La puerta de salida de la pobreza está 18% más lejana

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En la Argentina urbana hay 12 millones de pobres, según los últimos datos del Indec correspondientes al segundo semestre del año pasado. Esa cantidad, traspolada al total del país, supone algo más de 19 millones de argentinos cuyos ingresos no alcanzan a cubrir la canasta básica total (CBT).

En porcentaje, se trata del 42 por ciento de los habitantes, 6,5 puntos más que un año antes, 10 puntos más que en 2018 y 16,3 puntos por arriba del mismo semestre de 2017.

El desastre social que dejan traslucir estos números puede verse no sólo en la cantidad de pobres, sino también en las cada vez menores posibilidades que estos tienen de salir de esa situación.

En el segundo semestre de 2020, un hogar pobre necesitaba, en promedio, 21.287 pesos más por mes para “escapar” de esas circunstancias. Esto significa que sus ingresos debían crecer un 41,9 por ciento para llegar a los 50.854 pesos, que era el costo de la CBT en ese periodo.

Un año antes, la “distancia” era del 39,8 por ciento.

Si se compara con el segundo semestre de 2017, antes de que se iniciara la crisis devaluatoria de comienzos de 2018, la brecha porcentual promedio era del 35,5 por ciento, 6,4 puntos menos que en la última medición del Indec.

Cada vez más hundidos en la pobreza

Explicado de otra forma: no solamente hay más hogares pobres, sino que aquellos que son pobres ahora están un 18 por ciento más lejos de la línea de ingresos a la que deberían llegar para poder salir.

En el caso de los indigentes, la canasta básica alimentaria (CBA) a la que debían acceder en 2017 para escapar de esa situación era de 6.665 pesos (con ingresos de 4.061 pesos). Ese año, la brecha monetaria era de 39,1 por ciento.

Tres años después, en el segundo semestre de 2020, esa distancia se amplió hasta el 40,4 por ciento: la CBA estaba en 21.572 pesos y los ingresos promedio, en 12.864 pesos.

No hay luz en el horizonte

“La situación es muy complicada, cada vez se necesitan más ingresos para estar sobre la línea de pobreza y, lo peor, el panorama está muy lejos de mejorar”, explica Leiza Camilo Caro, economista del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).

Para la investigadora en temas relacionados con las condiciones de vida, las posibilidades de salida son lejanas por la gravedad de la situación del mercado laboral, al que describe como “totalmente deprimido”.

Camilo Caro habla de “tasas de desocupación e inactividad que vienen en aumento”, de “asalariados informales perdiendo sus trabajos” y con “alternativas independientes mal pagas”. “Es lo primero que encuentran”, explica para explicar por qué la pobreza está lejos de bajar.

Por otra parte, del otro lado de la brecha, hay una inflación mensual que hace despegar el precio de las canastas básicas, tanto la total, que marca la línea de pobreza, como la básica, que es el límite de la indigencia.

“La inflación hace que los salarios reales se desplomen, mientras se puede ver que las paritarias que se están negociando no alcanzan a cubrir ni la mitad de la suba de los precios”, detalla la economista.

Camilo Caro habla de “incertidumbre en aquellos sectores económicos que ya están afectados y que temen estarlo más si se decide cerrar la economía nuevamente debido a la pandemia”.

En relación con la ayuda social, la economista entiende que el bono de 15 mil pesos para los titulares de asignaciones sociales familiares “va a ayudar”, pero asegura que “no va a ser suficiente”.

“Sectores como la construcción, los hoteles y restaurantes, el servicio doméstico, el transporte y el comercio están en situación muy graves. Habrá que pensar cuidadosamente cómo se dispone la ayuda”, finaliza.

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