¿Es la ciudad de Buenos Aires opulenta, injusta y desigual?

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“Soy el más federal de los porteños. Nos llena de culpa ver a la Ciudad de Buenos Aires tan opulenta, bella, desigual e injusta con el resto del país. Quién puede vivir en paz en un país central y dos periféricos”.

La frase pronunciada por el presidente Alberto Fernández, nada casual ni inocente, abrió el debate: ¿es la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Caba) opulenta? ¿Es desigual e injusta con el resto del país? ¿Por qué? ¿Quién tiene la culpa? ¿Es un diagnóstico que habilita a implementar cambios? ¿Es un tiro indirecto a Horacio Rodríguez Larreta o una autocrítica? ¿Es realmente posible pensar en un país federal en serio?

Vamos por partes. La ciudad de Buenos Aires es una extensión de 200 km2, limitada por el Riachuelo al sur y la avenida General Paz el oeste y norte, recostada sobre la piedra basal de su poder erigido en tiempos de la colonia española: el Río de la Plata y su puerto.

Es un híbrido en términos fiscales: cuenta con recursos similares a una provincia, con algunas funciones parecidas a las que cumplen los gobernadores, pero con todas las propias de un intendente.

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Tiene escuelas y, desde 2016, policía local, porque hasta ese año toda la seguridad de la ciudad estaba en manos de la Nación. No cuenta con sistema previsional propio (una vía que le consume recursos significativos a las provincias más grandes), la Nación se hace cargo de la Justicia de la ciudad y es foco de subsidios significativos en términos de servicios.

Pero no se trata sólo de que Nación pone plata para que las cuentas de luz, agua y colectivos sean baratas: se trata de la gestión integral de esos servicios . El jefe de la ciudad no tiene que lidiar con los paros de colectivos, ni le adjudican responsabilidad alguna por un corte de luz o un caño roto. Las empresas que prestan esos servicios están bajo jurisdicción de la Nación, que negocia salarios, asume inversiones y, además, subsidia tarifa.

Sin esos enormes dolores de cabeza, el jefe de Gobierno porteño bien puede abocarse a diseñar senderos para la bici. También hay que decirlo: el PRO supo gestionar la ciudad.

Ese híbrido de competencias existió siempre y desde 1996 (cuando se aplicó la autonomía) hubo seis jefes de gobierno: los radicales Fernando de la Rúa y Enrique Olivera; los centroprogresistas Aníbal Ibarra y Jorge Telerman; y los dirigentes del PRO Mauricio Macri y Rodríguez Larreta. Aunque pueda haber recuperado belleza en la última década, su opulencia no responde a ninguno de esos gestores.

“La opulencia de Buenos Aires no se debe a los últimos 30 años sino a un siglo atrás, cuando una generación pensó la Capital de un país grande con mirada eurocéntrica y se inspiró en los urbanismos europeos”, dice la doctora en arquitectura Miriam Liborio. “En eso es injusta y opulenta en relación a otros estados pero también puertas adentro, porque hay una desigualdad espantosa entre Puerto Madero y la Villa Rodrigo Bueno”, ejemplifica.

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“Es sorpresivo que recién ahora le dé culpa la cuestión de la asimetría entre la ciudad y el resto del país, siendo que Fernández es porteño, militó en la ciudad durante mucho tiempo e incluso fue legislador por la Ciudad entre 2000 y 2003”, subraya el analista político Sergio Berensztein. Pero remarca lo que para él es una falacia: “Tiene zonas lindas, como donde viven él y la vicepresidenta, pero tiene todavía enormes dificultades y déficits de infraestructura, de la avenida Rivadavia hacia el sur sigue mostrando cifras demográficas muy preocupantes”.

Más recursos

¿Cuánta más plata que el resto de las jurisdicciones tiene? Hasta el 2016, Caba recibía el 1,4% de la coparticipación total. Cuando Mauricio Macri transfirió la policía, llevó el índice al 3,75%. Cuando se firmó el Consenso Fiscal se redujo a 3,5% y ya en diciembre Fernández planteó que hay al menos un punto de coparticipación que está de más. La pandemia había frenado luego ese tironeo.

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Para 2020, la Ciudad cuenta con un presupuesto de 481 mil millones de pesos. Para dimensionar, el de la provincia de Córdoba es de 340 mil millones. El 26,5% corresponde a transferencias por coparticipación: el resto, son recursos propios de impuestos o de cobro de tasas. Quitarle un punto significaría 36 mil millones de pesos menos.

