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Clint Eastwood vuelve a ser cowboy en “Cry Macho”: lejos del corral

Nonagenario flamante, Clint Eastwood cambia el barbijo por el sombrero de cowboy a los 91 años en Cry Macho, la película que lo vuelve a subir al caballo después de la lejana y oscarizada Los imperdonables (1992).

Más activo que muchos jóvenes talentos, Eastwood le saca provecho a sus arrugas situándose como simultáneo realizador, productor y actor del largometraje; más específicamente, es el filme número 39 que dirige de una carrera que alcanza las siete décadas y suma más de 70 actuaciones.

En inevitable juego referencial con su imagen de duro (tal como lo hizo en las recientes La mula y Gran Torino, ambas también firmadas por el guionista Nick Schenk), Cry Macho presenta a Eastwood como Mike Milo, exestrella del rodeo que libra su última misión a fines de la década de 1970.

Retirado y hundido por pérdidas familiares, Milo recibe de su anterior jefe Howard Polk (Dwight Yoakam) el encargo de traer a su hijo Rafo (el debutante Eduardo Minett) desde México, donde vive con su madre alcohólica. La aventura fronteriza, en la que no faltará el acecho de contrabandistas y marginales, lo llevará a entablar una relación especial con el joven rebelde, de hábitos callejeros y aficionado a la riña de gallos.

Que el ave del chico se llame Macho (interpretada por 11 gallos distintos) entabla un guiño con el título que se extiende a una reevaluación de lo masculino entre dos culturas y generaciones polarizadas. Sin grandes desplantes (ajenos a la pulcritud de Eastwood), Milo aprenderá a superar el trauma y vivir de nuevo en su senectud y a entender qué supone ser hombre de la mano de su imberbe compinche.

Como sucedió en La mula y Gran Torino, Eastwood aprovecha esta tardíamente fértil etapa de su trayectoria para comentar con ceñuda ironía el devenir de siglo 21 del ícono de masculinidad hollywoodense que alguna vez fue Harry el Sucio.

Conexión emocional

De manera paradójica, Eastwood estuvo por actuar y dirigir Cry Macho (cuya historia nace de un guion hecho novela del escritor y guionista N. Richard Nash, publicada en 1975) en 1988, pero se bajó del protagónico por considerarse demasiado joven para el rol. Después de barajar a Robert Mitchum para el papel, Eastwood dejó atrás el proyecto y pasó a interpretar una vez más a Harry Callahan en Sala de espera al infierno.

El responsable de que Cry Macho haya persistido en su salto a la pantalla grande es el productor canadiense Albert S. Ruddy (Million Dollar Baby, El padrino), que curiosamente hoy tiene 91 años como Eastwood y se agenció el filme como una cruzada propia que arrastró durante casi cinco décadas.

Quien estuvo más cerca de encarnar el papel del desahuciado Milo fue Arnold Schwarzenegger, en dos oportunidades: 2003 y 2011, pero la iniciativa se suspendió primero por su vaivén con la política y después por la revelación del hijo extramatrimonial que el actor de Terminator había tenido con su niñera. Pierce Brosnan y Burt Lancaster fueron también pensados para el papel, pero el ave nunca levantó vuelo.

Eastwood, que cada tanto volvía a preguntarse qué había sido del viejo guion, supo tras hacer La mula (2018) que el momento había llegado: la vejez del actor coincidía 30 años después con la sensibilidad añeja que requería Milo. Eastwood se puso así manos a la obra, encargándole a Schenk que retoque el guion de Nash y partiendo luego a Nuevo México a rodar la película (que producen Ruddy, Warner y Malpaso, productora de Eastwood) en medio de la pandemia.

Cry Macho lo encuentra así en un nuevo neowestern que se añade a la estela prototípica de filmes como Por un puñado de dólares, La marca de la horca, La venganza del muerto, El fugitivo Josey Wales, El jinete pálido o la mencionada Los imperdonables.

“Nunca pienso en la actuación como en un deporte intelectual. No está bien racionalizar demasiado las cosas, hay que buscar la conexión emocional”, le dijo Eastwood a Los Angeles Times en referencia a la interpretación de su papel. Y agregó: “Pensar mucho instala el riesgo de perderle el gusto a todo. Si considerás algo desde cuatro perspectivas distintas vas a olvidarte qué te condujo allí en primer lugar. Es como pegarle a una pelota en el golf. Simplemente te parás, apuntás y le das”.

Con frecuencia, Eastwood se pregunta qué hace todavía trabajando a los 90 años. “¿Va a empezar la gente a tirarme tomates? He llegado a un punto donde me pregunto si ya es suficiente, pero no al punto en que decido que lo es. Si empiezo a hacer el tonto, me lo harán saber”, cierra.

Para ver

Cry Macho. EE.UU., 2021. Guion: Nick Schenk y N. Richard Nash. Dirección: Clint Eastwood. Con: Clint Eastwood, Dwight Yoakam, Eduardo Minett y Fernanda Urrejola. Clasificación: Apta para mayores de 13 años, con reservas. Duración: 103 minutos. Estreno en salas de cine este jueves.

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Fuente: La Voz

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