Córdoba: el femicida de Ivana Módica ya tiene quien lo juzgue y busca cómo zafar de la perpetua

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El confeso femicida de Ivana Mariela Módica (47), quien fue estrangulada en febrero pasado en La Falda y cuyo cuerpo fue hallado a la vera del Camino al Cuadrado, ya tiene quién lo juzgue.

Será la Cámara del Crimen de Cruz del Eje la encargada de decidir la suerte del piloto de la Fuerza Aérea Javier Galván. El juicio será con la participación de jurados populares.

El militar debe responder por homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Su caso fue enviado a juicio por la fiscal Paula Kelm. No apeló la requisitoria y todo quedó firme.

En caso de condena, la pena es una sola: la prisión perpetua.

Al hombre lo complican distintas pruebas aunque la central es su propia confesión.

Ahora bien, Galván tiene una estrategia defensiva: tratar de derrumbar la acusación de homicidio calificado hacia la figura de la emoción violenta.

Así como lo declaró al ser indagado, el confeso femicida insistirá que, si bien mató a Ivana, todo sucedió en el marco de una “violenta discusión en el hogar”, según trascendió de su círculo defensivo.

Ivana Módica y Galván estaban en pareja desde hacía más de un año.

Ivana Mariela Módica tenía 47 años y era madre de dos chicas.

La mujer, madre de dos chicas de una pareja anterior, lo había denunciado por violencia de género.

El hombre había hecho lo mismo, por lo que existía una orden de restricción mutua.

Con la idea de reencauzar la pareja y la relación, habían vuelto a estar juntos. Por ello, alquilaron una casa en La Falda.

Asesinada en casa

El 11 de febrero pasado, Ivana fue estrangulada en la misma vivienda por Galván.

El militar alteró la escena del crimen y trasladó el cuerpo a un campo ubicado a la vera del Camino del Cuadrado (a la salida de Valle Hermoso), para desviar la investigación.

Luego, se fue a trabajar (a Fadea) y horas después hizo la denuncia por desaparición de persona.

Adujo que esa mañana se había ido a trabajar, añadió que su pareja se había quedado durmiendo y que, al volver, se topó con que ella no estaba. Deslizó que se habría ido a caminar.

El paso de las horas y la falta de noticias de la mujer derivó en un amplio operativo de búsqueda por parte de policías y bomberos.

A las pocas horas, Galván quedó detenido.

La fiscal Jorgelina Gómez, inicialmente a cargo de la causa, lo acusó por falso testimonio y el no cumplimiento de la restricción.

Posteriormente, las pruebas contra el sospechoso se fueron acumulando.

Sin embargo, el amplio operativo de búsqueda no daba ningún resultado.

Confesión y hallazgo

Según la versión oficial, al enterarse de que iba a ser enviado a la Cárcel de Bouwer (hasta ese momento estaba alojado en una comisaría), Javier Galván decidió hablar con la fiscal cara a cara.

Así fue que el hombre admitió haber cometido el femicidio y brindó datos precisos sobre dónde estaba el cuerpo.

Su confesión terminó siendo clave para el hallazgo del cuerpo.

Consciente al matar

Terminada la feria judicial, la fiscal Paula Kelm se hizo cargo de la causa, dictó la prisión preventiva y concluyó la investigación, tras lo cual envió a juicio al confeso femicida, en abril pasado.

En el marco de la causa consta que el acusado fue consciente de sus actos al cometer el femicidio y dirigió sus acciones. No sufría trastornos psicológicos al momento del hecho, según lo determinaron los peritajes.

Fue dicho: Galván nunca apeló.

La elevación a juicio quedó firme.

El juicio se desarrollará en la Cámara del Crimen de Cruz del Eje en fecha a determinar.

Desde la defensa de Galván (a cargo de Felipe Jure) se remarca que “no existió violencia previa por parte” del acusado y se remarcó que se trató de un caso de “emoción violenta” en el marco de una “discusión en el hogar”.

Jure insistió que él no era una persona violenta y que cuenta con testigos que así lo señalan.

“La preparación de mi cliente en la Fuerza Aérea y, como piloto de combate, lo hace capaz de soportar situaciones de estrés que no cualquier persona puede hacerlo. Algo pasó esa noche que quebró toda esa preparación y no le permitió controlar sus emociones”, le dijo Jure a La Voz.

La familia de Ivana Módica, quien trabajaba como personal civil de la FF.AA., es parte querellante, descarta la emoción violenta y sostendrá la acusación original con la intención de reclamar la perpetua cuando se concrete el juicio.

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