Alberto Fernández, en su discurso por el Día de la Lealtad: «Vamos a terminar con esa Argentina del odio»

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El presidente Alberto Fernández dio un discurso en la tarde de este sábado con motivo del acto por 75° aniversario del Día de la Lealtad peronista.

La alocución comenzó a las 16.47. Fernández llegó con tapabocas, que se quitó para hablar, y comenzó agradeciendo «a todos y a todas». 

«Hoy es un día muy especial para los que somos peronistas, no es un día más. Este fue el día en el que el pueblo entendió que había alguien preocupado por ese pueblo, que hasta entonces había quedado al margen de todo».

El presidente buscó establecer en su discurso un paralelismo entre la situación de octubre de 1945 y el presente: «El país había vivido la tragedia del terremoto de San Juan. Después de ese terremoto, la historia hizo que Perón y Evita se conocieran y allí empezaran a escribir una historia única en la vida de nuestro pueblo. Antes del 17 de octubre, el 19 de septiembre, llenaron las calles muchos argentinos en nombre la República y la Constitución, que reclamaban la renuncia de un coronel que le estaba dando muchos derechos a la gente», sostuvo.

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«Y se envalentonaron. Y ver tanta gente en las calles les hizo creer que podían llevarse puestos a ese general (sic) y lo detuvieron. Y lo llevaron a Martín García. Y ese fue el inicio de toda esta historia. Porque cuando el pueblo vio a su coronel, el que les había dado derechos, el que les había reconocido un lugar en la sociedad. Y salió a la calle a reclamar por ese dador de derechos que era el coronel Juan Domingo Perón. Ahí la historia cambió para siempre. Y entonces todos entendieron que había una Argentina invisible. Que muchos creían que no existía. Y que de repente asomó. Asomó para llamar la atención de la Argentina, y decir: aquí estamos millones de argentinos y argentinas que queremos un lugar en esta Patria. Así nació el peronismo», relató, mientras las imágenes mostraban a las principales figuras del peronismo presentes en el acto.

Juan Schiaretti. El gobernador de Córdoba estuvo presente de manera virtual.

Fernández continuó: «Durante los años de Perón, fueron tiempos donde un pedazo de la sociedad argentina que sistemáticamente había quedado al margen y condenada al olvido, empezó a ingresar, dándoles derechos. Así el trabajo se dignificó. Así surgieron los sindicatos, los derechos gremiales, así surgió el aguinaldo, surgieron las vacaciones. Así por primera vez los que trabajaron tuvieron derecho a tener vacaciones en lugares dignos. Y las playas argentinas empezaron a poblarse de trabajadores y trabajadoras. Eso no lo entendía esa Argentina subyacente, latente, que lo único que pregona es el odio. Alguien dice que el odio no es otra cosa que desearle mal al otro. Esa parte de la sociedad argentina sólo el deseó el mal a los que sólo reclamaban un lugar dentro de la sociedad». 

Alberto Fernández: «Eso no lo entendía esa Argentina subyacente, latente, que lo único que pregona es el odio».

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«El peronismo escribió 10 años magistrales en la sociedad argentina. Porque los logros conseguidos entonces, con Perón y con Evita, nunca pudieron ser conculcados pese a todo lo que hicieron por conculcarlo. Una y mil veces hicieron lo necesario para que el peronismo desaparezca de esta tierra. Una y mil veces lo mataron, una y mil veces lo proscribieron. Tuvimos que pasar con nuestro líder 18 años exiliado. Vivir en una tierra donde el nombre de Perón y de Evita no podía pronunciarse. Vivir en una tierra donde una marcha estaba prohibida. ¿Y por qué? Solamente porque habíamos llegado a las entrañas mismas del pueblo, y le habíamos dado a ese pueblo los derechos que ese pueblo reclamaba. Solamente por eso». 

