Juzgarán a cuatro hombres por el secuestro de un comerciante en Córdoba

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Cuatro hombres serán juzgados próximamente en el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 2 de Córdoba acusados de haber integrado la banda de delincuentes que, en diciembre de 2019, cometió un violento secuestro extorsivo contra un comerciante en la Capital provincial.

La víctima fue Sergio Darío Martínez, dueño de una vidriería, quien llegó a permanecer cautivo durante alrededor de cuatro horas en manos de los secuestradores que, mientras lo iban paseando por distintos puntos de la Capital en distintos vehículos, “negociaban” el pago de un rescate.

Primero, le exigieron a la familia un pago de 100 mil dólares en efectivo para devolverlo con vida. Finalmente, se acordó que los familiares de la víctima entregaran 160 mil pesos, lo que finalmente sucedió. La víctima fue liberada sana y salva.

Gracias a un exhaustivo trabajo investigativo por parte de la División Antisecuestros de la Policía de Córdoba, bajo directivas de la Justicia federal, meses después se logró dar con los acusados. Recientemente, el Juzgado Federal 3 envió todo a juicio.

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Los acusados son: Juan Carlos Quinteros (47), Américo Argentino Arraigada (42), Adrián Francisco Pereyra (41) y Julio David Cigoyeneche (45). Todos llegarán al banquillo de los acusados imputados por secuestro extorsivo agravado por el número de intervinientes y robo agravado por el uso de arma.

La mayoría de los acusados permanece alojada en la Cárcel de Bouwer, mientras que Cigoyeneche se encuentra con prisión domiciliaria, tras una resolución de la Cámara Federal de Córdoba.

Vuelta a casa y secuestro

Todo sucedió en la noche del viernes 27 de diciembre de 2019.

Faltaban minutos para las 22, cuando delincuentes emboscaron al comerciante Sergio Martínez cuando regresaba a su domicilio del barrio Villa Retiro a bordo de su moto Harley Davidson.

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Momentos antes había salido de su comercio en barrio Villa Corina. Hacía tiempo que la banda venía siguiendo sus movimientos.

Mediante golpes y amenazas de muerte, delincuentes armados redujeron al comerciante y lo subieron a una VW Surán gris, según la investigación. Fue maniatado con sogas.

En los primeros minutos de la captura, la víctima sufrió el robo de siete mil pesos, su celular y unas cadenas, entre otras pertenencias.

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Acto seguido, le dijeron que se trataba de un secuestro. A los segundos, le mostraron fotos de sus familiares, obtenidas de la red Facebook.

“¿Viste que conocemos a tu mamá? Si no pagan, los vamos a matar”, dijo uno de los delincuentes.

De acuerdo a la investigación que realizó el fiscal federal Maximiliano Hairabedian, la víctima fue “paseada” por distintos puntos de la zona norte de la ciudad, mientras era cambiada de vehículos. Entre las zonas recorridas habrían estado los barrio San Jorge y Pueyrredón.

Uno de los delincuentes fue quien comenzó a manejar las “negociaciones” con un familiar de la víctima.

Se sospecha que era Quinteros (hermano de Juan Carlos “el Mandrake” Quinteros; el sicario que mató al panadero Héctor Corradini en 1998).

“Esto es un secuestro. Queremos 100 mil dólares. No le avisés a la Policía”, le dijo el secuestrador a la esposa de la víctima. Desesperada, la mujer le dijo que no tenía esa plata.

Al cabo de un rato, la Policía ya iba a estar al tanto de todo.

Cerca de las 23 de ese viernes, y mientras la víctima era cambiada entre vehículos para despistar (se usaron, entre otros rodados, una Surán y una Duster), la familia de Martínez siguió recibiendo llamadas.

Las exigencias de la banda trastocaron a cuatro millones de pesos.

Desesperada por completo, la mujer insistía en que no poseían esa cifra. La “negociación” duró un rato más y los delincuentes cambiaron de interlocutor: pasaron a hablar con un hermano del comerciante.

Al final, se pactó un rescate de 160 mil pesos. El dinero, metido en una bolsa, fue entregado por el mismo hermano de la víctima en calle Corro. “Más vale que vengas solo. Si veo algún movimiento raro, a tu hermano le meto un tiro en la cabeza”, dijo a través del celular quien estaba a cargo de la negociación.

Pago y liberación

Pasada la medianoche, la familia de Martínez reunió el dinero y efectuó el pago. Se sospecha que el dinero fue recogido por otra parte de la banda, que ya andaba en la Duster.

“Está entregado el paquete. Ya está arrojada la basura”, se oiría luego, en una de las tantas escuchas de esta causa, de qué manera uno de los delincuentes informaba al jefe y pedía instrucciones.

Quien manejaba las cosas, ordenó: “Ya está, déjenlo nomás. Lárguenlo”.

Cerca de las 2.30 ya del sábado siguiente, el comerciante finalmente fue liberado en barrio Nuestro Hogar III. en la periferia sur de la Capital.

Uno de los secuestradores se contactó con el hermano de Martínez. “Llegate al Camino a San Carlos, cerca de Cliba, que lo largamos a tu hermano y está bien”, le dijo y cortó.

La caída

La investigación se basó centralmente en las comunicaciones.

Tras un exhaustivo trabajo de análisis de llamadas, mensajes, posicionamientos de celulares y entrecruzamientos de datos, los pesquisas lograron hilvanar la causa y avanzar en la identificación de los sospechosos. Análisis de filmaciones y otras pruebas, además de testimonios, permitieron avanzar en la causa.

Llamó la atención uno de los acusados detenidos:Arraigada. Ese hombre le alquilaba una casa a la víctima y le debía cuatro mil pesos. Se sospecha que este hombre habría sido el “entregador” de la víctima con la banda.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 24/02/2021 en nuestra edición impresa.

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