¿A qué ritmo se recupera la economía cordobesa?

El impacto de la pandemia de Covid-19 ha sido, en la provincia de Córdoba y en el resto del país, muy heterogéneo. Esto fue así tanto entre sectores como entre empresas dentro de un mismo rubro, y lo mismo está ocurriendo con el ritmo de recuperación posterior. 

En el sector comercial, las ventas, medidas a precios constantes, cayeron 35,3% en el segundo trimestre de 2020 en comparación con igual período de 2019, con caída de ventas en el 76,6% de los comercios y una tasa de cierre del 3% del total de los comercios.

Uno de los rubros comerciales con estadísticas precisas en Córdoba es el de las estaciones de servicio, cuyo volumen de ventas de combustibles líquidos, medido en litros, cayó 29,9% entre febrero (último mes previo a la irrupción del Covid-19) y abril (primer mes completo con medidas de aislamiento social).

Luego acumuló una recuperación de 24,9% (mayo y junio), pero retrocedió 5,8% en julio, por lo que todavía está 17,5% por debajo del nivel de febrero. El freno en la recuperación que venía produciéndose refleja, en alguna medida, un obstáculo en el resto de la economía, cuyo nivel de actividad deja sus huellas en las estadísticas de expendio de combustibles. 

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Otro de los rubros con datos prácticamente en tiempo real es el de los comercios de electrodomésticos, cuyas ventas, a precios constantes, cayeron 43,9% entre febrero y marzo, se recuperaron lentamente durante abril, estuvieron mejor en mayo y en junio, pero se redujeron en julio y en las tres primeras semanas de agosto, aunque continúan por encima del nivel de febrero. Tal vez estén perdiendo fuerza ciertos cambios en patrones de consumo en equipamiento del hogar ocurridos durante el aislamiento.

En el caso de ferreterías y de venta de materiales de la construcción, la comercialización, a precios constantes, bajó 33,1% entre febrero y abril, repuntó durante mayo y junio, y en especial, en julio, cuando superó en 35,7% el nivel de febrero.

A diferencia del comercio de electrodomésticos, aquí las ventas continuaron creciendo en agosto, como suele ocurrir cada vez que existe una brecha cambiaria importante que incentiva a la construcción privada particular (coincide con el fuerte incremento en la comercialización de lotes durante los últimos dos meses).

Algo similar ocurre con la venta de automotores, que se recuperó con fuerza durante mayo y junio, luego de la caída del 81% entre febrero y abril, aunque el rebote perdió fuerza entre julio y agosto.

En el sector industrial, las nuevas estadísticas existentes en Córdoba permiten distinguir distintos patrones de caída y de recuperación. 

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En la alimentación, principal rama industrial provincial (40% del valor agregado de la industria local), tanto la industria láctea como la del maní han sostenido su producción durante la pandemia, con promedios, durante las tres primeras semanas de agosto, de 21,6% (en litros) y de 40,3% (en toneladas), respectivamente, por encima de los promedios semanales de febrero.

El resto de la industria de alimentos tuvo durante las tres primeras semanas de agosto ventas, a precios constantes, que estuvieron 9,5% por encima del promedio semanal de febrero. En las próximas semanas, la reconstrucción de estas estadísticas para 2019 permitirá poner en contexto la evolución durante este año y comprender mejor las estacionalidades.

En el rubro metalúrgico (32% del valor agregado de la industria provincial), la evolución es mucho más heterogénea.

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La fabricación de maquinaria agrícola, en unidades, arrancó el año 5% por debajo del nivel de un año atrás (primer trimestre), transitó los primeros meses de pandemia con un alza de 8% interanual (segundo trimestre) y promedia, en lo que va del tercer trimestre del año (hasta la tercera semana de agosto), un nivel que está 57,6% por encima del promedio semanal de un año atrás.

Las medidas sanitarias en localidades del sudeste provincial hicieron caer la tasa de ocupación del personal del 97,7% el 11 de julio al 54,4% el 25 de julio, pero se recuperó luego hasta alcanzar el 96,6% el 22 de agosto.

En el caso de autopartes, otro de los componentes principales de la industria metalúrgica, la evolución ha sido bien diferente.

En unidades, comenzó el año 6,2% por encima del nivel del año pasado (primer trimestre), transitó el segundo trimestre con 66,8% por debajo del año pasado y promedia, durante el tercer trimestre (hasta la tercera semana de agosto), un nivel que está 54,4% por debajo de la media semanal registrada un año atrás, con una tasa de ocupación del personal de 83,7% el 22 de agosto (había estado en 30,8% el 23 de mayo).

La actividad metalúrgica de refinería y fundición de aluminio tuvo una evolución similar: durante el segundo trimestre del año, medida en toneladas, quedó 68,5% por debajo de lo registrado un año atrás y, en lo que va del tercer trimestre, está 51,7% abajo en la comparación interanual. La tasa de ocupación del personal, que era de 31% el 16 de mayo, subió hasta alcanzar el 84,3% el 22 de agosto.

El resto de las ramas presenta incluso una mayor heterogeneidad. La industria de la salud (implementos, insumos y equipamiento médico) comenzó el año con una facturación, a precios constantes, 1,4% por encima del año pasado (primer trimestre), estuvo estancada durante el segundo trimestre y acumula un promedio de 0,8% de suba interanual en lo que va del tercer trimestre.

La industria gráfica cayó muy fuerte entre febrero y mayo (-75.3% en facturación a precios constantes) y, desde entonces, ha estado recuperándose de manera sistemática cada mes, aunque todavía lentamente. En las tres primeras semanas de agosto, todavía estaba 36% por debajo del promedio semanal de febrero.

La minería, en tanto, acumuló una caída, en toneladas, de 97,8% entre febrero y junio, con una leve recuperación en julio y que se extendió a las tres primeras semanas de agosto, aunque quedó 63,5% por debajo del promedio semanal de febrero. 

En el caso de la industria de las «telcos», que provee infraestructura a empresas de telecomunicaciones, promedió en las tres primeras semanas de agosto un nivel 77,8% por debajo de la media semanal de febrero, medida en cuadrillas ocupadas, sin ninguna señal de recuperación.

Todas estas estadísticas, que vienen tomando el pulso casi en tiempo real del nivel de actividad para un creciente número de sectores de la economía cordobesa, muestran, entre otras cosas, que lo peor del impacto de la pandemia de Covid-19 parece haber quedado atrás, al menos en términos de actividad económica, aunque no en la situación económica y financiera de las empresas.

Y es que aquellas que continúan con niveles de actividad demasiado bajos seguirán acumulando pérdidas, aun cuando estén en niveles de actividad superiores al peor momento de la recesión.

Los datos también reflejan que existe, en una magnitud inédita, una gran heterogeneidad entre sectores, lo que debería guiar las políticas productivas de los distintos niveles del Estado, para calibrarlas de manera conveniente y de acuerdo con la situación de cada sector, en particular, para evitar la pérdida de capacidades empresariales en los rubros que van quedando rezagados.

* Presidente de Economic Trends SA

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