De manera sutil, Fernández se refirió también a los medios de comunicación: «Y de repente asomaron millones de argentinos a los que la Patria había olvidado. Invisibles. Una Argentina invisible asomó a los ojos de todos. Argentinos que tal vez, por primera vez llegaban al centro de la ciudad. Y en un acto de rebeldía, ocuparon la fuente, se sentaron y calmaron su calor después de tanta caminata. Los diarios de la época dijeron más o menos las mismas cosas que ahora. Hablaron de un aluvión zoológico, de una horda de desorbitados. Y eso no era más que un pueblo que reclamaba un lugar dentro de la sociedad. Desde entonces pasaron 75 años y el peronismo siempre mantuvo la regla de ser leal a su pueblo. Perón y Evita fueron leales cuando a su pueblo le dieron los derechos que necesitaban para vivir, para ser parte de la sociedad que les negaba un lugar. Néstor vino años después, y su lealtad a la gente le permitió a muchos volver a recuperarse después de una crisis tan tremenda como la que vivimos en el 2001. Después vino Cristina, que otorgó derechos a las minorías como nunca nadie otorgó en la democracia. Así nació la AUH, el matrimonio igualitario, la identidad de género, la muerte digna. Todos derechos que muchas minorías reclamaban, pero que nadie reconocía». 

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Y volvió a remarcar el paralelismo de 1945 con el presente: «El peronismo ha querido que ahora me tocque a mí ser quien conduzca este presente. Noto como cierta similitud entre el comienzo de todo. Porque también a nosotros nos toca hacernos cargo en medio de la tragedia que significa la pandemia. Allá están nuestros gobernadores. Todos somos los gobernantes de la pandemia. Y así nos recordarán. Nos habrá tocado sobrepasar el momento más difícil que el mundo ha experimentado. Que derrumbó las economías de todo el mundo. Y que en una Argentina en crisis, como era la Argentina de diciembre del año 2019, esa pandemia la condenó infinitamente más. Hizo un daño infinitamente mayor».

Alberto Fernández: «Dios debe ser peronista, porque menos mal que el peronismo está gobernando Argentina en este momento”. 

«En todos estos meses nuestra mayor preocupación fue que nadie padezca más de lo que la pandemia nos hace padecer. Y estuvimos presentes al lado de todos. Y como somos peronistas, hicimos lo que siempre hacemos los peronistas: pararnos primero al lado de los que más necesitaban. Como dice el papa Francisco: ‘primer los últimos’. Porque si uno abandona en la pobreza a esos últimos, esa sociedad nunca va a ser una sociedad valiosa; va a ser una sociedad injusta, desigual. Y trabajamos mucho: con gobernadores, intendentes, organizaciones sociales. Todos pusimos el esfuerzo para que nadie tenga que padecer en la Argentina más de lo que la pandemia ya lo condenaba a padecer. Y así vamos pasando este año. Con el esfuerzo de todos. Recuperando poco a poco la economía. Recuperando poco a poco el ánimo social. Yo, la verdad, agradezco a todos los que hoy están participando de este evento. Agradezco, aunque confieso hubiera querido que se queden en sus casas, a todos los que se volcaron en las calles con sus autos para expresarnos el apoyo y el afecto que nos han expresado. Nosotros empezamos hoy un tiempo distinto. El tiempo de la reconstrucción argentina. Y me toca a mí ponerme al frente de ese barco. Y estoy orgulloso de poder hacerlo. Porque estoy seguro de cuáles son los intereses que represento. Y estoy seguro de que no claudicaré en ninguno de los compromisos que he asumido. Y estoy seguro que los primeros a los que vamos a socorrer son los que hoy están en peor situación. Y estoy seguro que vamos a hacerlo con el acuerdo de todos. Vamos a convocar a los mejores y las mejores argentinas para que entiendan aquello que nos dijo Perón el 17 de octubre: únanse. Vamos a hacerlo unidos, compañeros y compañeras. El mundo nos exige más que nunca estar unidos. Porque la crisis mundial no ha terminado». 

