Farré, el debut como DT de Belgrano y cómo lo vivio

El 10 de junio de 2021 será una fecha histórica en la vida de Guillermo Farré, porque fue la jornada en la que dirigió su primer encuentro como técnico. Quiso el destino o no tanto, que fuera en Belgrano, en el club que lo catapultó a la historia misma del fútbol.

Firmó su contrato el 21 de mayo y el fútbol entró en un parate de un par de semanas que le dio tiempo para trabajar, pero la ansiedad del primer partido se dilató inesperadamente. La reprogramación de la fecha 11ª del torneo lo puso en la cancha de Deportivo Riestra en el Bajo Flores y fue 1 a 1.

“Fue todo muy intenso y con mucha emoción. Porque como todo debut te trae a la memoria muchísimos momentos y lo viví con intensidad. Por suerte pude disfrutarlo y me sentí a gusto en la forma que llegué a este partido” fueron las primeras palabras de Guillermo Farré a Mundo D para expresar lo que sintió cuando la redonda de cuero se puso a rodar en el campo de Riestra.

–¿Te preparaste de alguna forma especial para este encuentro?

–No había planeado nada especial. La verdad es que me metí mucho en el partido. Es cierto que cuando los pensamientos me empezaban a llevar por otros caminos, rápidamente intente bajar a tierra y volver a lo mío. Entendí que se había trabajado bien y que se había dicho lo que se tenía que decir de este encuentro y que no quedaba más por volverme loco. Me levanté tranquilo y esperé la hora del partido. Obviamente por dentro va una ansiedad muy grande, pero por suerte la pude canalizar.

–Cuando jugás sos responsable de tu parte. Pero ahora como DT toda la responsabilidad es tuya…

–Es así. Todo es totalmente distinto. Me pasó que en un momento sentí que podía estar dentro de la cancha ayudando como en la época de jugador. Pero disfruté mucho este otro rol, el de tener una incidencia distinta, porque cuando hablé con los jugadores me interpretaron muy bien lo que les pedí. Entonces sentí algo parecido a eso que cuando era jugador y daba indicaciones, y mis compañeros me escuchaban. Por momentos la adrenalina fue similar a la cuando era jugador, porque eso de hablarles a ellos y darles indicaciones me hizo sentir así.

–¿Tras el debut, te metiste en las redes sociales o estás muy atento a todo lo que se escribe o se dice?

–La verdad que no. Las redes sociales las uso para información y tengo que ser consciente de que lo más importante es mantener un equilibrio. Por eso no puedo guiarme por lo que se dice, porque perdería la línea de conducta en cuanto a lo que quiero transmitir.

–El primer partido pasó, pero es el primero de muchos…

–Uno está muy entusiasmado por el debut. Ahora ya pasó y no se termina nada, sino todo lo contrario, esto recién empieza (se ríe). Uno se prepara para algo y cuando llega, la sensación es que “ya está, lo pasé” y no es así, nada que ver, porque ahora abrí los ojos y me doy cuenta que esto va ser cotidiano mientras sea técnico en el sitio que me toque estar. En este momento aplica la frase de cuando sos jugador: “es fácil llegar, lo difícil es sostenerse”. Para conseguirlo debo meter mucho trabajo, compromiso y esas cosas, porque llegué a un lugar al que deseaba acceder, pero debo sostenerme.

–No sos de mostrarte muy efusivo. ¿Entonces cómo canalizas todo lo que se vive?

–Esto es un factor que estoy trabajando. Porque cuando sos jugador exprimís el físico y todo el desgaste que tienes con el propio juego te hace quemar la adrenalina. De este lado de la línea lo que se exprime es la cabeza y no hay desgaste. Entonces tengo que encontrar la manera que esa presión que se le mete a la cabeza no me haga sufrir en el cuerpo. Porque hoy trabajas con la cabeza y no con el físico.

–¿Tuviste más estrés del pensado?

–Lo sufrí más al cambio de rol de jugador a estar fuera de la cancha. Desde principio de año hasta ahora sufrí algunos picos de estrés. Pero ya estoy familiarizado con esto, por eso, más allá que tuve un debut, fue como lo esperaba.

Fuente – La Voz del Interior

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