Un sistema planetario lleno de vida, potencial

En el subsuelo marciano, en los océanos subterráneos de Encelado y de Europa, en los mares de metano de Titán y ahora en las nubes estratosféricas de Venus.

El Sistema Solar tiene varios nichos para albergar vida, pero por ahora esta sólo es potencial. Son indicios plagados de entusiasmo por anunciar lo que sería, quizá, la noticia más importante de la historia.

Si hay un sitio donde los humanos hemos estado hurgando vida fuera de la Tierra, ese es Marte. De hecho, una vez se anunció ese hallazgo.

En agosto de 1996, la Nasa informó un importante descubrimiento que apuntaba a la posibilidad de que una forma microscópica de vida podría haber existido en Marte hace más de 3.000 millones de años.

Publicidad

Se trataba de unos rastros en un meteorito marciano. Pero el trabajo enseguida fue criticado por llegar a conclusiones demasiado ambiciosas. Finalmente, se supo que la muestra estaba contaminada con el hielo antártico donde fue hallada la roca planetaria.

Ahora, las pistas de vida marciana están vinculadas al metano que está presente en la atmósfera de este planeta, según datos de la misión Curiosity. Las concentraciones de este gas varían de manera estacional. Además, su degradación por la radiación solar tarda pocos cientos de años, por lo que la fuente que lo produce es reciente.

En la Tierra, el metano es generado por organismos vivos. La sospecha es que la vida marciana se refugiaría en su subsuelo para cubrirse de la radiación solar.

Pero también puede producirse por reacciones químicas que involucran el agua o puede emanar de erupciones de gas encapsulado en el subsuelo.

Publicidad

El robot Perseverance, lanzado el 30 de julio, es la nueva apuesta espacial para buscar signos de vida pasada.

Curiosity. El robot Curiosity ya detectó varias veces la presencia de metano en Marte. (Nasa)

Publicidad

Titán

Titán es una luna de Saturno a la que los astrobiólogos miran con cariño. Tiene un océano de agua subterránea y mares de metano líquido, dos lugares aptos para que la vida prospere.

Dragonfly es la misión de la Nasa que analizará la química de esta luna y su habitabilidad. Se trata de un helicóptero que se lanzará en 2026.

Europa

En los últimos años, esta luna de Júpiter ha subido varias posiciones como anfitriona de vida extraterrestre. Tiene un océano de agua salada subterránea con tantos litros como los mares terrestres. El lecho marino podría hospedar vida microscópica, como ocurre en nuestro planeta. La misión Europa Clipper de la Nasa evaluará la habitabilidad de esta luna joviana. Se lanzaría entre 2022 y 2025.

Encelado

Es otra luna de Saturno que también presume de tener vida. Alberga un océano subterráneo de agua líquida debajo de su helada superficie. La nave Cassini analizó los géiseres polares de Encelado y detectó la presencia de compuestos orgánicos, el ingrediente base para que se forme vida. Hay varias misiones en carpeta para estudiarla más de cerca.

Encelado. Los geiseres de Encelado demuestran la presencia de agua y de alguna fuente de energía. (Nasa)

Ahora Venus

Inesperadamente, ahora se suma Venus, el «lucero del alba». Ese planeta es un mundo ácido y caliente, pero los científicos encontraron rastros de fosfano unos 60 kilómetros por encima de su superficie, donde la temperatura y la presión son más terrenales.

En nuestro planeta, el fosfano es producido sólo por seres vivos; de allí las sospechas. Pero otros expertos recuerdan que en Saturno y en Júpiter también se produce este gas por reacciones químicas.

Los cálculos de la ciencia, como la famosa ecuación de Drake, indican que el Universo tendría más de un planeta habitado, incluso con vida tanto o más inteligente que nosotros. Pero su hallazgo es un desafío enorme.

Al final de cuentas, apenas si somos un pálido punto azul del Sistema Planetario y este es apenas un suburbio en la Vía Láctea, una de las millones de galaxias de nuestro cosmos.

Publicidad

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: