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La educación es un derecho humano universal, un bien público y una responsabilidad colectiva; sin embargo, las autoridades de facto de Afganistán, en el poder desde agosto de 2021, prohibieron en septiembre de ese mismo año que las niñas asistieran a la escuela secundaria, dejando a 1,1 millones de chicas mayores de doce años sin acceso a la educación formal.

Más tarde, en diciembre de 2022, los talibanes suspendieron la educación universitaria para mujeres, afectando a más de 100.000 jóvenes que asistían a instituciones de educación superior gubernamentales y privadas. El atropello significó también un enorme paso atrás para el país, donde el número de mujeres en educación superior había aumentado casi 20 veces entre 2001 y 2018. Antes de la suspensión, una de cada tres jóvenes estaba matriculada en universidades.

En la actualidad, el 80% de las niñas y mujeres jóvenes afganas en edad escolar (2,5 millones) no van a la escuela y casi el 30% de las niñas nunca ha ingresado a la educación primaria.

Ante este abuso flagrante de una garantía fundamental, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) dedicará este año el Día Internacional de la Educación– celebrado cada 24 de enero- a las niñas y mujeres afganas.

La guerra contra las mujeres debe terminar

La conmemoración de la jornada tendrá lugar en la sede de la ONU en Nueva York con un evento en el que participarán el Secretario General António Guterres, y la directora general de la UNESCO Audrey Azoulay, quien ha reiterado incansablemente que la educación es un derecho humano universal que debe respetarse.

“Ningún país del mundo debe impedir que las mujeres y las niñas reciban educación”, ha dicho Azoulay, llamando al mundo a actuar: “La comunidad internacional tiene la responsabilidad de velar por que se restablezcan sin demora los derechos de las niñas y mujeres afganas. La guerra contra las mujeres debe terminar.

Niñas afganas tomando clase en una escuela apoyada por UNICEF en la provincia de Helmand, Afganistán. (Foto de archivo)

© UNICEF/Mark Naftalin

El trabajo de la UNESCO

Para apoyar a las niñas y jóvenes afganas a la educación, desde la toma del poder por los talibanes la UNESCO adaptó sus intervenciones con el fin de dar continuidad a la educación de ese colectivo en tan difíciles circunstancias.

En primer lugar, la agencia de la ONU emprendió una campaña que llegó a más de 20 millones de afganos, aumentando la conciencia pública sobre el derecho a la educación de jóvenes y adultos, especialmente niñas adolescentes y mujeres.

Además, la UNESCO se asoció con las ONG en el terreno, aportando contenidos y financiación para desplegar una tarea de alfabetización dirigida a 25.000 jóvenes y adultos de zonas rurales, entre los que se contaban sobre todo adolescentes mayores de 15 años y mujeres.

Para llegar al mayor número posible de niñas y mujeres, la Organización trabaja, asimismo, para impartir educación a distancia a través de los medios de comunicación afganos, especialmente las emisoras de radio. La radio es accesible a más de dos tercios de la población y tiene la ventaja de estar disponible directamente en los hogares.

La UNESCO respalda a las emisoras en la producción de contenidos de interés público sensibles al conflicto, abarcando temas humanitarios, sanitarios y educativos, con el objetivo de llegar a un mínimo de seis millones de afganos, con especial hincapié en las mujeres y las niñas. Esto incluye el apoyo directo a una emisora dirigida por mujeres que producirá más de 200 horas al mes de contenidos educativos dedicados a las niñas y las mujeres, y que se transmitirán en al menos ocho provincias del país a lo largo de este año.

Nada sustituye a las aulas

No obstante estas acciones, las aulas son insustituibles puesto que constituyen un lugar de integración social, donde se aprende a convivir, y se participa en un proceso pedagógico. Por ello, la UNESCO y sus Estados Miembros seguirán abogando por que el derecho a la educación de las niñas y mujeres afganas ocupe un lugar prioritario en la agenda internacional.

La Organización insistió en que las decisiones de las autoridades de facto de Afganistán amenazan con echar por tierra los avances en materia de desarrollo logrados por el país en los últimos 20 años, recordando que entre 2001 y 2021, Afganistán multiplicó por diez el número de matriculaciones en todos los niveles educativos, pasando de un millón de estudiantes a diez millones, con el apoyo de la comunidad internacional, incluida la UNESCO.

Durante ese periodo, el número de niñas escolarizadas en primaria pasó de casi cero a 2,5 millones. La participación de las mujeres en la enseñanza superior afgana también se multiplicó casi por 20, pasando de 5000 estudiantes a más de 100.000. Las tasas de alfabetización de las mujeres casi se duplicaron, pasando del 17% de mujeres que sabían leer y escribir en 2001 a casi el 30% para todos los grupos de edad combinados en 2021.

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