Homicidio: hace 10 días lo habían apuñalado y ahora lo mataron de un tiro

Víctor Hugo Iturria tenía 41 años. En los últimos 10 días, los vecinos de Marqués Anexo, de villa El Nailon y de Hipólito Yrigoyen, un triángulo edificado alrededor de las vías del tren que él solía recorrer bastante, en la zona norte de la ciudad de Córdoba, solían verlo con una faja ancha que le cubría el abdomen. El pasado sábado 5 de este mes, dos puñaladas casi le habían costado la vida.

Iturria ya sabía lo que era sobrevivir, luego de que al año pasado fue blanco de otro intento de asesinato.

Pero este lunes a la noche ya no tuvo segundas oportunidades. La investigación policial aporta datos para el asombro. Desde cómo lo mataron hasta lo que sucedió después en el hospital. Y cómo la espiral violenta en la zona continuó alimentándose tras el asesinato.

Según los datos que manejan los sabuesos de Homicidios, el lunes a la noche Iturria fue hasta la casa de un vecino, en la última calle frente a la vías, casi en el acceso a villa El Nailon, allí donde el asfalto se hace pasillo.

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No está claro el motivo: si una bronca del momento o alguna deuda por motivos que nadie quiere contar. Lo concreto es que Iturria y el dueño de casa comenzaron a discutir feo en la vereda y luego en el jardín delantero, hasta que el que estaba en su domicilio extrajo un arma de fuego y le disparó a Iturria en el abdomen. Cuando cayó, le pegaron con un pedazo de ladrillo en el rostro, levantaron el cuerpo y lo arrojaron junto a las vías.

Fue un familiar el que lo encontró, lo cargó en un auto particular y lo llevó hasta el Hospital de Urgencias. Allí llegó con apenas un hilo de vida que se cortó pronto.

Quien lo llevó sólo dijo que se había golpeado en la cabeza al caerse. Lo que sigue no deja de extrañar a los investigadores: los médicos lo decretaron muerto por un golpe y lo pusieron dentro de la bolsa mortuoria, en medio del protocolo sanitario por el coronavirus.

Una hora después, llegó un hermano de Iturria al hospital y les comentó a los médicos que el hombre había sufrido un balazo en el estómago. Los galenos abrieron la bolsa negra, extrajeron el cadáver, le quitaron la faja agujereada y efectivamente encontraron un orificio de bala en el medio de las dos heridas de arma blanca sufridas días atrás. Y entonces sí, cambiaron el diagnóstico de su muerte.

La Policía fue notificada y una comisión de investigadores de Homicidios comenzó a recorrer la zona donde se produjo el crimen. No necesitó mucho para identificar al presunto matador, un hombre que hace tiempo se moviliza en muletas y que sus vecinos señalaron como “problemático”: ya había desaparecido del sector y hasta ahora no fue localizado.

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Iturria, a quien todos llamaban “Coto”, era hijo de Fabián Gaitán, conocido como “el Negro Fabián”, antiguo líder de una de las facciones de barrabrava de Instituto.

Ayer a la tarde, otro llamada ingresó al 101 de la Policía y puso en alerta a los mismos investigadores de Homicidios: un hermano del sindicado como el autor del crimen de Iturria acababa de ser baleado en un glúteo.

En Marqués Anexo y alrededores, lo que incluye a villa El Nailon, hace años que la muerte suele llegar antes de tiempo en forma de violencia: un disparo o una puñalada ha cegado la vida de más de 25 jóvenes y adultos, en su mayoría en medio de disputas entre conocidos.

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Drogas, armas e identificación con las distintas bandas que pululan en el sector forman parte del combo siempre violento en una disputa territorial en la que la marginalidad hace tiempo que es mucho más que económica.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 16/09/2020 en nuestra edición impresa.

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