Vecinos recurren a la Justicia por invasión a la privacidad de visitantes de la Tate Modern

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El emblemático edificio de la Tate Modern.

El emblemático edificio de la Tate Modern.

Vecinos de un lujoso edificio del sur de Londres, cuyas paredes de cristal lindan con la galería de arte Tate Modern, elevarán una demanda por invasión de privacidad ante la Corte Suprema del Reino Unido, luego de que el año pasado perdieron el caso ante el Tribunal de Apelación de ese país.

El museo de arte moderno alberga arte británico desde 1900 y se localiza en el distrito Bankside de Londres y en 2016 inauguró la ampliación del edificio, denominado Blavatnik, con una superficie de 22.492 metros cuadrados en donde hay nuevas salas para exhibiciones, espacios para presentaciones, espacios educativos, oficinas, tiendas, restaurantes y estacionamiento.

Ofrece, además, una plataforma de observación con una vista de 360º de Londres.

El Neo Bankside, donde viven los vecinos demandantes es un edificio de paredes de vidrio, y sus habitantes elevaron sus quejas por la ampliación del museo al considerar que los visitantes pueden ver sus propiedades.

Los cinco vecinos, cuyos pisos se encuentran en las plantas 13, 18, 19 y 21 del edificio, manifestaron en la demanda que se acordonara permanentemente secciones de la galería de observación de la planta 10 de la Tate Modern o se instalaran barreras para impidir que la gente mirara hacia dentro, consignó The Art Newspaper.

Los demandantes, representados por el bufete de abogados Forsters, explicaron en la demanda, según el diario español ABC, que «a menudo se toman fotografías del interior de los apartamentos y de sus ocupantes, y muchas de ellas se suben posteriormente a varias plataformas de redes sociales».

No obstante, en febrero de 2019, la demanda fue rechazada por el Tribunal de Apelación al considerar que mirar no constituye un delito y explicó en el fallo que «no hay ningún caso en este país en el que un reclamante haya tenido éxito en una reclamación por ser observado por un vecino».

El juez Anthony Mann del Tribunal Superior de Londres explicó que los vecinos se habían sometido a una invasión de su privacidad debido a la gran extensión de paredes de vidrio en sus propiedades.

“Estas propiedades son impresionantes y no hay duda de que tienen grandes ventajas para disfrutar sus vistas por lo extenso del vidrio, pero esto viene con un precio en términos de privacidad”, concluyó el juez Mann.

A los propietarios se les propuso correr las cortinas para impedir que los visitantes al Tate Modern observaran su propiedad, pero esa no fue aceptada por los vecinos que presentaron una apelación.

El Tribunal de Apelación, que falló a favor de la Tate Modern, había denegado inicialmente el permiso para apelar, pero la Corte Suprema decidió finalmente permitirlo, por lo que el caso será revisado hacia fin de año, confirmó Forsters. 

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