De todos modos, Caba es uno de los distritos aportantes netos (con Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires), es decir, sus habitantes en términos de impuestos aportan más de lo que reciben. Por caso, entre enero y junio de 2020, las transferencias automáticas de Nación promedio por habitante fueron de 16.154 pesos por porteño, por debajo del promedio del país que está en 21.392 pesos. Por cada cordobés el aporte fue de 20.747 y por cada bonaerense, 12.404. Por cada fueguino hubo 63.746 pesos.

Según Marcelo Capello, titular del Ieral de Fundación Mediterránea, cuando se le agregan a la cuenta los subsidios que recibe, queda compensada. Y hay jurisdicciones que mejoran mucho cuando se le agregan los envíos discrecionales, como pasa con la provincia de Buenos Aires.

Pero hay otro factor con el que cuenta la ciudad de Buenos Aires: la concentración de poder. No tiene que ver ya con la coparticipación o los recursos. Es más profundo: tan estructural que hay quienes plantean que el interior hace 200 años reemplazó la dependencia de la corona española por un vasallaje ejercido por una ciudad metrópoli.

“No hay una mina de oro en Buenos Aires, hay una organización del Estado que induce una fenomenal transferencia de recursos y poder de decisión en la Capital Federal”, dice sin vueltas el ministro de Finanzas, Osvaldo Giordano. Esta desproporcionada concentración de recursos y de poder en el Estado nacional, que se asienta en la Capital, tracciona al sector privado para que se instale allá porque ahí es donde se decide todo. “La concentración económica, además, facilita la generación de ingresos propios. Como está todo allá, hay más riqueza: podés cobrar más ingresos brutos, inmobiliario, automotor”, detalla. Y lanza una pregunta punzante: “¿Por qué la sede central de Arcor, como tantas, está en Caba, cuando produce en el interior?”

“Coincido en la generación de valor en el interior, pero discutamos cómo: la promoción industrial ha sido un fracaso”, plantea Fabio Quetglas, especialista en urbanismo y diputado nacional por la UCR. “La frase del presidente es oportunista porque se apoya en el prejuicio de que Buenos Aires es rica porque el interior es pobre”, agrega.

Depende del interior

El politólogo Andrés Malamud considera que no hay discusión posible si las provincias centrales no se rebelan y que el centralismo porteño jamás hará una concesión de su poder “porque ni siquiera tiene conciencia de tenerlo”. Recalca, además, que el presidente intenta proteger a Axel Kicillof y perjudicar a Horacio Rodríguez Larreta con el planteo, pero subraya: “Es una discusión entre porteños y no habrá otra discusión mientras no haya un choque con las provincias grandes”.

De la frase del presidente todo es opinable y debatible, excepto la confesión inicial: “Soy el más federal de los porteños”. En nueve meses de gestión las señales han sido contrarias a esa afirmación: Edenor y Edesur, que habían pasado a ser responsabilidad Caba y Buenos Aires, volvieron al Estado nacional; se armó una mesa de análisis para debatir el pago en 30 cuotas de los servicios públicos adeudados en los que no había una sola voz de las provincias y el transporte metropolitano no tuvo un solo día de paro porque Nación pagó todo en tiempo y forma.

Es la concepción centralista la que está tan arraigada en Fernández, como estuvo en los anteriores.

Osvaldo Giordano

Ministro de Finanzas de la Provincia de Córdoba

“La de Fernández no es una opinión, es una evidencia”

Más que una opinión, la de Fernández es una evidencia: el PBI per capita en el país es de unos 15 mil dólares por habitante, el más bajo es el de Formosa, con 6 mil y el más alto es Capital Federal, con unos 48 mil: tres veces el promedio. No hay una mina de oro ahí, hay una organización del Estado que induce una fenomenal transferencia de recursos a Capital Federal. De la recaudación total, que es 29% del PBI, más de la mitad se la apropia la Nación. A eso hay que sumarle la emisión monetaria. Esta concentración de recursos públicos tracciona al sector privado para que se instale allá porque ahí es donde se decide todo, incluso cuestiones que son responsabilidad de las provincias como asistencia social, salud, educación, infraestructura básica. No es fácil explicar semejante asimetría. Interpreto que es más una autocrítica, que una crítica a Horacio Rodríguez Larreta. Si Rodríguez Larreta fuera el responsable de lograr un PBI per capita de 48 mil dólares, sería un genio.

