Confirman el hallazgo del cuerpo del trabajador rural desaparecido hace una semana en San Luis

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El cadáver del trabajador rural Alejandro Jesús Ochoa (35), quien permanecía desaparecido desde hacía casi una semana cuando delincuentes encapuchados se lo llevaron en un vehículo tras golpearlo e inmovilizarlo en San Luis, fue hallado este viernes en un paraje ubicado a dos kilómetros de la localidad de Cortaderas, informaron fuentes policiales.

Sus cuatro hermanos confirmaron que el cuerpo fue hallado esta tarde, alrededor de las 14.50, en una obra en construcción del paraje El Adobe, situada a 150 metros de la ruta provincial 1 a la altura del kilómetro 17, lugar que fue intensamente rastrillado por los efectivos y canes adiestrados durante los días anteriores.

Voceros policiales informaron a Télam que el lugar del hallazgo está a unos 192 kilómetros de la capital puntana y que el operativo fue realizado por orden de la jueza del Crimen de la 3° Circunscripción Judicial de San Luis, Patricia Besso, quien había caratulado la causa como «averiguación privación ilegítima de la libertad», aunque posiblemente ahora cambie la calificación legal.

La magistrada supervisó personalmente las pericias en el paraje y ordenó que el cuerpo, reconocido por los cuatro hermanos del trabajador rural, sea trasladado a la morgue judicial para realizar en las próximas horas la autopsia y determinar las causas y la mecánica de la muerte.

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Cortaderas. La casa donde vive Ochoa. (Gentileza El Corredor Noticias)

En tanto, Ivana, una de las hermanas de Ochoa (35), dijo a la prensa que «no puede ser que no lo hayan encontrado cuando habían estado rastrillando la zona con hombres y con perros», por lo que para ella el cuerpo fue «plantado» hace menos de dos días.

Más temprano, la jueza Besso había dicho a través de un comunicado que la reconstrucción de la captura de Ochoa se iba a llevar a cabo «la semana próxima».

Además, ordenó que se conforme un perfil psicológico de la víctima, mientras se continuaron los rastrillajes en su búsqueda, a casi siete días de su desaparición en Cortaderas, hasta que finalmente fue encontrado muerto.

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En las últimas horas, la jueza Besso tomó declaración a dos personas que se encontraban con Ochoa en el momento del secuestro, quienes son considerados «testigos esenciales» por la magistrada y estarán presentes en la reconstrucción de la semana próxima.

Por otra parte, los investigadores determinaron que las cámaras de seguridad instaladas en las rutas de la zona no funcionan.

Ochoa, conocido como «Bebo», vivía en la zona rural de Cortaderas en una precaria vivienda y se dedicaba a la crianza de animales y a la venta de arrope.

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Según los testigos, el sábado 27 de marzo llegaron a su residencia dos automóviles de color blanco con vidrios polarizados, un Gol Trend y una Saveiro, y bajaron varios hombres armados y encapuchados que golpearon a Ochoa hasta dejarlo inconsciente, lo ataron y se lo llevaron.

Sus cuatro hermanos, Ivana, Cristian, Gabriela y Fernando fueron hasta la subcomisaría 22 de Cortaderas a efectuar la denuncia en forma inmediata, pero -según dijeron- los efectivos respondieron que no tenían personal ni medios para hacer ninguna búsqueda y que esperaran unos días para ver si aparecía.

Luego de trascender en los medios locales y nacionales, desde el pasado miércoles, más de un centenar de policías a cargo del comisario general Dionisio Funes, jefe del Departamento de Operaciones de la Policía de San Luis, participan de la búsqueda del trabajador rural, aunque no se obtuvieron resultados positivos.

Los familiares, amigos y conocidos de la víctima protestaron por la falta de apoyo en la búsqueda y realizaron el corte de la ruta provincial 1, donde se encuentra Cortaderas.

Según aseguraron, las autoridades municipales les solicitaron levantar el corte, «porque hay mucha circulación vehicular por la gran cantidad de turistas que se encuentran en el Valle del Conlara».

Los familiares de Ochoa hicieron una carta que entregaron al intendente de Cortaderas, Mario Canalli, para que este la hiciera llegar al gobernador Alberto Rodríguez Saá, en la que pidieron ayuda y que no se abandonara la búsqueda.

Ivana denunció que los policías los amenazaron por el corte de la ruta y aseguró que las manifestaciones fueron «pacíficas».

En tanto, Ramona, la madre de Ochoa, pidió llorando al gobernador Rodríguez Saá que los ayudara y no los deje «de lado porque somos pobres».

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