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Genoud: «La dinámica judicial durante el macrismo fue irracional, hubo un salto en la agresividad»

El periodista Diego Genoud, autor de "El peronismo de Cristina".

El periodista Diego Genoud, autor de «El peronismo de Cristina».

Con el foco en los pasos del presidente Alberto Fernández pero también atento a la voz de la vicepresidenta Cristina Fernández que articula el tablero político y al «Frankenstein ingobernable de Comodoro Py», el periodista y analista Diego Genoud reconstruye en su ensayo «El peronismo de Cristina» cómo se disputa el poder en la Argentina y formula -con un tejido de escenas, perfiles y entrevistas- la anatomía del peronismo.

«No está claro cuando fue, pero hubo un instante en que la expresidenta encontró la salida para el laberinto de la polarización. Con Alberto Fernández no la evitó por completo, pero logró algo fundamental, hasta unos meses antes, impensado: reordenar la ecuación que le había resultado desfavorable en 2013, 2015 y 2017», plantea Genoud en el comienzo de su libro, al narrar el detrás de escena de cómo Cristina Fernández, en lo que el autor llama «un homenaje tardío al estilo de conducción de Néstor», pensó y digitó el lanzamiento de la candidatura del actual presidente.

Pero en los 14 capítulos y un epílogo destinado a contar los días más urgentes de la pandemia, el autor abandona la escenificación más coyuntural de las columnas dominicales para echar luz en aquel entramado político y judicial que apostó, una y otra vez desde 2001, a un «peronismo rubio» amoldado a los intereses de los dueños de la Argentina, una hipótesis que trasciende el esquema más básico de polarización con el que se suele analizar la época.

«Si bien nació a pedido de la editorial, no quería hacer un libro más ni reproducir linealmente las consignas de la polarización. También me interesaba que sirviera para pensar estos años, sin que eso significara que naciera viejo. Mi idea fue dejar de lado cierta corrección, no política, sino del género periodístico más informativo. Me gusta arriesgar un poco en el camino, invitar a una clave de lectura», cuenta el autor, que publica semanalmente columnas en el DiarioAR y Letra P, sobre cómo pensó el libro que acaba de publicar el sello Siglo XXI.

-Télam: Contás en los primeros capítulos que es Alberto Fernández el dueño del concepto de «eslabón perdido», que él pregonaba la necesidad de encontrar un nexo entre el peronismo y el kirchnnerismo. ¿Como presidente del Frente de Todos encarna esa idea?

-Diego Genoud: Esa es la búsqueda que hizo Alberto desde que se fue del kirchnerismo. Lo que me parece es que en aquel momento él no pensaba en encarnarla él mismo. Y ahora es complicado analizar esto porque su rol está tomado por la urgencia. Creo que cuenta con el activo de la unidad, preservarla es muy importante, pero por otro lado aparece un poco desdibujado el sector del peronismo que él venía a representar. El tipo de agenda condiciona el lugar que hay para los gobernadores, los intendentes y los sindicalistas. Alberto logró, en la práctica, ser el eslabón perdido pero hoy el trabajo de equilibrar a las fuerzas del Frente de Todos es francamente muy complejo.

"El peronismo de Cristina", editado por Siglo XXI.

«El peronismo de Cristina», editado por Siglo XXI.

-T: Hace pocos días se cumplieron dos años del día en que, con un video en las redes sociales, Cristina Fernández cambió todo el tablero político al anunciar la candidatura de Alberto Fernández. Lo describís como un «artefacto electoral brillante». ¿El Frente de Todos logra extrapolarlo a la gestión?

-D.G.:

La dinámica del anuncio me recordó a las decisiones que tomaba Kirchner, que sorprendían y cambiaban las reglas del juego. Cristina sabía, en toda la dimensión de su entendimiento, que gobernar la Argentina después de Macri iba a ser muy complejo. En una charla informal con Felipe Solá le preguntó «¿Y vos para qué querías ser presidente con este quilombo». Y más allá del renunciamiento, fue Alberto el que tuvo que hacerse cargo de la crisis que incubó el macrismo y que la pandemia solo recrudeció. Pero el Frente de Todos, con sus tensiones y contradicciones, nació de esa escena que en algún punto está vigente en una unidad que muchos dan por sentada, pero que implica el trabajo complejo de moderar a todos los sectores. Veremos cómo le va en las elecciones y bueno, si le va bien en unos meses estaremos diciendo que la unidad del peronismo es indestructible.

-T: Emilio Monzó, en la entrevista que publicás en el libro, sostiene que el peronismo es fuerte en la táctica pero que le falta estrategia. ¿Coincidís en el diagnóstico?

-D.G: No sé si aplica al panorama general. Sí creo que en los últimos días del macrismo Cristina estuvo en la estrategia: vio que era necesario sumar a la sensibilidad no kirchnerista para ganar la elección. Y sabía que aún ganando la elección, le iba a resultar muy difícil gobernar el muerto que dejaba Macri. ¿Qué ministro de Economía hubiera elegido ella para un panorama tan magro? Ella logró sumar, ganar y poner al frente a otro sector, capaz de hacer lo que pedía la hora.

