El Gobierno confía en más apertura del FMI: “Entiende los efectos del coronavirus y reconoce que son útiles los controles de capitales”

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En el inicio de la renegociación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el Gobierno nacional se entusiasman al señalar asegurar que la nueva conducción del organismo multilateral de crédito “entiende los efectos globales de la pandemia” del coronavirus y “reconoce que son útiles los controles de capitales” que se aplican en el país para contener la sangría de reservas.

“El Fondo no es una institución de desarrollo que financie infraestructura ni la generación de empleo. Sí aprende, sí toma en consideración algunas cuestiones, sí entiende los efectos globales de la pandemia y sí reconoce que son útiles los controles de capitales ahora, a diferencia de antes, pero eso no lo transforma en lo que no es”, remarcó el director por el Cono Sur ante el FMI, Sergio Chodos.

El representante de la Casa Rosada describió cuál es el punto de partida para la renegociación que encaró formalmente la administración del presidente Alberto Fernández para acceder a un nuevo programa que permita modificar los términos con los que el país debe devolver los alrededor 44.000 millones de dólares que solicitó Mauricio Macri.

“El punto de partida es defender los intereses de los argentinos y tener el menor nivel de condicionalidades posibles y marcar con claridad cuál es el sendero fiscal tolerable y no entrar en una discusión sobre si vamos a déficit cero o a un déficit primario mínimo que no tenía en cuenta la convergencia de la postpandemia”, indicó Chodos, en declaraciones radiales en La 990.

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Incluso, el funcionario que se desempeñó como un ladero clave del ministro Martín Guzmán para reestructurar el 99% de la deuda emitida bajo ley extranjera, agregó que “muchos países están recomendando expansiones fiscales y monetarias para sostener la actividad económica y la capacidad instalada” frente a la crisis que instaló el coronavirus.

Así, Chodos expuso algunas de las esperanzas de la Casa Rosada para sentarse a negociar con la titular del FMI, Kristalina Georgieva, pero fundamentalmente con los integrantes de la mesa chica y los equipos técnicos del organismo, donde las conversaciones se basan en números y en el control de las cuentas públicas y no en la buena sintonía política.

“Las relaciones de la Argentina con el FMI son profesionales y de respeto profesional mutuo. No son carnales ni de enamoramiento ni les pedimos que se enamore de nadie y han habido muy buen trabajo mutuo y comprensión respecto a cuál es el lugar en el que está parado el otro y las circunstancias respecto a la sustentabilidad de la deuda”, definió Chodos, haciendo también una referencia indirecta a las gestiones que mantuvo el gobierno de Cambiemos, en las que Macri pedía que los argentinos se “enamoren” de la ex directora gerente del organismo, Christine Lagarde.

Aunque resaltó que el Fondo “tiene una concepción de la dimensión humana que tiene enfrente” y  “tiene conciencia de que se enfrenta a una crisis que no tiene precedentes”, también ratificó que mantiene “un nivel importante de pragmatismo y no se convierte en lo que no es”.

La presión sobre el dólar alimenta rumores sobre más restricciones

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Según lo expresó Chodos, el FMI avala los vigentes controles cambiarios, que se pusieron en marcha en el tramo final del gobierno de Macri y que el presidente Fernández reforzó apenas llegó a la Casa Rosada.

Ese esquema restrictivo, que entre otras cuestiones prohíbe a los pequeños ahorristas compras mensuales de más de 200 dólares, parece ser, por lo pronto, la herramienta más eficaz para contener la caída de las reservas internacionales del Banco Central en un escenario en el que la Argentina aún no recuperó su acceso al mercado internacional.

Ante la falta de recursos genuinos, el Gobierno recurrió a la emisión monetaria para financiarse y cubrir las acciones de emergencia que se pusieron en marcha apenas se instaló la crisis del coronavirus. Para Chodos, está situación también es contemplada por el FMI.

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Las palabras del representante argentino ante el Fondo se produjeron incluso tras la reciente advertencia de la agencia calificadora de riesgo Moody´s, donde no descartaron que los controles cambiarios puedan reforzarse y hasta hablaron de una “devaluación más fuerte” del peso argentino.  

El Presupuesto 2021, la primera carta clave

La presentación del proyecto de presupuesto para 2021 y el trazado de un sendero de convergencia fiscal y monetaria son, según coincidieron economistas, las herramientas que pueden ayudar al Gobierno a alinear expectativas y a reducir la tensión del mercado cambiario.

