La inflación de agosto seguiría elevada, pero menos de lo esperado

Distintos informes de consultoras privadas hablan de una inflación alta en agosto, aunque menor a la que se esperaba hace unos meses cuando el país comenzará el proceso de desconfinamiento por la pandemia.

De acuerdo con los datos dados a conocer por Ecolatina, la inflación de agosto fue del 2,6 por ciento.

El cálculo está en línea con el publicado por Orlando Ferreres y Asociados, que marcó 2,7 por ciento.

También es muy similar al promedio proyectado por el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) publicado por el BCRA, que marca un tres por ciento.

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Si el Indec corrobora estos datos cuando publique la información oficial la semana que viene, la inflación interanual desacelerará hasta 40 por ciento en el promedio de los 31 aglomerados urbanos más grandes del país, el nivel más bajo desde septiembre del 2018.

Ese dato se conocerá de manera oficial el próximo miércoles 16 de septiembre.

Entre las consultoras también hay coincidencia en que la inflación del 2020 (medida de diciembre a diciembre) terminará por debajo de 40 por ciento.

Sube y baja

Más allá de esto, todas las consultoras esperan que haya una aceleración inflacionaria desde ahora y hasta finales de año. El costo de vida subiría en proporción con la apertura paulatina que se espera para la cuarentena y su impacto positivo en el consumo.

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Asimismo, impactará el deslizamiento continuo hacia arriba del precio del dólar oficial y de la brecha con el paralelo.

Para el último trimestre, la mayoría de las proyecciones habla de una inflación de alrededor del cuatro por ciento mensual.

Aunque se produzcan esos elevados números mensuales del índice de precios, la inflación interanual se mantendría por debajo del 40 por ciento debido a que en este mismo periodo de 2019 el costo de vida trepaba por encima del cinco por ciento.

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Basta recordar que en septiembre del 2019 el IPC a nivel nacional marcó el 5,9 por ciento luego de una de las varias escaladas del tipo de cambio en el último tramo del gobierno de Cambiemos.

Uno de los factores que impactará en la inflación que se viene es el descongelamiento de los combustibles que se produjo a fines de agosto. Las naftas y el gasoil aumentaron un 4,5 por ciento.

En paralelo, hay que ver cuál es la política que sigue el Gobierno nacional con los precios máximos.

Por ahora, la vigencia está prorrogada hasta octubre, pero se podrían autorizar subas después que impactarán en el costo de vida. Esto dinamizará los precios en la última parte del año.

Una de las anclas que está conteniendo la inflación es la profunda recesión (la previa a la pandemia y la que se potenció luego con la crisis sanitaria). Allí hay que agrupar a la fuerte caída en las ventas de prácticamente todos los sectores de la economía, a la pérdida récord de poder adquisitivo de los salarios del sector privado (sobre todo en los dos últimos meses) y a la inédita caída del empleo formal e informal.

Del lado de la soga que tironea hacia arriba los precios está la emisión monetaria sin precedentes a la que está echando mano el Banco Central para capear la crisis.

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