Córdoba no mejora su propuesta a los acreedores y está más cerca del “default”

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Mañana vence el plazo que la Provincia le puso a la segunda propuesta presentada a los acreedores de los tres bonos por casi 1.700 millones de dólares sometidos a reestructuración. Esa oferta ya fue rechazada en duros términos por el grupo Bondholder, que aglutina a alrededor del 50% de los tenedores.

Sin ningún acercamiento alcanzado, todo indica que la Provincia extenderá la fecha para seguir negociando, aunque no está previsto que mañana se presente formalmente una versión mejorada de la propuesta. La administración de Juan Schiaretti necesita conseguir el 66% de las adhesiones y, aunque no trascendió si hubo aceptaciones, ya con la negativa de Bondholder es imposible llegar a ese número.

El tema es que el reloj está en tiempo de descuento. Quedan apenas 16 días corridos hasta el vencimiento de una cuota de intereses del bono 2021. Eso será el 9 de diciembre, por 25 millones de dólares.

Hasta el momento, no parece haber ninguna chance material de llegar a un acuerdo antes de esa fecha, por lo que la Provincia ingresará entonces en el cada vez más nutrido club de “defaulteadores” de la Argentina.

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“Sería muy agresivo con la Nación si Córdoba pagara”, confió una fuente del sistema financiero, que ausculta la negociación.

Razones

Hay tres razones por las que la Provincia entrará en “default técnico”, ya que en realidad el default pleno se concreta si pasados los 30 días de la fecha de vencimiento, el deudor efectivamente sigue sin pagar.

La primera razón es política. Excepto Jujuy, que en septiembre pagó un vencimiento de nueve millones de dólares, ninguna otra provincia ha pagado en tiempo y forma. Mendoza es la única que arregló y lo hizo una vez entrado en default.

Hay otras cuatro que han garantizado su deuda con regalías y no con coparticipación. Es el caso de Neuquén, Chubut, Tierra del Fuego y Salta, que están garantizados por fideicomisos en el exterior que se alimentan con las regalías del gas y petróleo y que no se pueden defaultear. Chubut acaba de anunciar un principio de acuerdo.

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De las seis provincias en proceso de reestructuración que quedan, sólo Córdoba queda sin defaultear: todas han enfrentado vencimientos de deuda y todas han incumplido. En ese contexto, no hay margen para hacer algo distinto de lo que viene haciendo el resto, que actúa bajo la coordinación de la Unidad de Apoyo de la Sostenibilidad de la Deuda Pública Provincial que depende de Economía. El libreto de Martín Guzmán manda a defaultear y negociar desde ahí, con agresividad.

La segunda razón es práctica: no hay dólares para pagar. Córdoba debería comprarlos (las provincias acceden al dólar oficial sin impuestos ni recargos) pero el Central, como es de público conocimiento, está en zona roja en materia de reservas netas y aplica una especie de “cuota cero” para las provincias que pretenden pagar intereses o capital, sobre todo si están en proceso de reestructuración.

La tercera razón es que, según dicen sus allegados, a Schiaretti dejó de importarle la reputación de Córdoba y se pasó al bando de los que creen que después de todo no es tan grave incumplir, sobre todo cuando en todo el país suena el mismo concierto.

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Un dato no menor es que él está atravesando su tercer y último mandato: en retirada, los pruritos parecen bajar. En la carta de rechazo a la propuesta oficial, los bonistas acusan de mala fe a los negociadores provinciales y le recuerdan al Gobierno que Córdoba “hasta la fecha ha disfrutado de una sólida reputación por su disciplina financiera y una sólida gestión de la deuda”.

Pero la postura dura de Nación, que promueve el default agresivo, tiene un problema para Córdoba: acá rigen las cláusulas de cross default, lo que significa que si se incumple en el pago de un bono, como castillo de naipes, los acreedores tienen derecho a dar por caído el pago de los otros bonos sometidos a reestructuración y exigir el pago de todos juntos.

En Mendoza, que había un solo bono, esa exigencia no estaba presente. Son los acreedores los que activan esa cláusula, por lo que es vital llevar una negociación en buenos términos.

¿Cómo negocia?

Son varias las voces que le señalan a la Provincia un error de estrategia: poner como negociador a alguien del propio gobierno, en lugar de estudios de abogados especializados en la materia. “¿Cómo un funcionario va a decir ahora que todo lo que el mismo funcionario dijo cuando pidió plata ya no es tan así? O exageraban antes o exageran ahora”, dijo un analista que conoce el paño cordobés. Primero la negociación la encaró Roque Spidalieri, secretario de Financiamiento del Ministerio de Finanzas y ahora está en manos de Daniel Tillard, presidente del Banco de Córdoba.

En el mientras tanto, las posiciones ante la oferta de la Provincia están absolutamente alejadas: los bonistas no conceden casi plazo en el pago de amortizaciones, cuando Córdoba quiere dos años de gracia absoluta y se resisten a bajar 80% la tasa en los años de recuperación pospandemia, como argumenta la Provincia.

Dónde está trabada la negociación de la deuda

Hay dos enormes batallas que libran los tenedores de los bonos sometidos a reestructuración (los denominados PDCAR 2021, PDCAR 2024 y PDCAR 2027) y la Provincia, por 1.685 millones de dólares.

Una es por los intereses: hoy la Provincia paga arriba del 7% y pretendía 1% en los años de recuperación pos pandemia y el 5% desde el 2023, con pagos semestrales. En noviembre, en la segunda oferta, mejoró apenas los intereses (del 1 al 1,125% y del 5 al 5,125%) y bajó a pagos trimestrales. Cada punto de interés representa 17 millones de dólares. La tasa de valor presente en la oferta es del 70%.

Los acreedores, al menos el grupo Bondholder, quieren intereses del 5% hasta junio de 2022 y del 7,125% hasta 2026 en el caso del bono que vence en 2021. Es decir, apenas un año de intereses bajos en la pospandemia y no del 1%, sino del 5%. Resignan poco y nada.

La otra batalla es por el pago de las amortizaciones. Los tres bonos son del tipo bullet, es decir, que pagan el 100% del capital al vencimiento. El 2021 son 729 millones de dólares que vencen en junio del año que viene; el PDCAR 2024 son 513 millones y el PDCAR 2027 son 452 millones que vencen en agosto de ese año.

El grupo Bondholder acepta fraccionar los pagos de las amortizaciones en varias cuotas trimestrales, pero sin demasiado tiempo hasta el desembolso de la primera.

En el caso del título 2021, la propuesta de los acreedores es cobrar en 13 cuotas trimestrales iguales a partir del 10 de junio de 2021, terminando en junio de 2024. Aceptan fraccionar en tres años algo que podrían exigir todo junto en 2021.

La Provincia ofrecía cuotas trimestrales desde septiembre de 2023 hasta diciembre de 2026. Eso implicaba dos años y medio de gracia, es decir, casi todo el resto del mandato de Schiaretti.

Para el bono Podcar 2024, los bonistas proponen 10 cuotas trimestrales a partir del 1 de septiembre de 2024, terminando en 2026. La Provincia pide dos años de gracia y pagar desde septiembre de 2026 a septiembre del 2028. Y para el bono Podcar 2027, ofrecen 9 cuotas trimestrales desde febrero de 2027. Al estar más lejos, es el que menos diferencias presenta.

Si se aceptaran al 100% las condiciones que pretenden estos ahorristas que ya rechazaron la oferta oficial, el valor presente de los bonos subiría al 86%, 16 puntos más de lo que ofrece la Provincia.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 22/11/2020 en nuestra edición impresa.

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