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Mujeres, el lado oculto de las Paso

Los resultados de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso) del domingo pasado abrieron las puertas a las negociaciones y acuerdos partidarios de cara a los comicios legislativos del 14 de noviembre, en los que se presentarán las listas definitivas a ocupar bancas en el Congreso de la Nación.

Si bien la ley de paridad obliga a alternar mujeres y varones en las listas, la representación está lejos de ser paritaria, dado la baja elección de mujeres para encabezar las boletas: de las 23 opciones que los cordobeses encontraron en el cuarto oscuro el domingo pasado, sólo dos estuvieron encabezados por mujeres en ambos tramos, apenas un 8,7 por ciento.

En ocho boletas había una mujer como primera opción en uno de los tramos (34,7 por ciento), mientras que fueron varones los primeros en ambas listas en 13 de las 23 alternativas (56,5 por ciento).

“Es muy llamativo cómo la política sigue siendo un club de hombres, custodiado por patovicas en la puerta de entrada para no dejar pasar a las mujeres más allá de las leyes de paridad”, reflexiona Paola Zuban, politóloga, codirectora de la consultora Zuban Córdoba y Asociados e investigadora de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Para las Paso, a nivel nacional había 25 por ciento de listas encabezadas por mujeres para el Senado y 32 por ciento para la Cámara de Diputados”, remarca Zuban. En Córdoba, esa representación fue del 21,7 para el Senado y 30,4 por ciento para Diputados. “Esos porcentajes nos están diciendo que si ni siquiera la mitad es encabezada por mujeres, no vamos a tener el 50 por ciento de mujeres en el Congreso”, lamenta.

Zuban refuerza que el encabezamiento de las listas es muy significativo, porque condiciona la presencia de mujeres en las bancas que se renueven y, por tanto, la dificultad para conseguir que la paridad de género se alcance realmente en las cámaras legislativas. “En Diputados, las bancas a renovar son impares –por Córdoba, nueve bancas– y la mujer está en desigualdad de condiciones”, apunta.

Las imágenes que muestran a los dirigentes de los partidos mayoritarios consensuando acuerdos, tanto antes del armado de las listas como luego de las primarias, ponen en evidencia el rol preponderante de los hombres en la definición de las estrategias electorales.

“Si hacés un paneo de las noticias donde se dirimen las listas, o de las declaraciones de los principales dirigentes, te das cuenta de que negocian los primeros y terceros puestos de las listas”, remarca Zuban.

Sin embargo, el género de los candidatos no aparece como definitorio en los sondeos al electorado. “Cuando hemos medido la preferencia de la ciudadanía por dirigentes mujeres o varones, más del 70 por ciento dice que le da lo mismo. O sea que los principales obstáculos no están dados por los votantes sino por el círculo de la política, con esas cerraduras que les ponen a las mujeres para ingresar”, reflexiona.

Leyes de paridad horizontal aparecen como una vía para reducir esa brecha –alternar el género de quienes encabezan las listas entre elección y elección– y exigir el cumplimiento de la paridad al interior de los partidos.

“Todavía hay que explicar por qué las medidas de acción afirmativa son necesarias para que las mujeres vayan avanzando, porque hay intereses y privilegios que los varones no quieren resignar”, sentencia Zuban, y apunta que según la Cámara Nacional Electoral, el 54 por ciento de los afiliados a partidos políticos son mujeres: “No es que a las mujeres no les interese la política; es que su palabra no es valorada”.

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Fuente: La Voz

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