También se refirió a la situación del coronavirus en Europa: «Pese a los muchos que dicen que el virus no existe, que la situación no es tan crítica… vayan, deténgase un minuto frente a lo que está pasando hoy en Europa. Y dénse cuenta lo lejos que estamos de haber resuelto el problema. Parémonos en lo que pasa hoy en el interior de nuestra patria, con todo el esfuerzo que hicimos, con todo el esfuerzo que hacen los gobernadores y los intendentes, los gobernadores y las intendentas. Y sin embargo el virus avanza. Avanza, pero no nos derrota. Porque seguimos de pie. Porque estamos convencidos que finalmente haremos todo lo que haga falta para que la Argentina se reconstruya».

El discurso también se refirió a la unión entre clases: «Perón cuando pensó aquel 17 de octubre, no pensó en una Argentina de clases. Pensó en una Argentina integrada. Y siempre creyó en la necesidad de que los emprendedores se unan a los que trabajan. De que los que invierten se unan a los que trabajan. De que los que dan empleo se unan a sus empleados. Y siempre promovió el desarrollo de la industria argentina sobre esas bases. Y logró cosas que hoy ignoramos: en los años del peronismo tuvimos autos y aviones hechos en Argentina. En los años del peronismo tuvimos satélites hechos en Argentina. Lo hicimos siempre así: trabajando juntos. Convocando a los hombres y mujeres de bien que quieren un país, una sociedad integrada. ¿Quién puede pensar que una comunidad se organiza si unos pocos disfrutan de mucho, y algunos muchos sólo padecen pobreza? Nadie seriamente puede querer vivir en ese lugar. Yo no quiero. Ustedes tampoco. En Argentina, milones de argentinos reclaman otro lugar, otro futuro, un país que los integra y un país que no los deje de lado. Vamos a construirlo como me comprometí a hacerlo. Vamos a hacerlo con Cristina, vamos a hacerlo con Sergio, vamos a hacerlo con Máximo, vamos a hacerlo con Héctor, con Hugo. Acá nadie sobra. Todos hacemos falta».

Para finalizar, prometió que «a esta Argentina enferma, la vamos a curar nosotros. Como siempre hizo el peronismo: sin odios. Sin odios. Las víctimas del odio fuimos nosotros. A nosotros, en nombre de la libertad, nos echaban del gobierno. A nosotros, en el nombre de la democracia, nos fusilaban y nos hacían desaparecer compañeros. Estamos en un salón que lleva el nombre un joven de la JP que es el primer desaparecido que tiene la Argentina, Felipe Vallese. Vamos a terminar con esa argentina del odio. Vamos a construir otro país. Vamos a hacerlo entre todas y todos. Los que piensan como nosotros y los que tienen diferencias con nosotros. Porque nosotros creemos en la diversidad. Estoy convencido que una sociedad que tiene un discurso único, no es una buena sociedad. Vamos a construir esa sociedad en la diversidad. Y vamos a darle a todos el derecho que les cabe. Allí veía yo a una mujer joven, que contaba con orgullo que era primer egresada de la universidad de una familia de trabajadores. Y eso fue posible porque Perón hizo gratuita la educación universitaria. Y eso es posible que siga ocurriendo porque nosotros seguimos creyendo en la educación pública. Y si la pandemia no se nos fue de las manos es porque cada gobernador que está allí, y este presidente, y estos gobernadores que están aquí, nos pusimos al frente para garantizar el sistema de salud que otros destruyeron. Yo a cada argentino que en este tiempo se puso del lado nuestro a superar la pandemia, a enfrentar este mal momento, las gracias. A cada enfermera, enfermero, médica o médico. Hombre o mujer de las fuerzas de seguridad, fuerzas armadas, militante social, militante político, a todos les doy las gracias. A cada empresario que se comprometió con su aporte, ayudando también a aliementar a los que la están pasando mal, también las gracias. Esa es la prueba de que si nos unimos de una vez por todas, dejando de lado los odios y los rencores, es posible hacer otro país». 

“Nacimos del amor de Perón y Evita. Vivimos el amor de Néstor y de Cristina. Sentimos sólo amor por nuestro pueblo. Acá no hay odios ni rencores. Acá lo que hay es ganas de poner de pie a la Argentina de una vez y para siempre”, cerró.

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