Suman a la argentina Andrea Gamarnik a la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias

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“Agradezco este reconocimiento a mi labor científica de muchos años. Debo destacar que este es el fruto de haber contado con una universidad pública para mi formación y de haber recibido el apoyo de instituciones como el CONICET y el Instituto Leloir que fomentaron la creación de grupos de investigación”, afirmó Gamarnik, viróloga molecular, investigadora superior del CONICET y jefa del Laboratorio de Virología Molecular puesto en marcha en la FIL en 2001, en declaraciones que recoge la agencia CyTA LeLoir

Gamarnik fue incluida este año en una lista de 252 nuevos miembros de la AAAS entre los que también figuran dos compatriotas radicados en Estados Unidos: el doctor en Microbiología Luciano Marraffini, graduado como biotecnólogo en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y director de un laboratorio en la Universidad Rockefeller, en Nueva York, Estados Unidos, donde investiga una técnica de edición genética CRISPR-CAS que permite que las bacterias adquieran inmunidad ante los virus; y la doctora en Química Valeria Molinero, del Departamento de Química de la Universidad de Utah, quien usa simulaciones por computadora y métodos de mecánica estadística para investigar la interacción entre la estructura microscópica, la dinámica y las transformaciones de fase en materiales desordenados.

La distinción de la AAAS apunta a reconocer a “personas extraordinarias que ayudan a resolver los desafíos más urgentes del mundo, crean significado a través del arte y contribuyen al bien común desde todos los campos, disciplinas y profesiones”. En el pasado, esta organización fundada en 1780 incorporó a Charles Darwin (1874); Albert Einstein (1924), Margaret Mead (1948), Martin Luther King, Jr. (1966) y otras destacadas figuras. Entre los argentinos, el listado de quienes han sido nombrados miembros incluye a los políticos Manuel Moreno (1825), Alfredo Palacios (1945) y Rodolfo Terragno (2012); a los Premios Nobel Bernardo Houssay (1941) y Luis Federico Leloir (1961); a los escritores Jorge Luis Borges (1968) y Luisa Valenzuela (2011); al historiador Tulio Halperín Donghi; y al compositor Alberto Ginastera (1965).

Hallazgos fundamentales

Gamarnik se formó en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA y luego de realizar un postdoctorado en la Universidad de California, San Francisco, en Estados Unidos, regresó a Argentina gracias a un programa de repatriación lanzado por FIL hace aproximadamente 20 años.

Centró sus estudios en el virus del dengue, un problema de salud pública de gran relevancia para nuestra región. “Para poder controlarlo, es necesario saber cómo funciona, cómo infecta a la célula y cómo causa enfermedad. En nuestro laboratorio estudiamos al virus a nivel molecular con el fin de conocer el sistema y poder así identificar los puntos débiles que permitan el desarrollo de antivirales y vacunas efectivas”, explicó Gamarnik. Por su trayectoria y descubrimientos sobre los mecanismos que regulan la replicación del virus del dengue, Gamarnik recibió en 2016 el Premio internacional L’Oréal-UNESCO “Por las Mujeres en la Ciencia” en representación de América Latina.

Primeros test serológicos argentinos para Covid-19

Con la pandemia, Gamarnik lideró un grupo de trabajo multidisciplinario que, con financiamiento público en el marco de una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MINCyT), el CONICET y la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), produjo los kits de análisis serológico para Covid-19 “COVIDAR”. Más de un millón de estos test fueron donados a hospitales públicos y privados hasta el mes de diciembre de 2020.

Este grupo de trabajo también ha participado de iniciativas de vigilancia de la infección en barrios, de selección de plasma de convalecientes para terapias y de respuesta inmune en personas vacunadas.

“Hace 20 años que trabajamos en el CONICET sobre la biología de los virus de ARN y este entrenamiento previo nos permite abordar muy rápidamente temas que ahora son relevantes para la pandemia. Se requiere de gran flexibilidad porque la pandemia va cambiando y hay que tener la capacidad de responder a esos cambios. Si hay algo para lo que estamos entrenados en el laboratorio es para resolver problemas de virología y lo estamos haciendo con total entrega”, concluyó Gamarnik.

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