punto de vista, una versión superadora y más adaptable a la compleja realidad del sistema laboral argentino.

Como primera medida, el presidente de Idesa, Jorge Colina, valoró que sea puesta sobre el tapete: “Permitió poner en la agenda pública el tema del alto costo del despido y además con una mirada sobre la experiencia internacional para intentar innovar”.

Sin embargo, también opinó que tiene algunos puntos flacos. Por ejemplo, que no tiene en cuenta las diferencias que hay en Argentina con los niveles de desvinculaciones por tipo de empresa: en las grandes, se da un 10 por ciento de desvinculaciones (puede ser tanto despido como renuncia); en las medianas, 15 por ciento; y en las micro, 29 por ciento.

Bajo este panorama, entonces, podría suceder que, para una empresa grande que tenga bajo nivel de despidos, le signifique un aumento de su costo debido a que tiene pagar la contribución por cada uno de sus trabajadores. Mientras que una firma pequeña podría hacer abuso del sistema porque, al final, al monto lo termina abonando la Anses.

A la larga, además, Colina dijo que al ser un esquema con una contribución definida y un beneficio también definido, no hay garantía de que sea equilibrado; es decir, podría ser deficitario, y poner en riesgo su sustentabilidad y continuidad.

Fondo de Empleo

Para Colina, una propuesta superadora es aprovechar el Fondo Nacional de Empleo (FNE) que actualmente se financia con el 1,5 por ciento del salario y se utiliza para que Anses pague los seguros de desempleo.

“Solo alcanza a 140 mil personas, cuando hay dos millones de desempleados. Y el beneficio promedio que abona es de apenas 7.400 pesos, cuando el salario medio formal se ubica en 60.000”, alertó el economista.

Mientras tanto, las indemnizaciones corren por cuenta del empleador y tienen un alto costo. “La combinación es un régimen de despidos caro con un seguro de desempleo pobre, pese a que un aporte del 1,5 por ciento del salario es bastante”, resumió.

Por eso, propuso articular el FNE de manera tal que esa contribución figure como un crédito de la empresa contra la Anses, que le permita compensar parte de las indemnizaciones que deba eventualmente afrontar.

Pero no en todos los casos, sino en aquellos trabajadores que sean despedidos después de superar los cuatro años de antigüedad. “Esto reduce el costo en relaciones largas, que suelen ser las más onerosas por el diseño del esquema de indemnizaciones argentino”, recordó Colina.

“Es decir, que el FNE podría ser la ‘mochila Argentina’, solo que no puesta en cada trabajador, sino en el empleador, que mantiene su obligación de indemnizar, pero puede compensar parte del pago en el caso de un despido de largo plazo”, insistió Colina.

Sindicatos y jueces

Ante la consulta de La Voz sobre si una iniciativa de este tipo no podría chocar con la resistencia de los sindicatos, el titular de Idesa lo descartó: el monto de la indemnización no cambia sino quién lo abona, por lo que los gremios no deberían por qué tener injerencia.

Además, afirmó que la crisis económica argentina es grave y todavía puede empeorar, y hay experiencia de otros momentos similares en la historia en que “las mentes se abren y se empiecen a buscar soluciones”.

La mirada de Colina es que con quienes hay que trabajar mucho es con los jueces, porque “la indemnización hoy no solo es cara, sino que también es impredecible”.

Que haya tanta disparidad de criterios a la hora de “tarifar” el monto que tiene que pagar una compañía, en función del planteo que haga el abogado y de la evaluación que haga el juez del caso, es un gran problema, según Colina.

“Los juicios laborales lo que hicieron fue sacar la tarifación de las indemnizaciones por despido y hace falta recuperar ese parámetro. También que se defina con más claridad, por ejemplo, qué es causal de despido y qué no”, completó.

Fuente: La Voz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.