Terapias en pandemia: ajustan pautas para que morir aislado no sea morir solo

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El caso de Pablo Musse, el padre que intentó en vano cruzar las fronteras de su provincia para estar con su hija Solange –quien sufría una enfermedad oncológica y luego falleció–, puso en evidencia la soledad de muchos pacientes que transitan patologías graves o terminales en épocas de pandemia.

Algunas jurisdicciones fueron pioneras en realizar recomendaciones sobre cómo garantizar los derechos en las terapias intensivas. Pero, a partir de Solange, muchas provincias se pusieron a definir protocolos contrarreloj. Aún en catástrofes, las muertes en soledad deben ser excepciones y no reglas, opinan expertos.

“La tecnología más eficiente en el final de la vida no son las medidas farmacológicas, sino el acompañamiento y la comunicación. Los pacientes tienen derecho a tomar decisiones, a expresar sus voluntades y a despedirse de sus seres queridos”, expresó Graciela Jacob, coordinadora de la Red de Cuidados, Derechos y Decisiones en el final de la vida, de Conicet. La experta destacó que la muerte es una transición que forma parte de la vida. Y que la mayoría de las personas prefieren pasar ese momento de la mano de sus seres queridos. Saldar cuentas pendientes, contar lo que siempre callaron y pedir perdón.

“En una pandemia puede haber una colisión de derechos, como la libre circulación, en pos de proteger a una comunidad. Pero una muerte digna es algo que no se puede soslayar. Morir aislado no es lo mismo que solo”, agregó Jacob.

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En la misma línea, Ignacio Maglio, abogado y miembro del Comité de Bioética de la fundación Huésped, destacó: “Los seres humanos somos ritualistas. El adiós, en los finales de la vida, permite generar un duelo sano. En España y en Italia, muchos familiares que no se pudieron despedir desarrollaron trastornos que se conocen como ‘duelos patológicos’”.

Tomando como referencia la evidencia internacional y las sugerencias del Equipo de Cuidados Integrales del hospital Muñiz y del Comité de Bioética del sanatorio Finochietto, de Capital Federal, más de 50 sociedades científicas y universidades lanzaron la semana pasada una recomendación para los equipos de salud que traten pacientes críticos o terminales en épocas de pandemia.

El documento fue tenido en cuenta por el Ministerio de Salud de la Nación, que elaboró su protocolo e invitó a las provincias a adherir, ya que las jurisdicciones son autónomas y no delegan sus facultades en salud. Todo por el caso de Solange.

Morir con dignidad

Uno de los ejes de la guía es la comunicación con familiares o allegados, así como los cuidados paliativos, es decir, todo mecanismo que permita aliviar el dolor y morir con dignidad. También se basa en el respeto de las voluntades anticipadas –la decisión de cada paciente de continuar o no con un tratamiento que prolongue su vida en forma artificial– y en la dignidad de las personas.

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“Los derechos de los pacientes están consagrados en leyes. Antes de ingresar a terapia, deben ser interrogados y decir hasta dónde quieren avanzar con las medidas terapéuticas. Eso debe quedar registrado en la historia clínica. Recomendamos que esa tarea sea realizada por un equipo especializado en comunicación, como los médicos paliativistas, trabajadores sociales o psicólogos”, agregó Jacob.

Un capítulo aparte se abre con los permisos de traslados de familiares que viven en otras provincias o departamentos, y que quieran acompañar a los pacientes que cursan enfermedades graves o terminales. “En estas situaciones, en las que hay tantos protocolos, quienes toman decisiones suelen ser autoritarios. Hay que aprender de los errores y adoptar el criterio de la flexibilidad y del sentido común”, aclaró la experta.

Las sociedades científicas también establecieron pautas para los sepelios, para que los familiares puedan despedirse y transitar los duelos.

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En Córdoba

En abril, el Comité de Bioética del Centro de Operaciones de Emergencias (COE) aprobó unas recomendaciones para pacientes con Covid-19, desde la perspectiva de los derechos humanos. Establecía un marco amplio para los equipos de salud y se basaba en tres principios fundamentales: sentido común, flexibilidad y temporalidad. En situaciones de incertidumbre, se deben tomar decisiones prudentes, indicó el médico intensivista Carlos “Pecas” Soriano.

“Las recomendaciones sugerían el armado de redes, para que quienes toman decisiones puedan consultar. Y, en caso de tener dudas, no decidan en soledad. En países de escasos recursos, las asociaciones solidarias superan cualquier otro mecanismo que uno quiera implantar para el cuidado de las personas”, explicó Susana Vanoni, médica bioeticista y coordinadora del comité experto que diseñó el documento en abril.

Vanoni explicó que las pandemias son catástrofes que exceden cualquier normalidad. En estas situaciones, algunos principios éticos, como la justicia social y la solidaridad, entran a jugar un papel más fuerte, sin menoscabar la dignidad humana.

En abril también se diseñó un protocolo para la asignación de recursos en terapias intensivas, en caso de que el sistema llegara a la saturación. Y el documento fue tomado más tarde por la Red Provincial de Comités Hospitalarios de Bioética, del Ministerio de Salud provincial, que elaboró pautas más concretas, a partir del caso Solange.

“En situaciones de incertidumbre, las pautas buscan dar lineamientos y claridad a los equipos de salud. Intentan que la gente la pase mejor”, comentó Fernanda Marchetti, coordinadora del Área de Bioética del Ministerio de Salud provincial.

Las pautas fueron elaboradas la semana pasada por un grupo de expertos. Y fijan un marco general que luego las instituciones de salud deberán adaptar, de acuerdo con sus propios recursos y posibilidades. Para ponerse en práctica, antes deberán ser revisadas por el Comité de Bioética del COE, que coordina Armando Andruet, exvocal del Tribunal Superior de Justicia.

“Aun en estos contextos no debe limitarse el último adiós o la visita al familiar. Hay que tener cuidado con esas restricciones, porque no afectan tanto a derechos como a sentimientos. Entran a jugar las dinámicas de espiritualidad y de subjetividad. Si pierdo esas libertades, los daños son irreversibles”, alertó Andruet, quien agregó que, “cuando falla el sentido común, no hay protocolo que valga”.

El exmagistrado presentó las pautas de esta guía el jueves pasado, en la Comisión de Salud de la Unicameral, donde también se debaten otros proyectos de ley tendientes a humanizar procesos de la medicina y a establecer pautas más claras para la realización de sepelios.

La intención del Ministerio de Salud provincial sería aprobar un protocolo en formato de pautas para que sea aplicado rápidamente y pueda ser más flexible.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 3/09/2020 en nuestra edición impresa.

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