El Pantanal brasileño registró en septiembre los peores incendios de la historia

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El Pantanal, el mayor humedal del mundo ubicado en la región oeste de Brasil, está registrando los más importantes incendios de toda la historia, con un aumento de focos de fuego del 211% por encima del promedio, una devastación sin precedentes de la biodiversidad en una región que limita con Bolivia y Paraguay, se informó hoy oficialmente.

Autoridades y organizaciones no gubernamentales trabajan para rescatar a los yaguaretés.

Autoridades y organizaciones no gubernamentales trabajan para rescatar a los yaguaretés.

El récord histórico llega luego de que el presidente Jair Bolsonaro dijera en la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas que Brasil está bajo una «brutal campaña» de desinformación sobre los incendios, tanto en el Pantanal como en la selva amazónica, el otro bioma que registra focos de fuego.

Datos del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) divulgados hoy indican que desde el 1 de septiembre se registraron 6.048 focos de incendio en el Pantanal, bioma de humedales ubicado en los estados de Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, que registran la peor sequía de los últimos 47 años.

El anterior récord había sido en agosto de 2005, con 5.993 incendios.

Esto significa que el fuego actual es 211 por ciento superior al promedio histórico para septiembre, una época de fuerte sequía, pero también 109 por ciento más en la comparación interanual con el mismo mes de 2019.

Sin embargo, las condiciones climáticas no fueron las únicas causantes de la tragedia ambiental: la Policía Federal busca a cinco hacendados acusados de prender fuego intencionalmente para preparar el terreno para la agricultura.

Los datos del estatal INPE fueron puestos en duda por el Gobierno de Bolsonaro y también personalmente por el vicepresidente Hamilton Mourao, titular del Consejo de la Amazonía.

El fuego en el Pantanal destruyó el 85 por ciento del mayor santuario de yaguaretés del mundo, el Parque Encontro das Aguas, en Mato Grosso.

Entidades municipales, estaduales y organizaciones no gubernamentales trabajan para rescatar a los yaguaretés, que con sus patas calcinadas intentan escapar de un terreno con temperaturas superiores a los 48 grados.

«Nunca pensamos que los yaguaretés podían ser muertos o heridos porque corren, escalan y nadan muy bien, sienten el humo de las quemadas; pero hay yaguaretés heridos, acorralados por el fuego y obligados a caminar entre las brasas», dijo el fundador de Reprocon, entidad de investigadores dedicada a la reproducción de animales silvestres, Geraldo Araújo.

Las entidades gubernamentales acusan al Gobierno de haber desmantelado los organismos de control y fiscalización ambiental, lo que permitió el avance de grupos de hacendados que toman tierras con árboles para cultivo, para lo cual la queman, y de los ‘garimpeiros’, bandas de buscadores de minerales en tierras indígenas.

La Amazonía, de la cual Brasil tiene el 60 por ciento, también registró una suba del 42 por ciento en septiembre en los focos de incendio respecto del mismo mes del año pasado.

Este año se perdieron en Brasil 53.019 kilómetros cuadrados de bosques nativos.

En su discurso ante la ONU, Bolsonaro dijo que los incendios no son dentro de la selva y responsabilizó por ellos a los indígenas y a los agricultores familiares, declaración que fue desmentida por especialistas.

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