Orfeo: el plan de Llaryora para abrir una negociación antes del verano

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En el equipo de Martín Llaryora hay primero una certeza: si Euclides Bugliotti demuele el Orfeo, el intendente pagará un alto costo político, aunque se trate de la decisión de un privado. También hay otra definición: en el horizonte de los próximos años, es inviable pensar en cualquier esquema de expropiación directa del estratégico inmueble. El costo político de «salvar el negocio de Bugliotti» sería idéntico al de la demolición del superdomo.

Esos son los límites del abanico de negociación que el intendente busca abrir desde la semana que viene en el Concejo Deliberante: sin expropiación y sin demolición. 

El decálogo peronista le adjudica al general Perón la máxima: «(lo mejor) para que una investigación no avance es crear una comisión». ¿Puede aplicarse esa lógica en el caso del Orfeo? Al menos en la primera parte del plan, que tiene como objetivo «ganar tiempo», sí.

El viceintendente Daniel Passerini anticipó, en declaraciones a Cadena 3, parte de esta jugada, cuando comience a funcionar en el seno del Concejo Deliberante una gigantesca comisión multipartita que analizará si el inmueble de Bugliotti debe ser declarado «patrimonio» de la ciudad.

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Entre los expedientes que el Ejecutivo municipal girará al Concejo, están las exenciones impositivas, beneficios y obras de infraestructura que la ciudad otorgó o pagó a favor del emprendimiento privado. «Es una propiedad privada que, para poder serlo, necesitó de mucho apoyo. Hubo un acompañamiento de la ciudad, hubo obras de infraestructura, y por eso tiene relevancia discutir», dijo el viceintendente, mostrando algunas cartas. 

«Vamos a mostrar las exenciones impositivas o de tasas municipales que recibió el Grupo Dinosaurio, incluso para los supermercados», anticipó un integrante del equipo municipal, que está sumergido en los registros públicos de la extensa relación de Bugliotti con el Estado.

Esa será la táctica en las primeras cuatro o cinco semanas en que funcionará la «Comisión Orfeo». En ese tiempo también se buscará construir un relato «épico» para que «salvar al Orfeo» no sea sinónimo de «salvar a Bugliotti». 

Antes, esa comisión mixta que impulsa el oficialismo deberá sortear la negativa de la oposición de integrarla. Se espera que la semana próxima Hacemos por Córdoba vuelva a la ofensiva, luego del traspié de esa semana, cuando la oposición se plantó colectivamente y frenó su integración. 

Otra definición de altas autoridades municipales: «Vamos a intentar persuadir a la oposición de integrarla; no es un tema urgente para gastar una bala de plata atropellándola», dijo la fuente respecto del trato a los opositores. Dependerá, otra vez, de la experimentada muñeca de Passerini. Sin embargo, los referentes de la oposición –que en este tema no quieren intervenir– se mantenían en su postura: «Que el Ejecutivo gobierne». 

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Con la solicitud de autorización para demoler presentada en la Municipalidad, Bugliotti dio el puntapié inicial en la cancha legal. Modificaciones posteriores en la legislación podrían implicar cambiar las reglas de juego respecto de su propiedad, y el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) ya fijó postura en un fallo anterior que benefició al mismo empresario. 

«La proyección de un nuevo ordenamiento normativo hacia el pasado no resulta posible si por tal vía se altera el alcance jurídico de las consecuencias de los hechos realizados en su momento bajo un determinado dispositivo legal, con afectación de los derechos adquiridos bajo el régimen que regía cuando sus trabajos fueron realizados», dijo el TSJ en un fallo que declaró inconstitucional una ordenanza con la que se pretendió frenar la construcción del Dino Ruta 20. 

«La Municipalidad, por sí sola o asociada a la Provincia, no está en condiciones de afrontar una expropiación; y sería irresponsable dejar a Bugliotti jugar en Tribunales. En ese terreno, todas las previsiones son desfavorables para el Estado», dice el integrante del equipo de Llaryora consultado.

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En ese marco, sobrevuela un antecedente: el juicio que la Provincia perdió con la familia Ferreyra por el Palacio de Nueva Córdoba: el Estado fue condenado a pagar más de ocho millones de dólares, casi tres veces más de lo que la Provincia abonó en junio de 2005 a los herederos de Martín Ferreya cuando los desposeyó del lujoso inmueble.

¿Con qué pueden negociar?

El análisis en el Gobierno municipal es que el empresario posee posiciones en dólares que, puestas en la construcción, con el valor por el piso de la mano de obra, generarían una rentabilidad inmejorable. En ese marco, sostener el actual uso del suelo, que permite la construcción hasta tres pisos y dos niveles de subsuelo, es clave para la estrategia del Palacio 6 de Julio. «Si no puede construir torres, no va a demoler. Entonces, tendrá que negociar», es el razonamiento gubernamental. 

El temor es que Bugliotti, tras la tensa reunión que mantuvo con el intendente, avance con la demolición, aunque deba esperar otro gobierno para levantar torres en ese valioso terreno de la zona norte. 

En los anaqueles del Palacio, buscan el detalle de lotes en la ciudad a los que puede acceder Bugliotti. Especulan que, si logran sentarlo a discutir, el toma y daca vendrá en algún momento de la negociación por ese lado.

El ejemplo más claro de movimientos similares del empresario está en las torres que levantó en barrio San Vicente, detrás del Polo Sanitario, una zona «depreciada» de la ciudad hasta que irrumpió el Grupo Dinosaurio promoviendo la construcción de la nueva Terminal de Ómnibus, proyecto del que finalmente se despegó luego de que el radar de los inversores se posó sobre las adyacencias. 

«La negociación tiene que empezar en el Concejo Deliberante, ganando tiempo, para traerla hasta el Palacio cuando el escenario económico y sanitario esté más claro; esperamos que esa comisión mixta funcione durante todo noviembre», es la síntesis de estos primeros pasos. «Sabemos que, si se instala la idea de un mecenazgo del Estado, habrá una estampida de pedidos similares», es otra definición importante.  

Respecto de los números sobre la mesa, desde el municipio señalaron que la pretensión inicial de Bugliotti sería obtener por el Orfeo 25 millones de dólares. Para el mercado local, el actual valor del domo sería de unos siete millones de dólares. En la Municipalidad creeen que una buena oferta (privada) para Bugliotti sería de 12 millones. 

El mundo empresarial –particularmente la subclase de los constructores– mira con expectativa esta primera pulseada de Llaryora con uno de los suyos, el poderoso «Tati» Bugliotti. 

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 24/10/2020 en nuestra edición impresa.

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