El Ieral advierte: se amesetó la recuperación económica tras la cuarentena dura

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Luego de una abrupta caída en la actividad económica apenas iniciada la cuarentena, “hubo un marcado rebote, pero a partir de julio se observa cierto “amesetamiento” y la inquietud es si esta pausa en la recuperación es un hecho transitorio o destinado a mantenerse durante los próximos meses”.

Esa es la principal conclusión del análisis de coyuntura sobre el nivel de actividad que realiza el Ieral-Fundación Mediterránea a través del economista Jorge Day. Algunos indicadores marcan esa pausa, como la venta de combustibles, de automóviles nuevos y de cemento.

Con los datos a agosto, el fenómeno se repite en indicadores más actualizados como la movilidad de personas a lugares de trabajo, consumo de energía por parte de grandes usuarios, y consumo vía tarjetas.

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Un indicador de la actividad global (IGA, de Ferreres) presentaría un estancamiento en julio respecto de junio. Este comportamiento no habría sido homogéneo por regiones, acorde a las estimaciones preliminares  del Monitor de Provincias del Ieral. 

Las que mantienen la recuperación serían Buenos Aires (que había sufrido la mayor caída inicial) y el resto de la región Pampeana. En cambio, las otras regiones dibujan un amesetamiento bastante nítido.

“La pregunta es si este freno es transitorio. Para responder se tendrán en cuenta dos factores claves. Uno el grado de restricción existente para moverse, trabajar y viajar en las distintas regiones. Mientras más exigente sea la cuarentena, más complicado será producir y vender”, señala el trabajo.

Subsisten además algunos problemas de aduanas interiores, que generan costos para las empresas. “Todo esto significa que todavía hay obstáculos que complican la recuperación”, apunta.

El otro factor está más vinculado con la capacidad de compra de productos y servicios nacionales. Considerando tres grupos: población, gobiernos y el sector externo.

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Consumo privado

En el sector privado, con datos a junio, el salario real promedio ha disminuido un 6% y el empleo en un 1,4%, con respecto a febrero. Eso indica que ha habido una reducción en la masa salarial privada, neta de inflación. También ha habido una disminución en el poder de compra de asalariados públicos, comenta el estudio. 

“La pregunta es si se espera una recuperación de este poder de compra. Claramente, es un juego que se retroalimenta”, apunta. Si la economía se reactiva, mejorará la situación de los asalariados. Hay capacidad para aumentar la producción, “la clave es si hay incentivos para incrementarla”, advierte.

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Un punto a tener en cuenta es que apenas se inició la cuarentena, hubo una moderación en el consumo (mayor ahorro), ante la amenaza de perder el empleo y los ingresos. Los sectores que no han visto afectados significativamente sus ingresos, han incrementado su ahorro, como lo muestra la demanda de “dólares” oficiales y la de plazos fijos. 

Si las expectativas de la economía mejoran, es posible que parte de esos ahorros se puedan volcar a consumos que vienen siendo postergados. 

Incremento del gasto

A nivel gubernamental, ha habido un fuerte incremento del gasto público, explicado principalmente por mayores transferencias (a provincias y al sector privado). “Una inquietud es si se podrá mantener ese mayor gasto, atendiendo a la escasez de financiamiento. Puede seguir recurriendo a la emisión monetaria, con la amenaza de mayor inflación, que licuaría en parte ese mayor gasto público”, explica Day. 

En las provincias, en cambio, posiblemente la situación sea aún más complicada. Cuentan con menores ingresos, y con mayor presión de gastos extraordinarios (salud y asistencia social). Por ejemplo, en Mendoza, el gasto primario sólo ha aumentado un 23% interanual en los primeros siete meses del año, versus inflación superior al 40%. “Es un ajuste obligado, dada la delicada situación de sus finanzas”, enfatiza. 

En este panorama, resultan valiosos los fondos provenientes del gobierno nacional. Sin embargo, los correspondientes a la coparticipación nacional, netos de inflación, han disminuido un 16% interanual en el periodo marzo-agosto (periodo de pandemia). 

Por eso, las transferencias discrecionales pasan a jugar un mayor rol, “aunque los gobernadores pasan a ser más dependientes de la política nacional”.

El frente externo

“También está el problema de la brecha cambiaria. Un tipo de cambio real, ubicado por encima del promedio histórico, indica el dólar rinde más que en años anteriores. No obstante, la presencia de un dólar paralelo va desalentando la actividad exportadora.  

Con datos a Junio, crecen las exportaciones en el agro pampeano, pero caen las industriales (autos especialmente).

Si la inflación empieza a aumentar, hay que ver cuál es la política oficial con el tipo de cambio, si se mantiene como hasta ahora o hay modificaciones. Con el actual régimen, el motor externo está operando a media máquina.

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