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La bajante extraordinaria del río Paraná en Entre Ríos es la peor desde 1944

Ese año el río marcó -1,40 metros frente a Paraná, al igual que en Diamante (-1,38), Victoria (-41) y en La Paz (-1,11).

El Instituto Nacional del Agua (INA) indicó que persiste una “perspectiva al 30 de septiembre netamente desfavorable, con probabilidad cierta de extenderse en los subsiguientes cuatro meses, por lo menos”, es decir, hasta enero del 2021.

Además, espera que para el próximo 20 de julio descienda hasta -30 centímetros (debajo del nivel del mar) en la capital entrerriana.

En Diamante, la altura del río bajó cuatro puntos hasta los 13 centímetros, por debajo de los 2,40 metros del límite de aguas bajas y de los 2,91 metros promedio para esta época del año, y 1,30 metros menos que el 6 de junio pasado.

En La Paz, el río Paraná bajó y alcanzó los 30 centímetros, 1,50 metros menos que hace un mes, muy por debajo de los 3,20 metros de límite de aguas bajas y de los 4,08 que la Prefectura Naval Argentina ( PNA) registró como promedio entre 1996 y 2020.

Para esa ciudad entrerriana, el INA espera que la altura “continúe disminuyendo gradualmente” hasta alcanzar los 22 centímetros a multas de julio, pero aseguró que “podría descender hasta los -5 centímetros”.

En tanto, en Victoria el río se mantiene estable con un metro de altura, lejos de los 2,60 metros que marcan las aguas bajas y de los 3,5 metros que tenía allí el río Paraná tan solo tres meses atrás, el 13 de abril.

Además, el INA espera un promedio para el mes de julio de 0,95 metros para ese puerto, 2,86 por debajo del nivel mensual promedio desde 1996 y 1,14 metros inferior al promedio de julio 2020.

El INA apuntó que julio será “especialmente crítico, con afectación de todos los usos del recurso hídrico”, principalmente en la “captación de agua fluvial para consumo urbano”.

Además, espera impactos en “las tomas de agua para consumo urbano, para refrigeración de centrales de generación eléctrica y de procesos industriales”, problemas en “la navegación fluvial, fauna íctica, estabilidad de márgenes” y una “exposición a incendios en márgenes e islas”.

“Esto genera mucha preocupación, es una bajante histórica que impacta en el agua potable y esto es lo más urgente que hoy nos ocupa, además de lo ambiental”, dijo días atrás el gobernador Gustavo Bordet, y precisó que está “en contacto permanente con todos los intendentes” de la vera del río.

Bordet afirmó que “claramente hay un cambio climático, fundamentalmente en las nacientes de los ríos con la deforestación, y con un cambio en los suelos y en los sistemas de cultivos que modifica las condiciones ambientales”.

El secretario de Agricultura y Ganadería de Entre Ríos, Lucio Amavet, afirmó a Télam que la bajante “impactó carbonatados en acopiadores, fileteadores, transportistas y más de 3.000 familias de pescadores que viven de eso”, registrando “el cupo de exportación más bajo de los últimos 15 años “.

Fuente: Ambito

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