Cinco jóvenes al banquillo por matar durante una pelea, ¿sin querer?

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La brutal imagen de aquella madrugada quedó grabada en la mente de muchos. Sobre todo en la de aquellas chicas y muchachos que, ajenos a todo, vieron de qué manera dos grupos se enfrentaban a las trompadas, patadas y botellazos en plena calle. Lo peor llegó cuando un grupo persiguió varios metros a un rival que, desesperado, buscaba un escape. Lo rodearon y comenzaron a golpearlo.

El hombre se defendió como pudo, lanzando manotazos al aire, hasta que alguien le pegó una trompada en la nuca. Tras caer al piso, siguió recibiendo más patadas, más trompadas. Uno de los agresores –recordaría luego una testigo– llegó a revisarle los bolsillos del jean, para sacarle dinero.

La patota escapó corriendo. La víctima, en tanto, quedó tirada inconsciente en la calle. Unos pibes, ajenos a todo, se apiadaron y lo corrieron hasta la vereda para que no lo pisaran los autos. Una ambulancia llegó y lo llevó al hospital. Nada pudieron hacer los médicos para salvarlo.

Se llamaba Nelson Ariel Bustos, tenía 40 años y era padre de una criatura. Con su familia vivía en barrio Alberdi, en Córdoba.

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El homicidio ocurrió en la madrugada del 30 de agosto de 2015 en la zona del ex Mercado de Abasto, en inmediaciones del puente Alvear, en la ciudad de Córdoba.

A más de cinco años de aquel brutal episodio de violencia urbana, se espera ahora el juicio oral. Cinco jóvenes, acusados de haber integrado la patota, serán juzgados próximamente en la Cámara 3ª del Crimen de Córdoba. Todos están en libertad.

No será un proceso judicial simple, por el contrario se prevé un férreo debate en los Tribunales.

Sucede que en un primer momento los cinco jóvenes fueron acusados por homicidio simple y llegaron a estar detenidos. Sin embargo, y tras un largo derrotero judicial, las cosas cambiaron y la causa recaratulada con una figura penal “más benévola”: el homicidio preterintencional.

Esta figura legal se refiere a cuando una persona golpea a otra con la intención de lesionarla, pero no de causarle la muerte; lo que finalmente ocurre. Según explica el Derecho, se mata “sin querer”.

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El típico ejemplo que siempre se enseña en las facultades es el caso de aquella persona que golpea a otra, esta cae, pega contra el cordón de la vereda y fallece. ¿Quiso matarla en verdad o pegarle?

En el drama bajo discusión, la víctima fue golpeada varias veces y por numerosas personas, incluso mientras agonizaba en la calle. Murió rato después camino al hospital.

La autopsia cambió las cosas: el equipo forense determinó que Nelson Bustos tenía una patología cardíaca previa (un corazón más grande de lo normal). A esta situación, según la causa, se le agregó el consumo de alcohol, cocaína y marihuana.

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Este combo terminó, según los forenses, causándole la muerte.

La causa judicial fue investigada en primera instancia por el fiscal Raúl Garzón y, luego de varias idas y vueltas con apelaciones y juzgados de Control mediante, todo recayó en la fiscalía de Claudia Palacios. Ambos fiscales estaban de acuerdo con el homicidio simple, pero no así un Juzgado de Control, donde se modificó todo a la figura penal del homicidio preterintencional.

Finalmente, la fiscal envió todo a juicio para que no haya más dilaciones y todo se resuelva en un juicio.

Los cinco acusados son: Jorge Luis Bernis (27), Matías David Corzo (28), Jeremías Daniel Benavídez (27), Jonathan Darío González (26) y Jonatan Franco Quipildor (28). Todos los imputados negaron los hechos y adujeron inocencias.

En la fiscalía de Cámara, a cargo de Marcelo Hidalgo, existe cautela en torno a este caso.

No está claro si el representante del Ministerio Público Fiscal mantendrá la acusación tal como está o, si bien, buscará un agravamiento de la figura y de condenas a pedir.

Hay dos querellas en esta causa (por la madre y la hija de la víctima. Según trascendió, en ambos casos habrá pedido para agravar cargos.

El homicidio simple tiene una escala penal de entre 8 y 25 años de cárcel efectiva.

El homicidio preterintencional, en tanto, prevé una pena de 1 a 3 años de prisión. Es excarcelable.

Peleas en la calle

Todo sucedió el domingo 30 de agosto de 2015 cerca del puente Alvear y Costanera. Eran poco más de las 4.30 cuando, por causas que no están claras, un numeroso grupo de jóvenes comenzó a insultar y lanzar botellazos contra tres amigos, entre los que estaba Nelson Bustos.

Cada grupo volvía de eventos diferentes. ¿Qué detonó todo? No está claro. Y a la luz de los resultados, ya no interesa en absoluto.

La escaramuza duró poco. Es que justo apareció una patrulla y los policías disolvieron el enfrentamiento.

Bastó que el móvil se alejara, para que la violencia volviera.

Según testigos, y así se vería en filmaciones de cámaras de seguridad, la patota mayor volvió a encarar al grupo más pequeño.

Bustos, alto y corpulento, intentó correr, pero no llegó lejos. Intentó hacer frente a la pandilla y comenzó a ser golpeado. Cayó sobre la calle y continuó recibiendo golpes. “Se abusaron, eran como seis, le pegaron patadas y trompadas por todos lados”, relató un testigo.

Bustos no estaba solo. Sus dos amigos -Marcos Márquez y Alejandro Reyna- recibieron golpes y cortes en brazos. Uno de ellos quiso defenderse revoleando un cinto. Ambos pudieron escapar y fueron a pedir ayuda a una alcaidía cercana.

Al cabo de unos instantes, los policías fueron hasta donde yacía Bustos, ya inerte. En un patrullero, lo cargaron y llevaron al Hospital de Urgencias. Llegó muerto.

Las cámaras de seguridad (de los domos) fueron clave para dar con los sospechosos esa madrugada.

Patología previa

“El corazón de Bustos, el cual era patológico, sumado a la presencia de estos tóxicos en sangre ya mencionados (N.R.: alcohol, cocaína y marihuana), más la situación de estrés vivida en el momento del hecho, puede ser propenso a ocasionar isquemias y arritmias, determinando un fallo de bomba agudo que equivaldría a la insuficiencia cardiorrespiratoria”, explicó, durante la investigación, el forense Moisés Dib, quien trabajó con su par Luis Defagot.

Los forenses señalaron que, si bien Bustos presentaba traumatismos, no se observó “ninguno que tenga entidad suficiente para producir la muerte por sí misma”.

Estos puntos y otros serán sometidos a férreo debate en el juicio por desarrollarse en la Cámara 3ª.

Homicidio simple. En un primer momento, los cinco jóvenes acusados de integrar la patota fueron detenidos e imputados por homicidio simple. La víctima fue Nelson Ariel Bustos, quien tenía 40 años. El drama sucedió en agosto de 2015.

Patología previa. Los forenses determinaron que la víctima del hecho padecía una patología cardíaca previa. Este padecimiento, según los forenses, sumado al consumo de sustancias, los golpes y el estrés devinieron en la muerte.

Preterintencional. Tras el informe forense, la causa judicial fue recaratulada como “homicidio preterintencional”. Es una figura penal más leve que el homicidio simple. No está confirmado que, en el juicio, la Fiscalía mantenga esa calificación.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 23/02/2021 en nuestra edición impresa.

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