Murió Rodolfo García, un baterista sutil y un agitador cultural sin red

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Rodolfo García, el baterista de Almendra, Color Humano y Tantor, falleció este martes en un sanatorio porteño, en el que había sido internado luego de padecer un ACV que lo sumió en un cuadro irreversible. Tenía 75 años.

Dueño de un estilo que amalgamó swing con potencia, y que atendió a las demandas de la canción por encima de los gestos virtuosos, García fue clave en las formaciones enumeradas. Tanto por el aporte musical descripto como por sus visiones y vibración humana, rasgos que también se destacaron en su rol de agitador cultural y funcionario público.

De hecho, al momento de su muerte, el artista estaba en plena actividad en esta última versión.

“Estoy resolviendo algunas cosas personales, afrontando cambios de mi vida, y haciendo cosas a nivel producción”, le dijo a VOS en junio de 2016, en una entrevista realizada por la edición del disco de Los Amigos, el trío en el que se reencontró con Luis Alberto Spinetta.

“Programo un ciclo de música popular en un Centro Cultural de Banfield llamado Padre Mugica. Por otro lado, en julio arranco un ciclo de rock y blues en el Teatro Roma de Avellaneda. Se llamará Avellaneda Blues y programaré a los legendarios que tocaban en La Perla con muchas bandas nuevas”, amplió en aquel intercambio Rodolfo García, que en 2014 fue nombrado como Director Nacional de las Artes por la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Rodolfo García las vivió a (casi) todas junto a Luis Alberto Spinetta.

En los ’60 despertaron a la música y armaron Almendra junto al bajista Emilio Del Guercio y el guitarrista Edelmiro Molinari, también compañeros suyos del colegio San Román, en el Bajo Belgrano.

Luego de revolucionar la música joven de aquel tiempo, ya en los ’70 separaron a la banda que los convirtió en músicos profesionales pero siguieron siendo amigos. Eso se corroboró en Artaud (1973), el disco solista que Spinetta publicó bajo el paraguas Pescado Rabioso.

En el sobre interno de esa obra fantástica se lee que tanto García como Emilio Del Guercio, ya miembros de Aquelarre, echaron una mano en ese intento por sonorizar las impresiones del creador del Teatro de la Crueldad y autor de Surrealismo y revolución.

En los ’80, al margen de la reunión de Almendra que desencadenó en El valle interior (1980), García y Spinetta mantuvieron su vínculo sin cruces artísticos de resonancia; y ya en los ’90, Rodolfo tocó el acordeón en La miel en tu ventana, una delicia acústica de Estrelicia (1997), el unplugged que Spinetta hizo para MTV en un estudio de Miami.

En el plató de ese registro, Luis eligió estas palabras para presentar a Rodolfo: “Él es un padre musical desde siempre y siempre me va guiar, porque además es una persona derecha como pocas y a quien amo. Rodolfo García, batero de Almendra”.

Esta amistad sólida en lo personal y zigzagueante en lo estético tuvo dos Everest más: la reunión de Almendra en el mítico concierto de Spinetta y Las Bandas Eternas y la publicación de Spinetta y Los Amigo, el disco póstumo de Luis Alberto grabado en trío junto al bajista Dani Ferrón y que ganó el Gardel de Oro en 2016.

“Es algo increíble todo lo que ha venido ocurriendo desde que el disco apareció. Por un lado, fue previsible la expectativa que despertaba la última grabación del Flaco, pero en la práctica superó todo lo que yo suponía”, confesó García ante el grabador de VOS.

“Con Luis nos veíamos muy seguido -amplió en aquella charla-. A Luis lo conocí cuando él tenía 13 años y cosechamos una amistad que se mantuvo por más que no nos viéramos. Los encuentros dependían de nuestra actividad, pero nos frecuentábamos por ser vecinos, tanto cuando vivíamos en Belgrano – Núñez como cuando nos mudamos a otros barrios”.

“Nos juntábamos para cualquier cosa, para ver un partido o para tomar unos mates. Y en una época también los miércoles a cenar. Por supuesto, cocinaba él, porque era otra de sus grandes pasiones”, reveló.

