En 2019, el Esop funcionó sin presupuesto y fue deficitario

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Una auditoría de corte encargada por las nuevas autoridades del Ente de Servicios y Obras Públicas (Esop, rebautizado Córdoba Obras y Servicios) determinó que el organismo operó sin presupuesto durante el último año de Ramón Mestre frente a la intendencia, obtuvo un resultado negativo de 316 millones de pesos y el costo de personal significó casi el 80 por ciento del gasto corriente.

Al analizar la composición de los gastos de ese año y los dos anteriores, los auditores determinaron que el resultado financiero pasó de ser superavitario en 2017 a deficitario en 2019. Entre los hallazgos del informe se señala que el Esop “no ha contado con presupuesto por el ejercicio económico finalizado el 31 de diciembre de 2019”, lo que habría sido un incumplimiento del último directorio a la ordenanza que creó el ente.

El informe, elaborado por la oficina local de Deloitte durante el año 2020, fue recibido por el actual directorio, que encabeza Victoria Flores, y será remitido al Tribunal de Cuentas y al Concejo Deliberante, donde tiene una banca Alfredo Sapp, último director del ente de la gestión Mestre.

Flores declinó hacer declaraciones respecto de la auditoría y del estado en que recibió el ente. Sólo mencionó que cuando esté finalizado el estudio correspondiente a 2020 se podrá hacer una evaluación objetiva de la gestión.

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Alfredo Sapp fue titular del Esop en el último año de Mestre. Lo sentaron en esa silla luego de que La Voz revelara que toda la cúpula del Surrbac, de la mutual del gremio, del club y parientes de Mauricio Saillén y Pascual Catrambone estaban empleados en el ente. Al no haber leído la auditoría, aclaró que no puede dar respuestas precisas respecto de las conclusiones. Así, se limitó a adelantar dos puntos:

“Respecto del Personal en mi gestión, nombré dos contadores monotributistas para conformar la Unidad Ejecutora de las cloacas de Villa El Libertador. El incremento de los costos se debió a la inflación y los aumentos salariales, que fueron dos durante ese año”.

“Dejamos aprobadas dos redeterminaciones de precios que no las cobramos y, en cambio, se cobraron durante la gestión Llaryora. De haberlas percibido, el déficit habría sido sensiblemente inferior”, señaló respecto al rojo. Según esta perspectiva, ambos reajustes en los giros de fondos municipales deberían verse reflejados en 2020.

Hallazgos

La auditoría fue contratada el 2 de julio del año pasado y finalizada en octubre, aunque recién trasciende ahora.

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En el análisis se omite brindar información precisa respecto de las supuestas inconsistencias detectadas: por ejemplo, no se informa qué proveedores podrían haber resultado beneficiados en operaciones comerciales realizadas fuera de los protocolos de la administración pública. Vagamente, la auditoría habla de “casos”.

Los auditores también dejaron asentado que “de la revisión de actas de directorio” se observa que “existieron cinco (correspondientes) a las fechas 17, miércoles 18, 24, viernes 27 y 31 de diciembre de 2019. Sin embargo, el directorio actual “confirmó (a los auditores) que no han existido actas de directorio anteriores a la celebrada el 17 de diciembre”.

De acuerdo con la reglamentación, las reuniones de directorio del Esop están fijadas para los días martes a las 11; mientras que la nochebuena y la nochevieja de ese año fueron días asuetos. El informe no profundiza qué se trató en esas aparentes reuniones.

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Al analizar los gastos de los últimos tres ejercicios (2017-2019), Deloitte estableció que el resultado pasó de un superávit equivalente al 1,53 por ciento de los recursos devengados a un rojo de 7,6 por ciento; mientras que en 2018 mantuvo el equilibrio al caer sólo 0,4 por ciento. Sobre este punto es que Sapp sostiene que las redeterminaciones de precio gestionadas por el ente en los últimas semanas de Ramón Mestre en la Municipalidad le fueron otorgadas, pero que estarán reflejadas en la contabilidad del ejercicio 2020.

La auditoría indica que el impacto de “personal” pasó de 76,7 a 79,5 por ciento; mientras que los gastos de capital pasaron de representar el 1,8 por ciento a 0,9. En otras palabras: más gasto de personal, menos inversión en equipos y vehículos.

Para comprar bienes de consumo, el Esop gastó 195,7 millones de pesos durante ese año. Sin embargo, la auditoría detectó que sobre una muestra de 20 facturas, en cinco había inconsistencias: “No hemos podido evidenciar la documentación de recepción del bien”, advirtieron los auditores. Estos cinco casos (sobre los 20 analizados) sumarían bienes por 48,4 millones de pesos.

Otra supuesta inconsistencia: tres expedientes (casos) que analizaron los auditores, con facturas de entre 7,5 millones y 8,6 millones de pesos, los contratos que justificaban sendos desembolsos estaban vencidos, pese a lo cual “se continuaron prestando servicios”.

Y en otro ítem bajo análisis, Deloitte notifica que en “una contratación de servicios a un proveedor realizada originalmente por licitación pública (…), de acuerdo a los gastos pagados (se) excedía el monto contratado”.

La auditoría es reclamada ahora por el Concejo Deliberante. En el Coys esperan que una vez que llegue a los ediles, surjan pedidos de informes para poner nombre y apellido a los cuestionamientos de los auditores.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 14/02/2021 en nuestra edición impresa.

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