-T: Ezequiel Martínez Estrada inaugura en «¿Qué es esto?» la pregunta por la anatomía del peronismo. ¿Por qué elegiste, para hacer tu radiografía, el concepto de «el peronismo de Cristina»?

-D.G: Cristina sigue siendo la figura central del peronismo. Aún en los momentos en los que más la ninguneaban, articuló el Frente para la Victoria, Unidad Ciudadana y, después, el Frente de todos. Pero hay un fenómeno aún más interesante: Incluso el peronismo antikirchnerista orbita alrededor de Cristina porque no logra definirse por la positiva, no pueden trascender su figura ni generar otra construcción. Cuando me puse a a escribir, no me interesaba contar el Instituto Patria, La Cámpora o los intendentes leales, sino más bien cómo todo el peronismo la orbita aunque no le reporte. El Frente de Todos hizo detonar el último intento de aquel peronismo del medio: Massa terminó en el Gobierno y Pichetto, como candidato de Macri. ¿Y cómo se explica eso? Por el fracaso de Macri, pero también por la persistencia de Cristina.

«Cuando me puse a a escribir, no me interesaba contar el Instituto Patria, La Cámpora o los intendentes leales, sino más bien cómo todo el peronismo la orbita aunque no le reporte»

Diego Genoud

-T: La política se desenvuelve en la era del Big Data, las redes sociales y el marketing, pero la pandemia pareciera reclamar una instancia de entendimiento y gestión más territorial. ¿Cuál es hoy el papel de los intendentes?

-D.G.: Siguen teniendo un lugar central en el territorio. Durante los años de crisis del macrismo tuvieron un rol importante para sostener a los que se iban cayendo del mapa. Ahora eso se ve mucho en la gestión de la pandemia, en el plan de vacunación. Pero la traducción política de ese rol tan importante es más compleja y no necesariamente lineal. ¿Por qué? Por los antecedentes. En 2017, cuando algunos intendentes se animaron a romper con Cristina, perdieron por paliza y algunos casi se tienen que despedir del territorio que ostentaban. Entonces creo que para el peronismo bonaerense es muy difícil traducir esa gran importancia que tienen en una impronta política.

"El libro nació a pedido de la editorial y aposté a no reproducir linealmente las consignas de la polarización", asegura Genoud.

«El libro nació a pedido de la editorial y aposté a no reproducir linealmente las consignas de la polarización», asegura Genoud.

-T: En el libro das cuenta de los distintos intentos por articular un peronismo del medio, «prolijo», «rubio», con sede en Retiro y Puerto Madero y en articulación con los principales medios. ¿Por qué fallaron?

-D.G:

El «peronismo rubio» fracasó porque tenía demasiadas coincidencias con Macri, nació muy atado al poder. Había, en 2016, un intento de fabricar un bipartidismo: por un lado, Juntos por el Cambio y, por el otro, un peronismo rubio y del orden. Y para mí fracasó porque eran demasiado las coincidencias que tenían en un contexto de crisis económica. El «peronismo rubio» está pensado desde arriba, lejos de lo popular. Habla el lenguaje de la elite empresaria y eso es una dificultad para llegar a los sectores de bajos ingresos que tienen otra realidad. Las entrevistas en los medios de comunicación les hacen creer que tienen un sustento popular que después no tienen.

-T: Dedicás un capítulo completo al análisis del «peronismo judicial», aquel entramado complejo de dirigentes jueces , empresarios y operadores. ¿La independencia del Poder Judicial es ficcional por las características que tiene Comodoro Py? ¿O es la dirigencia la que cae siempre en la tentación de resolver las encrucijadas con más judicialización de la política?

-D.G.: Las dos cosas. Comodoro Py es una especie de Frankenstein ingobernable y el que tiene el poder siempre tiene la tentación de debilitar al adversario usándolo. Pero lo que pasó en materia judicial durante los años de Macri fue inédito. No había habido nunca un espectáculo así: todas las semanas funcionarios y empresarios cercanos al kirchnerismo iban a la cárcel directo. Más allá de lo que uno piense sobre Julio De Vido, fue un diputado que perdió los fueros en cinco minutos, que fue preso directamente…eso no había pasado nunca. La dinámica judicial durante el macrismo fue irracional, se produjo un salto en la agresividad de Comodoro Py, seguramente ligada a la impotencia política del peronismo del medio. Comodoro Py intentó compensar los votos que no tenía el peronismo del medio. Y esa maquinaria tuvo un protagonismo único. El Poder Judicial es un actor central de la política. La crónica del macrismo no se explica sin el protagonismo de Comodoro Py, una maquinaria muy aceitada que toma rasgos de autonomía y establece sus propias alianzas.

Fuente: TELAM – https://www.telam.com.ar

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