Jairo: medio siglo de una carrera que cifra una historia cultural

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Llegado de su Cruz del Eje natal, era poco más que adolescente cuando se instaló en Buenos Aires. “Una ciudad impiadosa para alguien de esa edad, que además vivía solo. Yo no entendía cómo funcionaban las cosas. En ese momento yo era dibujante, ilustrador, vivía de eso. Alquilaba un cuartito alto en una casa de familia donde tenía mis pinceles, mis lápices. Pero conocí a Luis Aguilé. En uno de sus viajes, nos acercamos a él con un amigo, Luis González, a llevarle unas canciones para que él las interpretara. Pero él me escuchó cantar y le gustó mi voz. Y me fui a España por su consejo, y él editó mi primer disco, ‘Emociones’, el que marca los 50 años de carrera. Yo creo que si no me hubiese ido, si me hubiera quedado viviendo en la Argentina….” ¿La zona de confort? “Tal cual. En la zona de confort, hoy sería un dibujante entregado a la tecnología digital. Vaya uno a saber”.

“Aguilé fue un gran maestro, además de productor”, continúa. “Yo habría seguido con él, pero como ese disco había tenido mucho éxito, y yo necesitaba hacer dinero, cuando llegó la compañía alemana Ariola, dependiente de BMG, acepté su propuesta. Ellos se habían instalado en Barcelona y buscaban artistas locales: contrataron a Serrat, a Camarón, a Camilo Sesto. Es decir, entré de lleno como un artista local. Con ellos grabé el disco de Borges.”

En una de las mesitas del living se ve la fotografía enmarcada de su encuentro con Borges, y en otra a su mujer, Teresa, con Cortázar. ¿Y qué opinó Borges del disco? “Le gustó mucho, y eso que nunca fue melómano. El proyecto venía de antes. Había sido una idea de Rómulo Lagos, que tenía una editorial fantástica. Era una época de mucha creatividad en la Argentina. Ellos crearon la famosa canción “Estampa” y un trabajo que se llamaba ‘El tango’, con Piazzolla, Borges, Edmundo Rivero y Luis Medina Castro; mucho después recreamos ese mismo trabajo con Daniel Binelli y Lito Cruz. Bueno, entonces el proyecto era ‘Borges cantado’, y nos encargaron a doce compositores musicalizar un poema suyo. Yo hice ‘Buenos Aires’, el de ‘no nos une el amor sino el espanto’. Pero yo era un intruso, era muy joven y los demás eran monstruos: estaban Guastavino, Piazzolla, el Cuchi Leguizamón, Alberto Cortés, Eladia Blázquez. Yo mandé la canción grabada en un cassette, una partitura, y les gustó mucho. Especialmente a Borges, que ni siquiera era melómano. Así fue. Más tarde, el disco sobre Borges fue el más importante que grabé con Ariola antes de irme a Francia.

¿Sintió una gran diferencia? “Enorme. Llegué a París en 1977, España estaba atravesando una crisis tremenda, la del posfranquismo, y se notaba mucho la diferencia en un país ya desarrollado como Francia”. ¿La comunidad de argentinos era mayor? “No, no eran tantos, y tampoco me conocían los que vivían allí. Yo venía de España, no de la Argentina. María Elena Walsh fue mi nexo: ella ya me había aconsejado irme a Francia en 1974”.

En Francia, Jairo estuvo muy cerca de Piazzolla y de Yupanqui. Así los retrata: “Atahualpa era, en principio, menos accesible. Más reflexivo, más veterano, sus tiempos eran otros. Astor era todo velocidad, vertiginoso, por eso componía permanentemente, era una máquina de escribir. La última vez que hablé con él estaba en pleno trabajo: me dijo que iba a componer una ópera sobre Gardel, que ya tenía el libreto. Era un encargo de Plácido Domingo. Y también que revisaría parte de su obra para hacer, de manera solitaria, una gira por el mundo, tocando con orquestas de cada lugar. Yupanqui en cambio era de pocas palabras, pero tan generoso como Astor. A mí me veía como un muchacho provinciano, que venía del norte de Córdoba, donde está enterrado. Le gustaba venir a comer a casa porque decía que tenía ambiente provinciano. Él transmitía mucho: nunca cantó en otro idioma pero la gente de otros países lo entendía igual.”

El primer volumen de “Cincuenta Años de Música”se editará en vinilo, CD y en plataformas. “Son dos discos, pero por accidente”, aclara Jairo. “En realidad iba a ser uno solo, con 17 canciones, pero la pandemia hizo un desajuste porque no teníamos tiempo de grabar todo. Había cantantes que no podían desplazarse al estudio. Entonces Lito Vitale, el productor, después de estar parados dos meses (empezamos en 2019), decidió dividirlo en dos. El repertorio también fue buscado minuciosamente, con aquellas canciones que impulsaron mi carrera, como ‘La milonga del trovador’ y “Caballo loco”. La banda Eruca Sativa, Abel Pintos, Luciano Pereyra, Juan Carlos Baglietto, León Gieco, Víctor Heredia, Pedro Aznar, Raly Barrionuevo, Elena Roger y Escalandrum son algunos de los muchos artistas que lo acompañan en los distintos temas. También realizará shows en vivo en Còrdoba el 15 de Mayo, en el Quality Espacio; el 22 en el Teatro El Cìrculo, de Rosario,y el 29 en el Teatro Òpera de Buenos Aires.

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