Espionaje ilegal. El ex espía Araque disparó contra el juez Villena y aseguró: «Es una causa armada»

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«Voy a declarar, pero no voy a responder preguntas». Así empezó la ampliación de indagatoria de el ex espía Leandro Araque, en el marco de la causa por espionaje ilegal que tramita en Lomas de Zamora. Cabe destacar, se trata del dueño del teléfono celular que representa -junto al falso testimonio del narco Sergio «Verdura» Rodríguez– una de las dos patas que hasta el momento sostienen al expediente.

Durante su exposición ante el juez federal Juan Pablo Augé y los fiscales Cecilia Incardona y Santiago Eyherabide, que se extendió por alrededor de 30 minutos y -tal como estaba previsto- se desarrolló vía Zoom, Araque cuestionó duramente el accionar del ex juez del caso, Federico Villena, y justificó su decisión postura de no responder preguntas planteando no veía garantizado el debido proceso «y por lo tanto el derecho a defensa».

«Habiendo tenido acceso al expediente y habiéndolo observado en más de una oportunidad, junto con el doctor Sicilia encontramos ciertas irregularidades y ciertas actividades hasta delictivas», advirtió el ex agente de la AFI. Y desarrolló dos ejes: el supuesto direccionamiento de la causa y el manejo de la prueba. Sobre el primer punto, repitió lo planteado por su ex compañero Facundo Melo y sentenció: «Es una causa armada»

En este sentido, Araque recordó que Villena abrió el expediente basado en la declaración de Rodríguez, quien «se autoincrimina en un delito, inculpándolo a Melo» -en alusión al atentando contra el ex funcionario del Ministerio de Defensa José Luis Vila- del que, como reveló PeriodismoyPunto no participó. Al tiempo que, resaltó que el juez llevaba investigando al narco «más de un año» y «en ningún momento, habiendo allanamientos, escuchas telefónicas y múltiples detenciones se cruzan Melo ni ninguno de los que hoy estamos imputados en esta causa».

En relación a sus cuestionamientos sobre el manejo de la prueba por parte del ex juez del caso, Araque enumeró:

