«Startups»: una grieta que sí tiende a desaparecer

Los que hemos trabajado en tecnología durante los últimos 20 o 30 años nos hemos pasado buena parte de ese tiempo escuchando hablar del mundo online y el mundo offline, de lo digital y lo analógico, también llamado brick (ladrillo, en inglés, la forma con la que habitualmente suele simplificarse todo lo conocido como «economía tradicional» o «negocios tradicionales»).

El paso del tiempo fue haciendo que no exista negocio que sea posible de ser concebido sin tecnología, y ni hablar de la penetración que dispositivos, apps, plataformas y demás expresiones de ese otro lado del mundo tienen en la vida diaria de absolutamente todo ser humano.

Eso no ha hecho otra cosa que zanjar las diferencias y acercar esos universos paralelos. Y, hoy, la evaporación de ese terreno intermedio tiene una nueva materialización, a través de la llegada de inversores que trabajan, se desarrollan y han generado sus patrimonios del “lado brick”, pero comienzan a volcar parte de sus inversiones en el lado online.

Es que ya no hay nadie que pueda desconocer el fenómeno económico que genera el “mundo startup”, de la mano de la popularización de términos como «innovación», «transformación digital» y «exponencialidad», todos asociados al universo de la nueva economía del conocimiento.

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No hace mucho tiempo, me costaba trabajo explicar a qué me dedico. Es que palabras como innovación, tecnología, aplicaciones o transformación digital eran casi inentendibles para el común de los mortales que pasan sus días enredados entre papeles y planos, o bien lidiando con el precio de la soja, camiones descargando mercadería y demás expresiones de ese “mundo brick”.

Hoy, muchas startups son apoyadas y fondeadas por inversores cuya principal actividad es la explotación agropecuaria, la construcción o el comercio. Celebro el fenómeno, al tiempo que percibo un conocimiento cada vez mayor de la dinámica que tiene el sector, sus variables de crecimiento, su terminología tan particular. «Follow on», «dilution», «exit», «inversores ángeles», «aceleración», «series A,B, C», y unos cuantos términos más que son casi un dialecto del sector.

Las secciones de economía de los medios de comunicación donde cada vez son más las noticias del mundo emprendedor y las capacitaciones formales en las principales universidades que tienen como foco seguir aportando a la desaparición de barreras son expresiones tangibles de este fenómeno.

Sin lugar a dudas, la pandemia y la digitalización forzosa tremendamente acelerada tienen un papel protagónico en el cierre abrupto de esta grieta. Y las últimas rondas de inversión cerradas por las startups locales Xcapit y PackGo, anunciadas días atrás, y en rubros muy disímiles, con un mix de fondos provenientes tanto del mundo emprendedor como también del agro y de la construcción, son una fiel muestra de lo que está aconteciendo en el achicamiento de esta brecha tan marcada años atrás.

Celebremos, entonces, porque estoy convencido de que abonando el terreno donde crece la innovación tecnológica estaremos más cerca de un futuro inclusivo, de mayor desarrollo y con altas chances de volver a posicionar a la Argentina en el global.

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(*) Ingeniero en Sistemas de Información. Emprendedor Serial
Inversor Ángel y Advisor en StartUps
Advisory Board de Endeavor Argentina
Director de la Diplomatura de Ecommerce de la UBP

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