El plan genial de Ginés para derrotar a los antivacuna

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En estos días, se especuló mucho sobre los motivos del “fuego amigo” de Horacio Verbitsky contra Ginés González García. ¿Fue ingenuidad o conspiración? ¿Fue una brutal resolución de internas en el oficialismo? ¿Un mandado de Cristina? ¿Hubo otros intereses ocultos? 

Sobre lo que no se inventó ninguna conspiración es sobre los motivos que pudo haber tenido Ginés para montar un vacunatorio VIP. ¡Hasta ahora!

Una buena manera de develar las motivaciones ocultas de un hecho es ver quién se benefició con eso y también quién o quiénes se perjudicaron. Es, como se dice en la jerga, pensar con el “diario del lunes”. 

Veamos: en esta historia, los vacunados con coronita fueron beneficiados en primer término, pero también resultaron muy perjudicados con el escrache. El Gobierno nacional perdió mucho crédito, aunque intentará nivelar con la rápida expulsión de Ginés y varios de los funcionarios comprometidos, y tal vez sobreviva a este escándalo. Entonces, ¿qué consecuencias de fondo tuvo el vacunagate?

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Están a la vista: desde que empezó la semana, miles, decenas de miles de argentinos, hacen colas y colapsan las páginas de internet con la intención de reservar turnos para colocarse dosis de vacunas elaboradas en Rusia, en India y, desde la semana próxima, en China. 

¿Dónde hay un antivacuna ahora? La postrera contribución sanitaria de Ginés González García podría haber sido conseguir que se conviertan en productos de deseo para los nietos y los bisnietos de europeos argentinos las vacunas elaboradas en estas factorías que para el imaginario local son proveedores de chucherías de los viejos «Todo por dos pesos», y no de productos de alto valor agregado y tecnología incorporada.

El exministro de Salud nacional, quemado por el vacunagate.

Si hay algo que cualquier argentino quiere -en especial si es de la clase media (real o aspiracional)- es lo que tienen y consiguen los poderosos, los ricos, los famosos o los amigos del poder. Y si lo hacen a las escondidas, “por debajo de la mesa”, como diría Beatriz Sarlo, es más atractivo aún.

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Cuando todavía no se habían conocido los resultados de fase 3 de la Sputnik V, una de las herramientas de gestión que se impusieron varios estados era vacunar a gobernantes y a referentes de la salud para lograr confianza en la fórmula diseñada por el instituto Gamaleya. Así, se vacunaron el presidente Alberto Fernández, la vicepresidenta Cristina Fernández y el ministro González García.

En Córdoba, con este propósito recibieron inmunizaciones el rector de la UNC, Hugo Juri; el infectólogo Hugo Pizzi; el ministro de Salud, Diego Cardozo; el presidente del Consejo de Médicos, Andrés de León; el médico televisivo Carlos Sabbagh y los legisladores, exministros de Salud y miembros del Comité Asesor del Ministerio de Salud Francisco Fortuna y Oscar González. Es de esa época que surgió la idea de incorporar a figuras conocidas del espectáculo, de la ciencia o del deporte para disipar las suspicacias que se habían generado con el proceso poco claro que tuvo al inicio la aprobación de la vacuna en el país.

Pero es cierto que en ese momento, más que un privilegio, vacunarse entrañaba algún riesgo. Los comandantes de la batalla contra el coronavirus no podían mandar adelante en soledad, como carne de cañón de la vacunación, al equipo de salud.

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Tras los resultados publicados por The Lancet y el reconocimiento que obtuvo la vacuna rusa, ya no eran necesarios estos actos de arrojo. De ahí en más, el que se vacunaba sin estar en el orden de prioridad era un privilegiado. 

¿Y si esto es lo que entendió Ginés? Más que imitar al valiente, lo que queremos los argentinos es ser como los privilegiados. Por eso, valga este reconocimiento: hasta cuando se equivocó feo y se ganó un merecido despido, Ginés le hizo un bien a la salud pública. 

En Alemania, una parte importante de la población se niega a vacunarse. No confían en las fórmulas ni en la palabra de su Gobierno.

¡Hey! podrían dar una mano también ahí Horacio y Ginés: ¿qué tal montar un vacunatorio VIP con Boris Becker, Claudia Shiffer, Franz Beckenbauer, Kirsten Dunst y Lothar Matthäus? 

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