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La historia de Nayla, la niña que sobrevivió al cáncer de páncreas gracias a una operación inédita en Argentina

Nayla Montero es una niña de 10 años que vive con su padre, su madre y su hermana Luana en el barrio Las Heras, de la ciudad de Mendoza. Ahora tendrá la posibilidad de una vida larga y próspera gracias a la ciencia y a los médicos del Hospital de Niños Humberto Notti, en Mendoza.

Todo comenzó el 31 de mayo de 2020, cuando Nayla tenía nueve años. En diálogo con Clarín, su madre Daiana Arce (34) contó: “Era un domingo a la noche y le dolía la panza, pensé que era porque había comido de más”. Pero el acuciante dolor no cesaba y la niña caminaba doblada por el sufrimiento. Sus padres optaron por llevarla al centro de salud.

Ya en la guardia pediátrica del hospital, uno de los médicos residentes detectó una anomalía en el área del páncreas. El equipo de gastroenterólogos -liderados por el doctor Jorge Isaguirre- decidió realizar una eco-endoscopía con biopsia, que consta de un procedimiento menos invasivo que el realizado con una aguja.

La biopsia reveló que Nayla tenía un tumor de páncreas maligno. El doctor Humberto Scherl, jefe de cirugía pediátrica del hospital Humberto Notti, explicó que la patología de la niña “es poco común en chicos, en Mendoza es el segundo caso en 30 años que está documentado”.

De acuerdo con Clarín, “los casos de cáncer que comienzan en la cabeza del páncreas están cerca del conducto colédoco, que es el conducto biliar principal”. Scherl profundizó: “Teníamos que sacar toda la vía biliar, duodeno, cabeza de páncreas, y un 33% del estómago para resecar el tumor de la cabeza del páncreas”.

Nayla Montero (10) en el hospital Humberto Notti, Mendoza. (Clarín)

Operación

La cirugía se realizó el 27 de julio de 2020 y fue un éxito. Pero la lenta recuperación demandaría tiempo y esfuerzo. Su madre dijo que Nayla “estuvo 9 horas en sala de cirugía y 16 días en terapia intensiva. Había bajado 5 kilos y recién pudo levantarse a los 25 días”.

Tras su estancia en el hospital, la niña y su familia regresaron al hogar. Todo ocurrió en medio de la incertidumbre y el miedo generado por la pandemia de Covid-19.

Pero Nayla logró recuperarse y a fines de 2020 ya estaba jugando al fútbol, una de sus grandes pasiones. Pero no todo fue color de rosas, si no que le aguardaba otro procedimiento.

El director del Notti dijo que “en abril del 2021, apareció una pancreatitis. Empezó con dolores abdominales y un estudio detectó que tenía una estrechez del conducto principal del páncreas en la unión con el intestino (estenosis del conducto de Wirsung), por lo que acumulaba líquido y no permitía drenar el jugo pancreático al intestino”.

“Para solucionar el cuadro que le producía la pancreatitis, había que desarmar todo lo que se había hecho. Nos juntamos entre varios servicios médicos (consultaron a médicos de los hospitales Garrahan, Italiano, Clínicas, Las Condes de Chile y un especialista de Brasil) y decidimos colocar un stent pancreático, una técnica innovadora en el país (denominada Laparo-endoscópica), para no tener que abrir nuevamente”, abundó Scherl.

Humberto Scherl, jefe de cirugía pediátrica del hospital Notti. (Radio Mitre)

La nueva cirugía combinó una técnica endoscópica y laparoscópica, que permitió suprimir lo que le producía la pancreatitis. Los profesionales llegaron hasta el intestino, colocaron un endoscopio e instalaron un stent en la obstrucción. Se trató de la primera duodeno-pancreatectomía de la historia de Mendoza realizada en un paciente pediátrico. Jorge Bufaliza, médico de adultos y especialista en Cirugía Percutánea, fue el gran responsable de la intervención.

Tal fue el éxito del procedimiento que Nayla comenzó a comer en 24 horas y en 48 recibió el alta médica. No tuvo que realizar quimioterapia.

Ahora, un mes después de la operación, las enzimas pancreáticas de la niña arrojan niveles normales y su estado clínico es excelente. Su familia está feliz y agradecida con los profesionales del hospital Notti. “El diagnóstico fue devastador, tenía miedo. Gracias a Dios y a los médicos, mi hija salvó su vida”, dijo la mamá.

Por último, Scherl dijo que casi no hay experiencias de este tipo en el mundo. “Son muy pocos los chicos que presentan esta patología, es más habitual a partir de los 18 o 20 años y más frecuente en mujeres que en varones”. Lo importante, según el médico, fue el diagnóstico temprano.

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Fuente: La Voz

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