Después de un mes en el que el Banco Central vendió cerca de US$ 1.100 millones de sus reservas y que, al menos, 4 millones de personas usaron su cupo de US$ 200 para atesoramiento, la dinámica del dólar es un problema del que el Gobierno tomó nota.

Por ello, para encauzar el excedente de pesos en actividades productivas y alinear las expectativas, el ministro de Economía, Martín Guzmán, adelantó ayer que el 15 de septiembre se presentará al Congreso el proyecto del presupuesto para 2021, cuyo déficit fiscal primario será de 4,5% del PBI, sensiblemente menor a las proyecciones que privados ponen en torno al 8% para 2020.

«Si el mensaje del Gobierno es que busca reducir la emisión y que el financiamiento llegue desde el mercado de deuda en pesos, es muy probable que la oferta de dólares vuelva a aparecer», dijo el analista financiero Christian Buteler, para quien será «importantísimo trabajar en un plan que cierre en lo fiscal y que explique cómo va a financiar ese 4,5% de déficit».

En ese sentido, aseguró que fueron «muy buenas» las noticias de que el Gobierno siguió financiándose en forma neta en el mercado local en agosto y que también bajó nivel de emisión del Banco Central para asistir al Tesoro el mes pasado.

«Es clave que esto siga así. Es una muy buena señal y hasta diría que el Tesoro tendría que salir a publicitarlo porque es fundamental para tranquilizar el escenario», aseguró.

La economista de la consultora Ecolatina, Lucía Pezzarini, sostuvo que si bien «en un contexto tan cambiante e incierto es difícil definir números para 2021, es importante decir cómo se va a hacer para bajar el déficit y cuál es el plan a futuro».

«El corto plazo hoy está dominado por la incertidumbre sanitaria, pero siempre se pueden dar señales», apuntó Pezzarini a Télam.

Al respecto, aseguró que «si esto no pasa será imposible controlar la cuestión cambiaria» ya que «no hay endurecimiento del cepo que aguante» una dinámica de caída de reservas como la que se vio en los últimos meses.

«Sería ingenuo pensar que el anuncio de las negociaciones con el FMI o el canje de deuda traigan un shock de expectativas, pero si se suman a un presupuesto definido y a señales monetarias y fiscales, pueden servir para calmar las expectativas», afirmó.

Para Marina Dall Pogetto, directora de la consultora Eco Go, la pregunta hoy es «si la brecha cambiaria se resuelve con una devaluación, o si hay espacio para que comprima con una bajada de los tipos de cambio paralelos».

En ese sentido, sostuvo que si bien «hoy el Banco Central pierde unos US$ 100 millones al día, casi el doble que julio», también es cierto que «en el corto plazo hay liquidez buscando oportunidades de negocios en la Argentina y el mundo».

«La dinámica del dólar Contado con Liquidación (CCL) está asociada a un programa monetario, fiscal y financiero. Por eso, si se dan señales en esos ámbitos y se genera certidumbre respecto de dónde se quiere ir, con estos niveles de liquidez, el mercado está ávido por construir esta historia en pesos», aseguró Dall Pogetto en una conferencia organizada por Quinquela Fondos.

Por su parte, el director de la consultora Analytica, Ricardo Delgado, dijo que «lo de Guzmán ayer fue impecable porque no solo anunció un canje extraordinario, sino que además dio el número más importante para balizar el 2021, que es el 4,5% de déficit».

«Se estaba esperando que el Gobierno diera una señal fiscal clara de que se va reducir el déficit de casi el 8% que tendremos en 2020 por la Covid-19. Ahora tenemos que ver cómo se va a financiar», apuntó Delgado.

Más cerca en el tiempo, aseguró que septiembre será un mes en el que el Banco Central deberá «actuar muy fuertemente» para hacer política monetaria usando parte de los cerca de US$ 7.500 millones que tendrá disponibles una vez cerrado el canje para intervenir en el mercado del CCL y «para dar la señal al que tiene pesos se lo va a cuidar».

«Hoy no es necesario devaluar el tipo de cambio porque está en un nivel competitivo, pero sí es importante controlar las brechas y mantener tasas en pesos reales positivas, para que los pesos dejen de correr al dólar», concluyó Delgado.

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