  • «Le dio verosimilitud a la declaración de Sergio Rodríguez, cuando a todas luces esa declaración es falsa. Esta persona nunca se reunió con Melo. Nunca fue al estudi de Melo. Nunca estuvo reunido con Melo y otras personas en un primer psio del estudio de Melo, porque ese primer piso no existe…»
  • «Después de allanar a Melo sin fundamento, continua con su causa y ahí es donde se nota una direccionalidad de la misma. Nótese que el doctor Villena, una vez que se hace con los teléfonos de Melo, esos teléfonos que son secuestrados en un sobre papel madera, marrón, y cuya apertura se hace en un sobre color blanco con otra leyenda y a uno de los teléfonos le faltaba la etiqueta de IMEI, que se perdió entre el sobre marrón y el blanco, vuelve a establecer fundamentos inverosímiles. Allanándome a mí y a (Jorge) Sáez, por una relación de cotidianeidad con Melo. ¿Por qué digo esto? Porque el doctor Villena encuentra dos grupos de WhatsApp. El grupo ‘Argentina’ y el ‘Super Mario Bros’, de los que a su criterio se desprendían tareas investigativas. Identifica a todos los participantes de esos grupos, me refiero al personal policial de Policia de Ciudad que estaba en esos grupos, porque envía un oficio a la Policía de la Ciudad -a la Secretaría de Seguridad- solicitando los legajos de todo el personal que estaba en comisión en la AFI y que formaba parte de esos grupos, y después decide allanar solamente a dos personas: a Sáez y a mí».
  • «En ese allanamiento participa el prosecretario del juzgado (…) me llamó la atención que, en un momento de la diligencia, me preguntara por una causa que tenía mi señora. Mi señora no tiene ninguna causa penal, mi señora no está imputada en ninguna causa penal. Sin embargo, hubo un problema. Un faltante de dinero en la dependencia donde ella es subcomisiario, por lo cual se inicia una causa penal, se abre un sumario administrativo en la propia fuerza y el juzgado penal económico Nº 2 del doctor Yadarola dispone allanamientos. Que hace la propia policía de la Ciudad. En uno de los allanamientos, en la calle Albariño -donde yo ya no vivía y concurrí por un llamado de mi suegro- concurro a ese lugar y siendo que la orden de allanamiento decía que se prohibía el ingreso de cualquier persona ajena al mismo, me entrevisto con el subcomisario que estaba a cargo del allanamiento y me hace ingresar. Cuando me hace ingresar, me secuestran mi teléfono celular, que es el teléfono que el Dr. Villena dice que es el mío».
  • «En ese momento se me secuestra un teléfono marca Samsung S7, color negro. Según consta en el acta de ese allanamiento, y según consta en la cadena de custodia, si se le puede llamar cadena de custodia a lo obrante a fojas 204. Bueno, ¿a qué voy con esto? Considero que el doctor Villena sabía de la existencia de ese teléfono. Por eso es que se me pregunta por la causa que -para el juzgado- tenía mi señora. A sabiendas de que en esa causa se había secuestrado un teléfono mío. Y acá es donde se lleva a cabo una maniobra, por parte del juzgado, porque a foja 193 se puede ver una constancia del Dr. Peloso, donde dice que personal de Gendarmería que se encontraba abocado al allanamiento de mi domicilio encuentra una constancia que decía que mi señora no estaba involucrada en ninguna causa penal. Emitida esa constancia por el juzgado del doctor (Daniel) Rafecas y que, en su reverso, tiene un sello de Auditoría Externa de Policía Federal. ¿Qué dice el Dr. Peloso, que es quien rubrica esa constancia? Que el personal de Gendarmería, sin dar ningún dato concreto, se comunica con él y le envía por WhatsApp una foto de esa constancia. Esa constancia no estaba en mi domicilio. De hecho, no figura en el acta de allanamiento (…) Entonces, a ver, no me queda pensar de otra forma que no sea que introdujeron información falsa en la causa (…) Lo que hacen Peloso, Villena, es introducir una información falsa para poder obtener la llave a mi telefono secuestrado».
  • «Una vez que está blanqueado este certificado en la causa, lo que hace el doctor Villena es llamar al juzgado penal económico; comunicarse con Rafecas… en resumen, a fojas 199 y 200, Rafecas le termina remitiendo todos los elementos secuestrados en el marco de esa causa, en la cual había sido secuestrado en ese momento mi teléfono, que es el que el doctor Villena dice que Rafecas le envía. Creo que son cuatro o cinco Samsung Duo color negro, no habiendo ningún S7. Entiendo que, alguno de esos teléfonos sería el mío».
  • «Una vez que le llegan esos elementos, existe un oficio enviado a Gendarmería por parte del doctor Villena para que se realice una pericia de ese teléfono. No hay ningún recibido por parte de Gendarmería. No se observa en el sumario el trabajo que se le haya hecho a ese teléfono. No hay ninguna constancia de trabajo por parte de Gendarmería. No se sabe cuándo se le hizo esa pericia. No se sabe cuándo Gendarmería le devuelve el teléfono al doctor Villena. Y no está la pericia o el informe técnico realizado a ese teléfono, que fuera secuestrado sin numero de IMEI; sin numero de tarjeta SIM. Un Samsung S7, color negro».

Ante estas irregularidades, el ex agente señaló -como Melo- que no tiene otra alternativa «desconocer ese teléfono y todo el material que haya surgido de ahí» y reclamó: «Quiero que se me exhiba mi teléfono; quiero ver si existe una cadena de custodia que no sea la que aparece a fojas 204, que no dice nada; y quiero que se vuelvan a realizar las pericias sobre mi teléfono, (…) en presencia de un perito de parte designado por nosotros».

Como ocurrió el último viernes durante la indagatoria de Melo, el tema de las pericias derivó en un cruce entre la fiscalía y el abogado Fernando Sicilia, también defensor de Araque, quien insistió en marcar ante Augé que «las pericias fueron el 31de agosto y el 1º de septiembre, cuando el mismo juzgado dijo que el 3 de septiembre dejen entrar a todos los peritos de parte». También, el letrado disparó contra Villena -«es aberrante lo que hizo y por eso fue apartado», lanzó- y acusó a la fiscalía de intentar «forzar al juzgador a que formalice un incidente».

«Quiero dejar en claro es que ese teléfono me fue secuestrado el 27 de marzo de 2019, y en la cadena de custodia no figura qué es lo que se hizo con ese teléfono; quién lo tuvo; cuánto tiempo; si le hicieron pericias; si no le hicieron pericias. No figura absolutamente nada. Entonces, con una prueba que tiene una cadena de custodia, donde el único eslabón que figura es el día del secuestro -hace más de un año- yo no puedo tener confianza en esa prueba», agregó Araque. «Va a ser objeto de planteo de nulidad», calmó las aguas el juez y dio por terminada la audiencia.

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