El arte de la distancia: reseña de «Prendas»

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Nueve acepciones tiene la palabra “prenda” en el diccionario de la Real Academia y varias de ellas aparecen en este libro de Pablo Dema titulado, precisamente, Prendas. En algunos casos, como en el primer poema, hay un juego con el espectro del significado que va desde una vestimenta a un reto o una prueba. Esa palabra riquísima, sin embargo, está lejos de agotar las exploraciones líricas de Dema. Los movimientos más interesantes de su primera persona poética, que casi siempre es un yo pero que a veces se amplía a un nosotros, son sus cambios de perspectiva, la distancia variable desde la que mira el mundo y se asume a sí misma.

Así, un poema como “Caracoles en la playa” se desarrolla en la forma de una descripción objetivista de unos chicos buscando caracoles al lado del mar y termina con una reflexión sobre el poder de la carencia y del deseo, mientras que el poema siguiente, “El inquisidor”, se plantea como una serie de interrogantes vocativos a través de los cuales se cuestionan los límites éticos y psicológicos de un individuo que bien podría ser el propio poeta.

Son sólo dos ejemplos, pero hay muchos más, ya que pese a su tremenda sensibilidad para los tonos intimistas y los matices de las relaciones de pareja (“Conduciendo en medio de la noche” e “Infierno” son dos maravillas en ese sentido), Dema siempre busca algo distinto. Incluso, al final, se atreve a un poema civil dedicado a Santiago Maldonado, en el que la cuerda de su voz se tensa al máximo para transformarse en un coro, en un ensamble de voces.


Prendas
Pablo Dema
2020
Editorial Deacá
San Luis
$ 400

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