Miriam Liborio

Doctora en Arquitectura

“Buenos Aires es desigual como toda ciudad latinoamericana”

 Respecto de los dichos del presidente Fernández, coincido en parte sí, en parte no. Sí en cuanto a asignación de recursos por parte del Estado nacional hacia la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: hay una desmesura tremenda. Pero también hay mucha injusticia puertas adentro de la Caba: hay desigualdad espantosa entre Puerto Madero y la Villa Rodrigo Bueno, por citar solo un ejemplo. En su génesis el país es centralista, pero nadie puede vivir en paz en la misma ciudad Buenos Aires, que es desigual e injusta como todas las grandes ciudades latinoamericanas; son todas así casi por definición.

Es absurdo que una ciudad, por más grande que sea, tenga su propia Policía o su propia Justicia, como ocurre en Buenos Aires. Ocurre que fue pensada como la capital del país y luego se decidió que sería una ciudad autónoma. Tampoco me parece que haya que echarle la culpa a Buenos Aires, ¿vamos a ser todos pobres? ¿le vamos a sacar plata?

Sergio Berensztein

Analista político

“Es una simplificación que no ayuda a comprender al país real”

No estoy en absoluto de acuerdo. Es sorpresivo que recién ahora le dé culpa la cuestión de la asimetría entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el resto del país. Tomar a la Ciudad como una unidad me llama la atención de alguien que es porteño, que militó en la Ciudad durante tanto tiempo y que fue legislador incluso entre 2000 y 2003. Lo mismo respecto del interior: también hay ciudades y pueblos hermosos y hay mucha desigualdad. Ascochinga es mil veces más hermoso que Villa Soldati. Estas polarizaciones y simplificaciones no contribuyen a comprender los problemas reales del país. Tampoco es cierto que haya un juego de suma cero entre la Ciudad de Buenos Aires y el interior: la carga tributaria la pone el Estado nacional, la inflación y los grandes dramas que tenemos y que explican en buena medida la desigualdad tienen que ver con el fracaso del Estado, y de eso no es culpable la Ciudad de Buenos Aires”.

Marcelo Capello

Economista Ieral–Fundación Mediterránea

“La Ciudad de Buenos Aires aporta más de lo que recibe”

Los dichos del Presidente se inscriben en una disputa política creciente y tenemos que tener cuidado en esos debates, porque cuando surgen de la política se pierde objetividad. El mayor desarrollo de la Ciudad de Buenos Aires tiene que ver con situaciones históricas: por décadas allí estuvo el puerto, que era la principal salida al exterior y la infraestructura del país se construyó para que la producción saliera por ese lugar. Allí se asentó la sede administrativa del Gobierno nacional, cuando fue elegida en Capital Federal, de modo que el gasto administrativo de la Nación se realiza en la ciudad, donde están los ministerios. La ciudad de Buenos Aires también ha sido beneficiada o perjudicada con las políticas públicas según la época. Desde el 2003 en adelante fue beneficiada por los subsidios a los servicios, pero ha tenido siempre una coparticipación baja. Eso en parte se corrigió durante el gobierno de Mauricio Macri, pero es más de lo que aporta que lo que recibe.

Miguel Siciliano

Secretario de Gobierno Municipalidad de Córdoba

“No se trata de quitarle a Buenos Aires, sino de igualar para arriba”

¿Quién puede oponerse a lo que está planteando el Presidente Alberto Fernández respecto de la diferencia entre la ciudad de Buenos Aires y el resto del país? Es una evidencia y es histórica. Más allá de la concentración económica, la ciudad autónoma de Buenos Aires tiene resueltas por parte del Gobierno nacional numerosas cuestiones que en el resto del país deben resolver los municipios por sí mismos o en conjunto con las administraciones provinciales. Los ejemplos más concretos son el agua potable, las cloacas o el transporte de Buenos Aires, que tienen fuertes subsidios nacionales. Este planteo por el transporte fue trasladado por el intendente Martín Llaryora con un grupo de intendentes de grandes ciudades que de ningún modo estamos reclamando que se perjudique a Buenos Aires sino que se iguale hacia arriba y que el Estado nacional trate por igual a todos los grandes conglomerados del país. En este sentido considero el planteo del Presidente.

SÍNTESIS POLÍTICA

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Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 6/09/2020 en nuestra edición impresa.

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