Quién es quién: el corazón y el cerebro de la gestión de Alberto Fernández

“A qué te referís, ¿al cerebro o al corazón del Gobierno”, interroga la fuente oficialista, sin saber que estaba imponiendo el título a esta nota sobre el funcionamiento íntimo de la gestión del presidente Alberto Fernández.

No fue planificado. Lo impuso la realidad de este tiempo inédito de coronavirus: aconsejado por el equipo médico presidencial, hace más de tres meses que el jefe del Estado se recluyó en la quinta presidencial de Olivos.

Mientras que en la Casa Rosada, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, coordina la ejecución de las medidas de los distintos ministerios. Muchas de esas decisiones se toman a varios kilómetros, en Olivos.

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Desde el bucólico rincón verde del coqueto partido bonaerense de Vicente López, el Presidente maneja desde Olivos la botonera del Gobierno. Siempre está rodeado por un puñado de funcionarios íntimos: Julio Vitobello (secretario general de la Presidencia), Juan Manuel Olmos (jefe de asesores presidenciales), Gustavo Béliz (secretario de Asuntos Estratégicos) y Vilma Ibarra (secretaria Legal y Técnica).

El vocero presidencial Juan Pablo Biondi es otro visitante permanente del hogar presidencial y el responsable de la comunicación oficial.

El Presidente recibe a muchos funcionarios diariamente en Olivos, pero ese grupo estrecho conforma lo que muchos denominan “el cerebro” de la gestión albertista.

Son íntimos de Alberto Fernández y no necesitan palabras. Conocen lo que piensa el Presidente sólo con ver sus gestos.

Mientras que el corazón del Gobierno late en la Casa Rosada, donde el jefe de Gabinete, junto con el ministro del Interior, el cristinista Eduardo “Wado” de Pedro, el otro tótem del poder, mantienen un diálogo con los demás ministros para llevar adelante la gestión.

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La división geográfica puede sonar extraña y hasta antojadiza, porque Cafiero, por ejemplo, integra el círculo íntimo presidencial, pero no está en todo momento junto al Presidente.

El aislamiento y el cuidado que exige la pandemia del Covid-19 modificó el funcionamiento del poder central.

Cenas políticas

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Una noche por semana, ambos ejes del poder coinciden en una mesa bien servida, donde la política suele ser el tema central, más allá de que se tratan temas de gestión.

Los miércoles o los jueves, Alberto Fernández comparte una cena en Olivos con Cafiero y con “Wado” de Pedro para analizar la marcha de la administración.

En esa mesa siempre están Olmos, Vitobello y Biondi. También se suelen sumar Máximo Kirchner y Sergio Massa.

El hijo de la vicepresidenta Cristina Fernández tiene presencia casi perfecta en esos encuentros nocturnos políticos.

Massa faltó a algunas cenas, no por su voluntad. En algunas oportunidades, el Presidente no lo invitó. Es un dato político con muchas lecturas.

Rincón bonaerense

El grupo denominado “cerebro” llega muy temprano a Olivos y se va antes de la cena. Como se dijo, a veces algunos se quedan hasta después de la medianoche.

Béliz, Ibarra, Vitobello y Olmos, a los que sumó la ministra de Justicia, Marcela Losardo, fueron los redactores de la reforma judicial que el Presidente anunció el miércoles último.

Un dato salta a la vista. Ninguno en este grupo de albertistas tiene afinidad con Cristina Fernández.

Todo lo contrario: Vilma Ibarra y Béliz mantienen un viejo enfrentamiento personal con la vicepresidenta.

Si bien la última decisión es suya en cualquier tema, Alberto Fernández tuvo un protagonismo en la redacción de la reforma judicial, ya que es un tema que conoce y una de sus promesas de campaña.

Para quienes conocen la intimidad del poder, aseguran que el Presidente fue la pata cristinista en la redacción de la reforma.

Aunque ninguna fuente albertista lo admitirá, en el intento de aniquilamiento del poder de los 12 juzgados federales de Comodoro Py y en los eventuales cambios en la Corte Suprema hubo influencia de la expresidenta.

“Wado” de Pedro y Máximo Kirchner suelen ser los intermediarios entre el Presidente y la vicepresidenta, pero cuando hay un tema sensible por tratar, se comunican o hablan de manera personal.

Las pocas reuniones que trascendieron entre Alberto Fernández y Cristina Kirchner fueron sin testigos. Sólo ellos saben de sus acuerdos o sus disidencias.

Es más, el acuerdo central, que fue cuando Cristina le ofreció la candidatura presidencial a su entonces principal operador político en el PJ, fue una charla a solas.

Lo que acordaron sólo lo saben ellos. Sus íntimos conocen algunas cuestiones, las que decidieron contar cada uno por su cuenta.

Todoterreno

Los funcionarios que acompañan a diario al Presidente en Olivos intervienen en casi todos los temas de gestión. Son todoterreno, más allá de la especialidad de cada uno.

Vilma Ibarra tiene una tarea sensible: cuidar la firma del Presidente en todas las decisiones. Expareja de Alberto Fernández, también opina de política.

Béliz es el que menos tiempo lleva junto al Presidente. El año pasado regresó del “exilio político” en el exterior, desde el año 2004, cuando dejó la gestión de Néstor Kirchner.

Su salida fue en medio del escándalo cuando, siendo ministro de Justicia, mostró en televisión el rostro del entonces poderoso espía Jaime Stiuso.

El cargo que ocupa habla de su influencia: secretario de Asuntos Estratégicos. Béliz es un hombre con más contactos con el gobierno de los Estados Unidos que el propio canciller Felipe Solá.

También tiene aceitados vínculos con la Iglesia Católica. Tiene un marcado bajo perfil, pero es una de las voces más escuchadas por el Presidente.

Por su parte, Vitobello y Olmos son dos amigos íntimos de Alberto Fernández. Son dos porteños que lo acompañaron en toda su trayectoria política.

Vitobello es casi un titular de la cartera política adjunta a De Pedro. Tiene contactos con gobernadores, legisladores y organizaciones sociales.

Olmos es el jefe de asesores y también dirigente de consulta del Presidente en todas las cuestiones, sobre todo cuando se trata del funcionamiento de la Justicia.

Biondi es el vocero presidencial y uno de los funcionarios que más horas pasa en Olivos. Junto con Francisco “Pancho” Maritello, son responsables de la comunicación del Gobierno. También de distribuir la pauta oficial.

Late en Capital

En la Casa Rosada, en estos meses de cuarentena, una de las principales responsabilidades de Cafiero es encabezar las reuniones del Gabinete Económico y Social.

Junto con De Pedro, Martín Guzmán (Economía), Daniel Arroyo (Desarrollo Social), Claudio Moroni (Trabajo), Matías Kulfas (Desarrollo Productivo) y María Fernanda Raverta (Anses), el jefe de Gabinete debió implementar todas las medidas de contención social en esta prolongada cuarentena.

Cafiero, “Wado” de Pedro y Vitobello también llevan adelante el diálogo con los gobernadores y con el jefe de Gobierno porteño en estos días de pandemia.

Cuestionado por algunos sectores del cristinismo, Cafiero es un incondicional del Presidente. “Los que le pegan a Santiago en realidad me apuntan a mí”, suele defenderlo Alberto Fernández en reuniones íntimas del poder, hoy dividido geográficamente por el impiadoso virus.

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