Rodolfo García con Almendra (Dylan Martí)

“Cuando nos empezamos a juntar, lo primero que hablamos fue que lo hacíamos por el placer de tocar. ‘Acá no hay proyecto, no hay que lanzar un disco para tal fecha ni hacer un teatro’. Ese fue el acuerdo. Lo de la grabación surgió, simplemente”, reveló.

“Sucede que empezamos a tocar en casa, donde tengo una pequeña sala, y después fuimos al estudio de Luis porque era más cómodo en cuanto a espacio. Y por más que no tengas plan, después de un tiempo de ensayar en un estudio siempre surge la tentación ‘¿a ver cómo suena esto grabado?’, confesó.

“Y así fue que un fin de semana lo convocamos a (el ingeniero) Mariano López e hicimos un registro. Pero era apenas eso. De hecho, teníamos más temas que no llegamos a grabar. La idea era que cada tanto iríamos documentando. Pero si el Flaco viviera, este disco no hubiera salido”, remató.

Aquelarre fue su otra gran banda, por cuanto en el desarrollo de los convulsos ’70 mantuvo los estándares de belleza y de aventura estética de Almendra. Además de Del Guercio y García, esa formación, que vivió un autoexilio en España, destacó al tecladista Hugo González Neira y al guitarrista Héctor Starc.

Tantor fue un desvelo jazz rock en el que García armó base con bajistas formidables como Carlos “Machi” Rufino y un jovencito Marcelo Torres, y en el que Héctor Starc devino como su nuevo socio creativo.

Una de sus “espinas” discográficas estaba relacionada a este grupo: “Con Tantor tenemos dos discos en sellos diferentes y supe que apareció uno de la nada. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de acercarme una copia. No lo vi nunca, sé que anda por ahí y que le agregaron cosas en vivo, todo sin permiso”.

“En fin, me gustaría que salga una cajita con los dos discos de Tantor. No por una ambición económica, claro, sino porque los dos sellos que los tienen no los editarán nunca. Con La Barraca, otro de mis proyectos, publicamos nuestro disco por Melopea y hace poco tiempo hicimos una tirada nueva porque nunca habíamos editado en CD. Para quien lo quiera tener…”, precisó ante VOS.

En febrero pasado, Rodolfo García tuvo la gentileza de participar en un informe de VOS que reconstruyó el concierto de Almendra en el Festival de La Falda, al cumplirse su 40º aniversario.

Fue el show ofrecido el 14 de febrero de 1981, y en el marco de la gira nacional que respaldó el lanzamiento del disco El valle interior.

Fue una gira inédita para aquel tiempo, ya que recorrió 32 ciudades y llegó, incluso, a lugares a los que jamás había arribado un grupo de rock de esas características como Formosa, Jujuy y Comodoro Rivadavia.

“En los shows de Almendra jamás tuvimos un músico invitado, a excepción de ese día”, rememoró Rodolfo.

“En el Festival actuaba el Negro Rada así que lo invitamos a tocar la percusión en Mestizo, que sonó promediando el show. De esta manera quedó en la historia como la única vez que compartimos el escenario con alguien más. No hubo ensayo previo, salió en el momento”, amplió.

Escuchando la grabación, es realmente sorprendente percibir el extenso contrapunto que se produce entre el baterista y Rada. Una improvisación percusiva casi tribal en la que el uruguayo se luce tocando las tumbadoras y lanza esos sonidos guturales tan característicos.

“Fue una gira muy grande y tocábamos todos los días, lo que nos impedía hacer ensayos en el medio. Cuando llegamos a La Falda teníamos ganas de meterle; entonces, usamos el camión de mudanzas en el que se movían todos los equipos: armamos todo ahí adentro y tiramos un alargue hasta el hotel para tener energía eléctrica”, contó sobre la previa de aquel show emblemático.

» Ensayamos encerrados en la caja de ese camión. La gente que pasaba por la calle jamás se habrá imaginado que Almendra estaba ensayando ahí”, remató entre risas el entrañable Rodolfo García.

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