Los otros superhéroes: una épica del trabajo inmigrante

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Lavar ropa, cuidar niños o atender las mesas de un bar son algunos de los trabajos en los que se ven atareados los personajes que conforman La verdadera historia de los superhéroes, un proyecto fotográfico de la mejicana Dulce Pinzón. Los protagonistas de la serie son inmigrantes latinoamericanos retratados mientras realizan sus labores, caracterizados como las icónicas criaturas con poderes sobrenaturales de las películas y los cómics de DC o Marvel.

Bernabé Méndez, oriundo del estado de Guerrero, trabajaba como limpiador de vidrios en las torres de cristal que dibujan el skyline de la ciudad de Nueva York. Cuando la artista lo buscó para fotografiarlo, colgado de un arnés frente a la ventana de un rascacielos, su actividad le permitía enviar 500 dólares mensuales a su familia, que permanecía en México.

María Luisa Romero, empleada de una lavandería en Brooklyn, lograba separar todas las semanas 150 dólares para mandarles a sus familiares en Puebla.

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Bernabé encarna al Hombre Araña y María Luisa es la Mujer Maravilla en el conjunto de 20 fotografías sobre la realidad de los migrantes latinos en Estados Unidos, quienes componen un importante segmento de la fuerza laboral de ese país.

El Hombre Elástico que se estira para servir una mesa al tiempo que toma un pedido de la barra es Sergio García, mozo en un bar neoyorquino. Paulino Cardozo, estibador, es un inmenso Hulk retratado mientras descarga mercadería. Minerva Valencia, niñera, originaria de Puebla, aparece enfundada en un traje de látex negro haciendo de Gatúbela en la casa donde trabaja.

La mayoría de los inmigrantes que aparecen en La verdadera historia de los superhéroes cruzaron la frontera de manera ilegal y han vivido como indocumentados.

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Cada fotografía incluye el nombre de la persona, el trabajo que lleva a cabo y la cantidad de dinero remitido a su lugar de origen.

Antes de convertirse en una artista de renombre internacional, Dulce Pinzón llegó a Estados Unidos como estudiante e intentó cumplir el “sueño americano” trabajando como mesera y como niñera (esperaba que sus patrones le tramitaran la residencia). También fue maestra de inglés y trabajó para un sindicato, ámbito que potenció su contacto con las problemáticas de la inmigración ilegal.

La serie, iniciada en 2005, le llevó alrededor de 10 años. Un humor agridulce surge de estas escenas que combinan la fotografía documental y las imágenes construidas, infiltradas por la ficción, con una pizca de sátira social que invierte la épica de los superhéroes para hablar de un heroísmo cotidiano, alojado en la resistencia y el esfuerzo de todos los días para sobrevivir.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 6/09/2020 en nuestra edición impresa.

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