Efecto pandemia: más gente ve difícil su situación económica

Aunque la pandemia por coronavirus termine algún día, ya no seremos los mismos. Al menos por un tiempo. La cuarentena obligatoria para prevenir los contagios nos ha convertido en sociedades más pobres, al tiempo que introdujo cambios de hábitos y costumbres que, en muchos casos, llegaron para quedarse.

Así lo refleja una reciente investigación del Servicio de Extensión de Psicología Económica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), realizada en conjunto con otras dos casas de altos estudios de Chile y Colombia.

“Hábitos y comportamientos financieros y de consumo durante la pandemia Covid-19” se titula el estudio que realizó 1.390 encuestas en los tres países. En Argentina, la mayoría de la muestra estuvo enfocada en la provincia de Córdoba.

Una de las principales conclusiones de la investigación revela cómo se modificó en cada familia la percepción sobre su propia situación económica y financiera tras la irrupción del coronavirus.

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Antes de la pandemia, casi el 10 por ciento señalaba que su situación era “muy buena”; el 30 por ciento decía que era “buena”; un 50 por ciento la calificaba como “estable”; y apenas un 9,6 por ciento aseguraba que era “difícil”. Un marginal 0,6 por ciento entendía que era “muy difícil”.

Pero todo cambió tras la llegada de la enfermedad. Apenas un 3,8 por ciento dijo que su situación seguía siendo “muy buena”; un 16,4 por ciento sostuvo que ahora era “buena”; y un 47,5 por ciento continuó diciendo que se mantenía “estable”. Por el contrario, crecieron hasta el 26,9 por ciento quienes entendían que su situación económica había pasado a ser “difícil”, mientras que el 5,7 por ciento ya la calificaba como “muy difícil”.

En total, un tercio de la población (32,6 por ciento) siente ahora que, debido a la pandemia, su situación económica familiar se ha tornado muy complicada.

“A partir de la pandemia, la proporción de quienes consideran que atraviesan una situación entre difícil y muy difícil ha aumentado sensiblemente, y la de quienes perciben que su situación es entre buena y muy buena, por el contrario, ha disminuido”, señaló Mariela Demaria, responsable del estudio en Argentina.

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Nuevos hábitos

Lo anterior se refleja también en las posibilidades de compra. Antes de la pandemia, por caso, sólo un cuatro por ciento de los encuestados adquirían lo mínimo en alimentos y productos de higiene, mientras que con el coronavirus ya instalado esa proporción creció hasta superar el 28 por ciento, convirtiéndose en el principal hábito de consumo.

“Hay cambios notables en relación al consumo. Sobresale el crecimiento hacia un gasto más austero. Por un lado, disminuyen las compras asociadas a lo faltante y a ofertas (lo no planificado), y por el contrario crece la compra asociada a lo mínimo en alimentos e higiene personal”, explicó Demaria.

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Además, la pandemia modificó el uso de distintos medios de pago. Antes de la cuarentena, el 37 por ciento de las personas pagaba sus compras en efectivo, y luego de ello esa proporción bajó al 26,5 por ciento. En paralelo, mucha más gente pasó a pagar sus consumos por medios electrónicos (el 73 por ciento), ya sea con tarjetas de crédito y débito o con transferencias bancarias.

De igual manera, las compras a través de canales digitales (on line) aumentaron del 70,2 al 87,2 por ciento, mientras que los pagos por esta modalidad se incrementaron el 12,43 por ciento.

Demaria también destacó un fenómeno asociado al pago de los gastos fijos mensuales en un hogar. “Se aprecia un aumento en el atraso y el no pago, y una caída en la proporción de personas que tenía sus compromisos al día”, señaló.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 5/09/2020 en nuestra edición impresa.

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