Por qué es tan importante respetar la fila

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Por peso electoral y población, Córdoba es el ocho por ciento del país. En recepción de vacunas, no.

En el último envío de vacunas Covishield, elaboradas por el Serum Institute de la India, la provincia obtuvo 44 mil, el 7,5 por ciento de las 580 mil dosis arribadas al país. Con la tanda de 400 mil vacunas Sputnik V, Córdoba recibió una proporción todavía menor: 7,2 por ciento, 28.800.

Desde el Ministerio de Salud provincial confiaron que la Nación explicó que no distribuía todas las vacunas en forma proporcional entre las provincias porque se reservaba una porción para “respaldo de emergencias”.

De ese lote de respaldo, restado a la coparticipación, salió el vacunatorio VIP, con el que se incendió Ginés González García, ahora exministro de Salud de la Nación.

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Se llama tráfico de influencias, no favores ni amistad, adelantar a un recomendado en la fila de vacunados, y aceptar o gestionar ese adelantamiento.

Forma y fondo

Hay casos muy gruesos y los hay grises. No había ninguna razón sanitaria para adelantar a Horacio Verbitsky a su turno, ni al diputado Eduardo Valdés, ni al senador Jorge Taiana. Y hay por lo menos algunas cosas que decir de la inmunización que consiguió Hugo Moyano, su esposa y el menor de sus hijos con el rótulo de “trabajo en una obra social”.

En Córdoba, un viceintendente y un legislador, de profesión médicos, se vacunaron como personal de salud, cuando aún falta más de la mitad de ese grupo, el primero en la prioridad, de ser inmunizado. Otro legislador logró la vacuna como docente mayor de 60 años. Trabaja en una universidad, que no tendrá clases presenciales hasta abril, si es que las tiene. La prioridad, en ambos grupos, no parece violentada en lo formal, aunque sí es claro que no responden a los motivos sanitarios de cada priorización.

Se inmunizaron más de 2.900 docentes mayores de 60 años en Córdoba ya, el grueso de ellos directores, inspectores y cuadros jerárquicos educativos, claves para la puesta en marcha de la modalidad mixta del ciclo lectivo 2021, de acuerdo con el criterio que fijó el ministro de Educación provincial, Walter Grahovac. Bajo ese mismo paraguas, también se vacunó el secretario general de la UEPC, Juan Monserrat. Sería una rara avis que haya, en ese lote, algún maestro que efectivamente se puso al frente de un aula en el primer retorno numeroso a las escuelas de los alumnos que quedaron más rezagados en 2020.

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Con el mismo sentido, ¿alcanza la formalidad para algunos dirigentes políticos con título profesional en medicina de estar incluido en un grupo de prioridad para ser inmunizados cuando aún hay médicos cuyo trabajo principal es la atención a pacientes que no recibieron dosis?

Así como hay acomodos, también hay otros casos que se pueden explicar como desprolijidades propias de una campaña de vacunación de un tamaño, complejidad y velocidad inéditos. Personas que no están incluidas en grupos prioritarios publicaron alegres fotos en sus redes sociales con el carné que certifica que recibieron la Sputnik V, para gracia de sus seguidores que las llamaron camaradas o les contestaron con el famoso meme del premier ruso Vladimir Putin montando un oso, con el torso desnudo.

Si se cumplen los anticipos, en las próximas semanas se sumarían más dosis y la presión por el orden en la fila podrá mitigar. Llegarían un millón de dosis de la vacuna china Sinopharm y otro lote de Sputnik V, también de un millón de vacunas. Con la previsión de que la Nación mantenga su “restito” para emergencias, podrían llegar a Córdoba un poco más de 140 mil dosis, casi el doble de las que se colocaron hasta aquí: 41.653 primeras dosis y 21.227 esquemas completos.

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Las razones

Ganar ritmo y cubrir la mayor parte de los grupos más vulnerables a la enfermedad es clave para evitar que la inevitable segunda ola traiga, como la primera, un exceso de muertes, que en el año sumó en Córdoba en todo 2020 más de 3.600 decesos por encima del registro del año anterior.

La inmunización del personal de salud que tiene contactos con pacientes previene el colapso en la atención. Los adultos mayores geriatrizados tuvieron una mayor incidencia en contagios y muertes que sus pares etarios no institucionalizados y esto justifica su priorización. La mortalidad en el grupo de más 70 es mucho mayor que en el resto de las edades.

Hay razones para respetar la fila y esperar el turno. Sin “chapear”.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 21/02/2021 en nuestra edición impresa.

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