Crecen las redes de productores de ecoalimentos en Sierras Chicas

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“El alimento no es sólo proteína, lípido o almidón. Es mucho más: es la vida que pueda tener, y eso tiene que ver con cómo está producido”, enfatiza el ingeniero agrónomo Eduardo Cerdá, pionero y referente nacional de la agroecología.

En la región cordobesa de Sierras Chicas, desde hace varios años –y acentuado en 2020 en pandemia– viene creciendo la producción y el consumo de alimentos agroecológicos.

Ya no se trata sólo de personas produciéndolos para su consumo: también crecen los que comercializan su producción. Son ya numerosos los emprendimientos, desde familiares hasta de pequeños y medianos productores, en verduras, hortalizas, frutas, huevos, carnes, lácteos, granos y cosmética natural, entre otras.

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Además, se afianzan –sostenido desde organizaciones que tejen redes– las compras comunitarias de insumos, las ferias agroecológicas y las capacitaciones.

A la par, crece el mercado de vecinos que consumen esos productos.

Vivero orgánico. Lo desarrolla Martín Cano, en Agua de Oro (La Voz)

En la zona de Unquillo, Mendiolaza, Villa Allende, Río Ceballos, Salsipuedes, Agua de Oro y La Granja se concentra la mayor cantidad de productores.

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En ese marco, la organización Casa Común Salsipuedes presentó un proyecto de ordenanza para proponer que los municipios apoyen estos desarrollos.

El aislamiento obligatorio por la pandemia –sostienen– evidenció la vulnerabilidad de la producción de alimentos locales, con un abastecimiento que depende generalmente de la Capital.

Soberanía alimentaria

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“La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados, producidos mediante métodos ecológicamente racionales y sostenibles”, enuncia la Declaración del Foro por la Soberanía Alimentaria realizado en Mali, en 2007.

En Sierras Chicas ese enfoque se ve reflejado en iniciativas como Cultivando Huertas, Movimiento de Trabajadores Excluidos y Sistema Alimentario Nutricional Agroecológico Artesanal Regional (Sanar), entre otras.

Semillas doradas. Es un emprendimiento que comercializa granos y semillas orgánicas. (La Voz)

Colonia Caroya, en 2015, fue la primera localidad de Córdoba y del país en sancionar una ordenanza de fomento de la agroecología.

María Alejandra Morales, integrante de Casa Común, señaló que aguardan la aprobación en una norma similar en Salsipuedes y en otras localidades de Sierras Chicas.

Criando Huertas, un colectivo que surgió en 2018 para aprender sobre autoproducción de alimentos, cuenta hoy con más de 30 integrantes. Para el agrónomo Matías Giraudo, que lidera ese grupo, “es muy notable el interés por el acceso a alimentos saludables, es una demanda insatisfecha que se afianzó durante la pandemia”.

Nadia Balmaceda, integrante de la Coordinadora Ambiental y de Derechos Humanos de Sierras Chicas, considera que ordenanzas que avalen estas movidas “son necesarias para promover más espacios y consumos agroecológicos”.

Desde esa organización, crearon Sanar, un sistema que integra desde la producción hasta la comercialización y el consumo de alimentos.

Inicios. Cualquier rincón del patio puede ser el puntapié inicial (La Voz)

Testimonios

Algunos producen en sus patios para su consumo familiar. Otros se van ampliando con venta en mercados locales, en verdulerías, en ferias, en dietéticas y en otros espacios. Muchos de ellos se integran a redes regionales.

Mariana Gatari produce en Salsipuedes, desde hace 11 años, huevos de codorniz que vende en su vivienda y en ferias. “La idea es tener un contacto más personal con el consumidor. Imagino que puede servir armar un circuito de turismo rural”, señala. La pandemia la dejó con pocas aves, pero quiere llegar a 150.

Pablo Basili, también de Salsipuedes, produce huevos de gallinas y tiene huerta familiar. “Producir ecológicamente es un desafío que aprendemos a diario”, explica. Pablo abastece al barrio mediante repartos a domicilio. “Si una ordenanza se aprueba, tiene que ser para fomentar el mercado”, remarca.

Martín Cano, en Agua de Oro, es productor de hortalizas. Con su familia llevan adelante un vivero agroecológico. Durante la pandemia aumentaron las ventas de huertas en cajones que reparte en la región y hasta en Córdoba capital. “Es bueno conocer qué comés”, señala.

Huevos de codorniz. Una idea que lleva adelante María Catari. (La Voz)

Raúl Viola, productor de verduras en Unquillo desde 2014, asegura que hay mucha demanda para pocos productores. “Con la pandemia, las personas se inclinaron más por alimentos sanos, y está bueno que eso suceda”, puntualiza.

Para Facundo Ortega, quien lleva siete años como productor de verduras y de plantas aromáticas en Unquillo, “sería fantástico que se tomara la agroecología como política pública, que los municipios se involucraran”.

Facundo Monguzzi integra el Movimiento de Trabajadores Excluidos, que organiza huertas comunitarias con al menos 20 productores de Salsipuedes, de El Manzano y de Unquillo, desde las que abastecen a comedores “con alimentos saludables”.

En Agua de Oro, Adrián Maldonado tiene un emprendimiento familiar de cultivo de trigo y de maíz sin agroquímicos, que luego procesa en harinas integrales para vender en ferias de la zona y de Córdoba capital.

Gallinas. Producción de huevos de modo orgánico, de Pablo Bisili (La Voz)

En la suma, se va generando no sólo un mercado de más microproductores, sino también de nuevos consumidores.

La agroecología, más que un nicho 

“La agroecología es una ciencia que te enseña a comprender los procesos que tienen que ver con la vida. Con la biología, con las relaciones de las cosas vivas y que básicamente tiene que ver con la salud”, afirma el agrónomo Eduardo Cerdá, quien preside la nueva Dirección de Agroecología en el Gobierno nacional. En realidad, aún no ha asumido el cargo por el contexto de la pandemia.

Recalca que los alimentos no deberían tener sustancias tóxicas. “¿Que nos pasó como sociedad que estamos consumiendo eso?”, se plantea.

El especialista opina que “se cree que es necesario usar fertilizantes y herbicidas para producir más, pero para algo que cada vez alimenta menos”. Sostiene que, en realidad, todo lo que se ha mejorado no tiene que ver con el alimento en sí, sino con el rendimiento productivo.

Desde hace años, Cerdá viene trabajando e investigando, junto con la Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (Renama), tanto en la provincia de Buenos Aires como en Córdoba. Desde esos ámbitos, impulsan el desarrollo de productores que no usan agroquímicos.

* Especial

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 8/09/2020 en nuestra edición impresa.

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