El Conjuro 3: ¿una posesión demoníaca real o una estafa millonaria?

El Conjuro 3 se estrenó el pasado 4 de junio, y como todas las películas de la saga, no escatimó en momentos terroríficos que dejaron a los fanáticos sin poder dormir de noche. Sin embargo, esta nueva entrega tiene la peculiaridad de estar basada en la historia de uno de los crímenes más relevantes de Estados Unidos.

«El conjuro» se expande para generar más terror

El caso de Arne Cheyenne Johnson, que es el que le dio el nombre a la película: “El diablo me hizo hacerlo”, tuvo lugar en los años ochenta y se volvió tan popular por su instancia de juicio. La realidad es que, la historia está plagada de inconsistencias que llevan a cualquiera a sospechar si lo que alegó en su defensa Johnson fue realmente cierto o si se trató de la punta de un ovillo de lana que desencadena en una gran estafa. De cualquiera de las dos formas, la historia deja en evidencia lo retorcida que puede ser la mente humana.

Arne Cheyenne Johnson

Todas las películas de El Conjuro se basan en experiencias reales de Ed y Lorraine Warren, pero lo especial de ésta en particular es que pone en duda la existencia de demonios y, por ende, la credibilidad de la pareja. Todo comenzó en 1980, cuando la familia Glatzel recurrió a la iglesia católica en busca de ayuda para su hijo David, quien había sido poseído por un demonio. Lorraine Warren lo atendió y llegó a la conclusión de que no se trataba solo de un demonio, sino de 43 y aseguró que el pequeño David necesitaba de un exorcismo con urgencia.

Lorraine Warren, la creadora de fantasmas

Así, seis sacerdotes y los Warren llevaron a cabo la ceremonia, de la que también participó la familia del niño y el novio de Debbie Glatzel, hermana de David, Arne Cheyenne Johnson. Los Warren aseguraron que, durante el exorcismo, Johnson se burló continuamente de los demonios y que, una vez que finalizaron con su tarea con David, recomendaron tener al joven en observación.

Meses más tarde, personas cercanas a la pareja de Debbie y Arnie, aseguraron que él había cambiado radicalmente después del suceso, ya que pasó de ser una persona común, a volverse inestable y agresivo. Los jóvenes se mudaron juntos, y de ahí en adelante, las cosas fueron en picada.

El 16 de febrero de 1981, Arnie y Debbie, junto a Wanda y Mary, hermana y prima de Debbie, empezaron a juntarse con Bruno Bono, el casero de la pareja. Según declararon Wanda y Mary, Bono se alcoholizó e intentó abusar de Mary, que en ese momento tenía tan solo 9 años.

Arnie se mostró muy enojado por la situación y comenzó a discutir con Bruno, pero en un momento de la discusión, según declararon en el juicio, entró en una especie de trance y apuñaló al casero en el pecho numerosas veces. Luego, salió de la casa y se metió dentro del bosque. Fue hallado más tarde por la policía, a 3 kilómetros del lugar del crimen.

El día siguiente, Lorraine realizó una declaración ante los medios de comunicación en los que aseguraba que Arnie estaba poseído por un demonio. Esto dio pie a la posterior exposición mediática que tuvo el caso, que se volvió aún peor cuando el abogado del joven alegó la posesión demoníaca como un argumento de inocencia. “El diablo me obligó a hacerlo”, dijo el acusado, convirtiéndose en la primera persona de Estados Unidos en utilizar las presencias demoníacas como defensa.

«El Conjuro». Patrick Wilson y Vera Farmiga son los protagonistas de las películas. Foto: DPA

Obviamente, el juez rechazó el argumento ya que su veracidad no podía comprobarse científicamente y terminó condenándolo de 10 a 20 años de prisión por homicidio en primer grado de los cuales solo cumplió 5.

Dos años después del juicio, Gerald Brittle, con el visto bueno de Lorraine Warren, publicó un libro llamado The Devil in Connecticut manteniendo vivo el escándalo de Jonhson por varios años más.

En 2006, el supuesto niño que los Warren exorcizaron, David Glatzel, y su hermano, Carl Glatzel Jr. demandaron a Brittle y los editores de su libro libro, así como también acusaron a Lorraine y Ed de inventar la historia para sacar provecho de los trastornos mentales de David. Además, aseguraron que los Warren planearon todo prometiéndole a la familia Glatzel que se harían millonarios con la historia y que así podrían sacar a Johnson de la cárcel.

Los únicos que apoyan la versión de “El diablo me obligó a hacerlo”, creada por los Warren, fueron Arnie y Debbie, quienes contrajeron matrimonio cuando él aún cumplía su tiempo en prisión.

Fuente – La Voz del Interior

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