Para el fiscal, a Fátima la asesinaron en un contexto de violencia

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Fátima desapareció el 1 de marzo tras salir de la Casa de la Mujer de Paraná.

Fátima desapareció el 1 de marzo tras salir de la Casa de la Mujer de Paraná.

El fiscal del juicio por jurados que se le sigue en la ciudad entrerriana de Paraná a un hombre por el femicidio de su expareja, Fátima Acevedo, consideró durante el debate que comenzó en la mañana del lunes que «no quedarán dudas» que el imputado fue el autor material del estrangulamiento de la víctima «en un contexto de violencia de género psicológica, económica y física».

En la primera audiencia del juicio en el salón de actos de los Tribunales de Paraná, el fiscal del juicio Leandro Dato aseguró además que mediante la declaración de testigos quedará demostrado que el acusado Jorge Martínez ya había atacado a Fátima unos días antes de ser encontrada asesinada al querer arrojarle ácido muriático en la cara, y también que mientras la víctima estaba desaparecida quiso robarle dinero de la cuenta bancaria utilizando su tarjeta de cobro.

«No van a quedar dudas de que fue el autor material de los tres hechos», dijo el fiscal Dato en el alegato de apertura de las audiencias ante los 12 jurados que fueron elegidos para participar del juicio, el cual se extenderá hasta el viernes próximo.

Las acusaciones del fiscal

Martínez (35), permanece alojado en la Unidad Penal 1 de Paraná con prisión preventiva, y llegó al juicio por jurados acusado de los delitos de «lesiones graves en grado de tentativa agravado por el vínculo, defraudación especial y homicidio agravado por tratarse de su expareja y por violencia de género», que prevé la pena de prisión perpetua.

El fiscal explicó que el primero de los hechos que se le imputa a Martínez ocurrió el 31 de enero del 2020 en el domicilio en el que convivía con la víctima en la ciudad de Paraná, donde «intentó arrojarle ácido muriático en la cara pero no llegó a hacerlo, en un contexto de violencia psicológica, física y psicológica. Además, la intimido en varias oportunidades, afilando cuchillos delante de ella».

«El segundo hecho fue el 2 de marzo del 2020, cuando Fátima se hallaba desaparecida, cuando Martínez ingresó al cajero automático de un banco, utilizó la tarjeta de cobro de Fátima e intentó realizar una extracción de dinero y otras operaciones bancarias, no logrando concretarlo», relató.

En tanto, para el fiscal, el tercer episodio que intentará demostrar ocurrió el 1 de marzo del 2020, cuando Martínez «logró que Fátima salga de la Casa de las Mujeres de Paraná (donde se encontraba viviendo tras denunciar a su expareja en 6 oportunidades) y se trasladara a la casa donde habían convivido, con la promesa falsa de que le iba a regalar un celular», pero entre las 15.30 y 17, «le dio muerte por estrangulamiento».

«Luego la arrojó en un aljibe a metros de la vivienda, todo esto en un contexto de gritos, denostaciones físicas y golpes», agregó.

En esta primera jornada están previstas las declaraciones de tres amigas de la joven.

La abogada de la familia

A su turno, la abogada que representa a la familia de la víctima, María Alejandra Pérez, pidió «una sentencia justa para que Fátima descanse en paz» y consideró que se trató «de una muerte anunciada por las innumerables denuncias».

«Al único que le tenía un temor irracional era a Martínez, quería escapar de él y era al único que le hizo denuncias por la violencia a la que la tenía sometida», apuntó.

En tanto, calificó al acusado como «una persona violenta, manipuladora, utilitarista y que sabía como someter a Fátima», y al femicidio como «algo no irracional o impulsivo, sino premeditado y concebido previamente».

Los argumentos de la defensa

Por su parte, los abogados defensores Román Sainte Marie y Luis Sebastián Lescano, aseguraron que Fátima «seguía viva el 2 de marzo» y, para ello, presentarán un testigo que «va a dar precisiones, tiempo y lugar donde la vio».

Sostuvieron la inocencia de Martínez ya que «toda la prueba que aparece no es tan contundente» y porque al momento de su detención «no presentó lesión típica de estos hechos, donde la víctima tiende a defenderse y deja rastros en el agresor».

Asimismo, indicaron que el cuerpo «fue hallado a 800 metros del domicilio, no a escasos metros», y en un lugar «casi inaccesible por las malezas»; y que el vínculo que existía «era con cierta violencia» pero que eso «no acredita que Martínez fue el autor del femicidio».

Al finalizar la etapa de pruebas del juicio, los miembros del jurado deberán llegar a un veredicto unánime y declarar a Martínez «culpable» o «no culpable»; y en caso de no llegar a una misma conclusión, se deberá desarrollar una nueva discusión.

Frente a los tribunales se registraron pintadas, carteles y pedidos de justicia en el marco de una vigilia y radio abierta en la que participaron organizaciones sociales y de género y amigas de Fátima.

El caso

Fátima desapareció el 1 de marzo tras salir de la Casa de la Mujer de Paraná, adonde estaba alojada con su pequeño hijo fruto de su relación con Martínez– luego de haber denunciado a su expareja por violencia de género.

De acuerdo con los investigadores, la mujer había denunciado a Martínez en el Juzgado de Familia 1 de Paraná en 2017 y en 2018, mientras que entre 2019 y 2020 realizó cuatro presentaciones más ante la policía y la fiscalía de violencia de género del Ministerio Público Fiscal (MPF).

«Ya estoy podrida de denunciarlo en la Policía y que nadie haga nada, ni la Policía ni el juzgado ni nadie. Cuando termine muerta por culpa de él puede ser que la Policía y el juzgado hagan algo», le dijo Fátima a una de sus amigas a través de un audio de WhatsApp.

Tras una denuncia de su familia, se inició un amplio operativo de búsqueda, donde el 8 de marzo, bomberos, policías, perros adiestrados y un helicóptero hallaron el cadáver adentro de un pozo de 18 metros de profundidad, en una zona descampada de Paraná.

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