El temor al coronavirus genera reclamos en las cárceles

No son días ni horas sencillas dentro del Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC). Desde el viernes a la noche, vienen sucediéndose episodios que dejan al descubierto tensiones en medio de la pandemia por el coronavirus.

Desde el Gobierno, se reconoció preocupación por contagios producidos en diversos centros de detención, pero se aseguró que la situación está controlada y que se dispusieron medidas para garantizar la atención de los internos -entre ellas, la habilitación de carpas especiales en las cárceles de Bouwer, Río Cuarto y San Francisco–, así como preservar la salud del personal penitenciario, entre los cuales también se comprobaron casos de contagios, además de una situación de agotamiento general por la prolongación de la crisis sanitaria.

Ayer a media mañana hubo un incidente en el penal de varones de Bouwer. Presos del módulo MD1 comenzaron a gritar sus reclamos y en algunos sectores prendieron fuego a colchones y a otras prendas, hasta que intervino el grupo antimotines.

A la tarde, luego de que un grupo reiteró reclamos, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia, del que depende el SPC, aseguró que por el momento la situación estaba controlada.

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El lunes a la tarde, un grupo de más de 100 internos de la Unidad de Contención del Aprehendido (UCA), que funciona en barrio Cáceres, de la ciudad de Córdoba (detrás del hospital Misericordia), había amagado con una huelga de hambre que no se concretó.

La UCA viene de días difíciles. El viernes a la noche, decenas de detenidos en el “pabellón azul” habían protestado a los gritos y en la madrugada siguiente ocho presos intentaron una fuga que fue abortada por los guardias, quienes debieron disparar balazos de goma. Ayer, los detenidos en ese establecimiento penitenciario elevaron un petitorio.

Tanto en la UCA como en la cárcel de Bouwer, el reclamo apunta a los mismos ítems: celeridad en la Unidad Fiscal de Atención Inmediata (Ufai, creada en medio de la emergencia judicial por el coronavirus) y en las sedes judiciales del interior, y temor ante el avance del Covid-19. Algunos de los internos que reclaman libertad condicional no reunirían las condiciones para acceder a ese beneficio.

En los primeros cinco meses de cuarentena, no se habían producido contagios al interior de las cárceles de Córdoba. Pero desde entonces se registran casos en la UCA (más de 50 casos confirmados), en Bouwer (dos) y en Villa María (otros dos, de internos que recientemente fueron ingresados al penal),

Ante los varios hisopados que se han realizado entre el lunes y ayer, se espera que en las próximas horas se confirmen mas casos en la UCA y en Bouwer, según apuntaron las fuentes consultadas.

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La situación que más preocupa es la de la cárcel de Río Cuarto, donde la semana pasada se conoció un contagio masivo, con al menos 50 casos. Por ello, también en los últimos días se realizaron decenas de hisopados.

En medio del aislamiento social

Esto se produce en un contexto complejo, ya que los presos cordobeses no reciben visitas desde el 20 de marzo último, cuando se decretó el aislamiento obligatorio en el país.

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El SPC y el Ministerio de Justicia elaboraron estrategias para intentar amortiguar aquel impacto inicial que provocó protestas en los primeros días. Se repartieron miles de tarjetas telefónicas y se fomentó un contacto permanente con los familiares, a través de las llamadas. También se organizó un protocolo especial para que las visitas pudieran dejar encomiendas para los internos.

Mientras que en la provincia de Buenos Aires, en aquellos primeros meses, se sucedían las noticias sobre liberaciones de presos por ser considerados dentro de los grupos de riesgo por el coronavirus, en Córdoba, la Justicia adoptó un criterio distinto y casi no hubo excarcelaciones o prisiones domiciliarias por este motivo.

A partir de la emergencia sanitaria, se decidió que todo detenido debía permanecer al menos 14 noches en la UCA antes de ser derivado a la cárcel de Bouwer, con el objetivo de evitar que algún contagiado llegara al penal mayor.

Esta situación generó que la UCA funcione con una población bastante mayor que la habitual, según se reconoce de manera oficial. Y, pese a los testeos, los primeros contagios en Bouwer fueron de presos que habían llegado desde la UCA con testeos inicialmente negativos.

En todo este tiempo, se emplazaron un centro de emergencias provisorio junto al penal de Bouwer, y otros similares en las ciudades de Río Cuarto y de San Francisco, mientras que en Villa María se instaló una sala de aislamiento en el interior de la capilla.

Fuentes oficiales indicaron que ninguno de los contagiados reviste gravedad por el momento y que está bajo control permanente, por lo que no hay motivo para alarma.

En tanto, dos adolescentes dieron positivo de coronavirus en el Complejo Esperanza, el centro para jóvenes menores de 18 años en conflicto con la ley penal que funciona en la periferia sur de la ciudad de Córdoba. Ante esto, el lunes hubo varios hisopados en ese instituto.

Complejo Esperanza funciona bajo la órbita de la Secretaría de la Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf), que también depende del Ministerio de Justicia.

En las residencias para niños y jóvenes que fueron retirados de sus hogares, que dependen de la Senaf, también se detectaron casos positivos de coronavirus.

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 16/09/2020 en nuestra edición impresa.

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