Las peores sospechas aún se tejen tras el asesinato de Wanda

El pasado 25 de agosto se cumplieron dos años desde el femicidio de Wanda Abigaíl Navarro (15), una de las crónicas más oscuras de la historia judicial de Jesús María. La crueldad con la que se ejecutó el crimen y los detalles que trascendieron meses más tardes sobre el padecimiento que vivió la adolescente, previo a su muerte, y que incluyó abusos sexuales y consumo de sustancias, provocan que aún este caso genere conmoción en la sociedad. Más, cuando hace pocos meses se agregó una hipótesis tremenda: un crimen por encargo.

Como sospechosos de la autoría material del crimen están detenidos e imputados desde septiembre de 2018 Mario Rubén García, Walter Maximiliano Vargas, y Claudio Damián Schmidt. Y en junio de este año, se imputó a la presunta autora intelectual del crimen, Romina Susana Vernola, a quien se le endilga haber encargado el homicidio de la adolescente.

Vernola ya estaba en prisión por otra causa por comercialización de estupefacientes, que fue elevada a juicio recientemente y recayó en la Cámara 6ª del Crimen de la ciudad de Córdoba. En esa misma causa, está detenido el hermano de Romina, Jonatan, quien no está imputado por el caso Wanda, pero sí está en el radar de la investigación.

Hace pocos días, el fiscal de Jesús María, Guillermo Monti, solicitó la extensión de la prisión preventiva para los imputados, en razón de la incorporación del nuevo móvil: el asesinato por encargo, por promesa de recompensa. Con ello, el fiscal ganaría al menos un año extra para continuar incorporando prueba.

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Además del móvil del homicidio por encargo, Monti tiene entre manos una hipótesis no menor: acusa a los tres hombres detenidos de haber abusado sexualmente de Wanda, aprovechándose de su inmadurez, ya que todos ellos la doblaban en edad. Y dentro de ese contexto de abusos, el consumo de alcohol y de sustancias habrían sido una constante.

La sospecha va, incluso, más allá: de que los tres buscaban que Wanda fuese nexo para acercarles nuevas víctimas para ese círculo abusivo que se concretaba en un inmueble abandonado ubicado entre Colonia Caroya y Jesús María.

No se descarta que haya habido otras víctimas de esta práctica, aunque la causa permanece en estricto secreto de sumario.

Repentina declaración

Al cumplirse dos años del aniversario de la muerte de Wanda, la familia salió a reclamar Justicia y, sorpresivamente, dos de los tres acusados de haberle dado muerte también salieron a respaldar ese pedido y a señalarse inocentes.

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Desde el penal de Bouwer, en el que se encuentran desde hace dos años con prisión preventiva, Mario Rubén García y Walter Maximiliano Vargas decidieron romper el silencio y autoproclamarse como los “perejiles” de la causa.

Fue llamativa la sincronía de ambos testimonios, tras unas declaraciones públicas de la madre de Wanda, Stella Tévez, en las que pidió que cayeran los verdaderos culpables de la muerte de su hija.

“No quiero que de acá a tres años me digan que fueron otros, la justicia disfraza mucho las cosas, no quiero que pase eso. Quiero la verdad”, lanzó sorpresivamente la mamá, declaración que sembró dudas respecto de la autoría de los actuales detenidos, aunque sin dar más pistas que eso.

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En esa puerta de duda se colaron las repentinas ganas de contar su versión por parte de dos de los imputados. Ante los micrófonos de Radio Jesús María, García relató: “Entiendo el dolor de la familia, pero también quiero que nos entiendan a nosotros: estamos injustamente acá. Nunca estuve involucrado en la (venta de) droga. Consumí droga, pero nunca vendí. No tengo nada que ver con esto de lo que se me acusa”. Y negó, también, conocer a Romina Vernola.

Vargas agregó: “Se me cumplen los dos años (de la prisión preventiva inicial) el 4 de septiembre. Quiero que salga toda la verdad a la luz. No tienen ninguna prueba. Me aguanté estos dos años porque son los tiempos de la justicia”. También desconoció cualquier tipo de vínculo con Vernola.

Lo llamativo de las declaraciones de ambos fue que dijeran desconocer a Wanda cuando una inspección ocular reciente, ordenada por el fiscal Monti, reconstruyó la escena del crimen el día de la desaparición de la adolescente, el 23 de agosto de 2018, en cercanía del domicilio de unos de los imputados y con tres varones dialogando con una mujer.

Tampoco fueron congruentes los relatos respecto de la relación que García, Vargas y Schmidt tenían entre sí. Para García eran apenas conocidos del barrio porque se trata de “un pueblo chico” donde todos se conocen, mientras que para Vargas eran poco más que conocidos, reconoció que se juntaban y hasta jugaban al fútbol de vez en cuando.

Desviar el eje de la investigación

Otro dato que cobró relevancia, recientemente, lo aportaron los detenidos en Bouwer que pusieron al padre de Wanda, Marcelo Navarro, en un lugar incómodo.

Aseguraron que Navarro tiene antecedentes por comercialización de estupefacientes y que se mostraban extrañados de que haya dicho que sólo eran conocidos de “vista” cuando, en realidad, había vivido en la vivienda del lado de uno de ellos y había compartido trabajo en la misma empresa.

La esposa de Navarro y otra de sus hijas salieron en defensa de él, sin desconocer esos antecedentes, pero asegurando que en este caso estaba limpio y que no tenía ningún vínculo ni había dado motivos para la muerte de su hija de 15 años.

Si medió una estrategia de los letrados de los acusados para este repentino ánimo declarativo, se topó con un expediente de más de 15 cuerpos en el que la carga indiciaria y testimonial es importante, según apuntaron fuentes judiciales.

En ese sentido, en los Tribunales de Jesús María no dejaron de remarcar que estos imputados decidieron salir a hablar justo en un momento en el que la fiscalía debe anexar y compatibilizar la presencia de una instigadora del crimen, de presuntos sicarios, y de otros móviles para querer que Wanda estuviese muerta.

A Jesús María, el crimen de Wanda también la puso frente al flagelo de la venta y el consumo de drogas, que no respeta barrios ni clases sociales, y que abre otros frentes oscuros de los que no mediaban antecedentes de este tipo.

*Corresponsalía Jesús María

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 6/09/2020 en nuestra edición impresa.

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